La nueva solidaridad 4.0

Por Tania Quintero*

Hace poco más de una década, la nueva solidaridad 4.0 llegó para quedarse. Las nuevas tecnologías dieron paso a una nueva forma de donar: más transparente, accesible y fácil. Eso hizo que se alcance la cifra de 100 millones de microdonaciones. Cada céntimo cuenta, y cuando se suman, generan un impacto real, medible y transformador.  

Estos últimos años hemos sido testigos de la revolución tecnológica que ha cambiado por completo nuestra forma de trabajar, de plantearnos nuestro día a día y, por supuesto, también nuestra forma de relacionarnos y de convivir con el mundo que nos rodea. La llegada de las nuevas tecnologías no solo ha revolucionado la comunicación o la economía, sino que también ha abierto una manera distinta de colaborar en causas solidarias: mucho más clara, abierta y participativa. Es lo que hoy llamamos la nueva solidaridad 4.0. 

Lo que ha ocurrido durante este último tiempo es que la aportación solidaria -el acto de donar- se ha democratizado, es decir, está al alcance de cualquiera, desde cualquier momento y lugar. Si hasta hace unos años para colaborar con una causa benéfica el donante tenía que hacerse socio de una entidad a la que aportar, ahora con tan solo unos pocos céntimos, donados de forma aleatoria en diferentes momentos del día a día, son suficientes para llegar a financiar grandes proyectos y, lo más importante, ayudar a quien más lo necesita de forma rápida, directa y transparente. 

Actualmente, cualquier persona puede hacer una microdonación en cuestión de segundos desde su propio teléfono móvil. Las plataformas digitales, las aplicaciones y los sistemas de pago inmediatos han eliminado barreras y han convertido la solidaridad en un gesto cotidiano, casi instantáneo. 

Las cifras lo corroboran: a día de hoy, las microdonaciones realizadas a través de los canales de recaudación de Worldcoo superan los 100 millones, lo que se traduce en más de 23 millones de euros recaudados. En total, se han financiado más de 1.000 proyectos sociales y medioambientales en todo el mundo y, lo más importante: más de 3 millones de personas han recibido ayuda de forma directa. 

Uno de los avances de esta nueva solidaridad 4.0 es, precisamente, la transparencia: el donante tiene información completa del proyecto que está apoyando, un total seguimiento de cada céntimo aportado e, incluso, puede solicitar un certificado de donación por cada aportación realizada. 

Las herramientas digitales (como la web app de Worldcoo), permiten hacer un seguimiento casi a tiempo real del impacto de cada contribución, saber a qué proyectos se ha destinado su dinero, en qué estado de financiación se encuentra cada uno y el impacto social generado. Esta completa visibilidad del proceso genera confianza y fidelización del donante, lo que hace que la participación solidaria pase de puntual a recurrente. Además, se supera la brecha que tradicionalmente existía entre donante y ONG, con la que muchas veces no sabíamos muy bien dónde se destinaba el dinero exactamente.  

Más allá de esto, la tecnología ha facilitado la creación de comunidades solidarias. Es decir, ya no es necesario formar parte de una organización importante para favorecer la financiación de un proyecto de envergadura. A través de las redes sociales y plataformas digitales, cualquier ciudadano puede impulsar una campaña, compartirla y movilizar a miles de personas en poco tiempo. Este caso lo vemos muy claro cuando suceden catástrofes naturales o crisis humanitarias que requieren una respuesta rápida y emergente. En el caso de Worldcoo, basta con que uno de sus establecimientos comerciales partners decida sumarse a la campaña para que la visibilización de la causa se multiplique y, con ello, la recaudación económica. Por lo tanto, la solidaridad deja de ser un acto individual y se convierte en una experiencia colectiva y conectada. 

Como contrapartida, la proliferación de plataformas e iniciativas de este tipo hace que sea necesario establecer mecanismos de regulación y verificación que garanticen la fiabilidad de los procesos de recaudación. La confianza es el pilar de este ecosistema y cualquier brecha puede poner en peligro la credibilidad y fiabilidad de todo el sistema. Es por ello que es importante que las compañías sigan apostando por desarrollar un modelo seguro, verificable y con total trazabilidad. 

Aun así, la nueva solidaridad 4.0 representa una oportunidad extraordinaria para avanzar hacia una sociedad más justa y cohesionada. Nunca antes había sido tan fácil participar en causas sociales, ni tan posible medir su impacto. Esta nueva forma de donar nos recuerda que el cambio no depende de grandes gestos, sino de pequeñas acciones que, sumadas, ayudan a financiar grandes proyectos.

La revolución digital ha redefinido la solidaridad, que ahora está al alcance de todo el mundo y ha multiplicado su potencial.


La nueva solidaridad 4.0

*Tania Quintero es la Directora General de Worldcoo. Con más de diez años de experiencia internacional en mercados emergentes, Tania ha liderado la expansión y transformación operativa en empresas como Glovo y Sagaci Research. Es licenciada en Ciencias Políticas por Sciences Po Bordeaux y la Universidad Autónoma de Madrid, con un máster en Gestión de Riesgos en Países en Desarrollo. 

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