Sombreros que son obras de arte, la idea de negocio de dos jóvenes madrileñas

Dos hermanas madrileñas crean una marca de sombreros pintados a mano que aúna arte y sostenibilidad.

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romualda

Arte y diseño. Eso es lo que aúna ‘Romualda’, una marca de sombreros española creada por dos hermanas madrileñas. Ambas crean sombreros únicos y los conciben como obras de arte, ya que el producto va pintado a mano.

La idea surgió de Cristina y Mariana Aguirre que forman un tándem perfecto, como demuestran en una entrevista en Vogue. Cristina se ocupa de la parte artística, mientras que Mariana se encarga del desarrollo del producto.

«Siempre nos han encantado los sombreros y nos parecía el ítem perfecto para poner en marcha nuestra creatividad y crear un producto único y atemporal, sin seguir modas ni tendencias», aseguran ambas. De hecho, dicen que fue su primera creación la que les animó a seguir adelante con la idea. «De manera intuitiva, dimos con un sombrero completamente único que fue acogido con mucho cariño y apreciado por sus cualidades», afirman.

Técnicas decorativas ancestrales

Entre una y tres semanas. Ese es el tiempo que ambas hermanas tardan en conseguir un producto perfecto y artesanal. La marca española de sombreros se basa en la creación a mano y única de estos sombreros. Para ello utilizan también técnicas decorativas ancestrales.

Los sombreros son reversibles y se fabrican en distintos tamaños, desde bucket, mini, grande hasta gigante. Además, están pintados a mano empleando técnicas como el marmoleado que han utilizado en su última colección. El marmoleado, explican, es una antigua técnica japonesa que originalmente se utilizaba para la decoración de papeles y la encuadernación.

Los sombreros están pintados a mano empleando técnicas como el marmoleado

El resultado de técnicas antiguas es lograr accesorios únicos, inimitables y cargados de personalidad. Su trabajo ya ha conquistado a consultoras de moda como Sofia Johansson y artistas como Brianda Fitz James Stuart, a la cantante Nathy Peluso o a la actriz Ana Rujas.

Durante la pandemia la falta de recursos reforzó la creatividad de estas dos empresarias. En ese momento comenzaron a teñir el algodón orgánico con cochinilla, índigo, cúrcuma  y Palo Campeche. Ambas aseguran que están en búsqueda «constante» de tradiciones ancestrales y tratan de formarse para poder reproducirlos y hacer de sus sombreros obras de arte.

A su vez consideran que su empresa es sostenible. Para ello eligen a sus proveedores teniendo en cuenta sus valores éticos.

Una artista de Rodalquilar

El nombre de la empresa, ‘Romualda’, está inspirado en una artista que ambas conocieron en el desierto de Rodalquilar cuando eran pequeñas. Explican que se trataba de una «mujer muy mayor, debía pesar unos 35 kilos, se alimentaba a base de naranjas, limones, frutos secos y rayos de sol». Cuentan que Romualda llegó en coche desde Holanda y «allí donde se quedó el coche, se quedó ella también. Por lo que sabemos, al principio dormía en su coche, más tarde lo convirtió en un tiesto donde metió plantas y cactus desde el que contemplaba las estrellas por la noche».

Cuentan que Romualda pintaba murales con pigmentos naturales de la tierra que crecían por las paredes creando paisajes montañosos y mundos submarinos. La pasión que sentía por el arte y por la naturaleza fue lo que las animó a denominar su empresa del mismo modo.