El Teatro Real de Madrid se vistió de gala el pasado viernes 13 de marzo para acoger la XIII edición de Las Top 100 Mujeres Líderes, el ranking de referencia que, año tras año, pone nombre y rostro al talento femenino que transforma España. Bajo el impulso de Cruz Sánchez de Lara, y la visión fundacional de Mercedes Wullich, la velada no solo fue una celebración del éxito profesional, sino un manifiesto sobre la necesidad de «recuperar el asombro» para romper las brechas que aún persisten.
El inicio: Una alfombra roja de propósito
Desde tempranas horas de la tarde, la Plaza de Oriente se convirtió en un desfile de referentes. Empresarias, científicas, artistas, políticas y activistas cruzaron el umbral del Real bajo la atenta mirada de los medios. La expectación era máxima: más de 1.300 candidatas se habían postulado este año, y tras un proceso que sumó más de 111.000 votos del público, llegaba el momento de conocer a las nuevas integrantes del ranking.

La periodista Helena Resano, habitual maestra de ceremonias de esta cita, le dio inicio recordando que esta edición coincidía con un momento clave para la reflexión sobre la tecnología y el humanismo. La gala, imbuida de un espíritu optimista pero crítico, buscaba interpelar a los asistentes sobre el futuro que estamos construyendo.
Mercedes Wullich: El asombro como antídoto
Uno de los momentos más profundos de la velada llegó con la intervención de Mercedes Wullich, fundadora de Las Top 100 y consultora estratégica. Wullich, cuya visión hace trece años sembró la semilla de este movimiento, centró su discurso en la necesidad de no dar nada por sentado frente al avance de la Inteligencia Artificial.
“El antídoto es recuperar el asombro. Ese que rompe la inercia y nos devuelve la capacidad de pensar, de revisar los datos y de interpelar una neutralidad que es ficticia”, afirmó con contundencia. Para Wullich, el peligro de los nuevos tiempos no reside solo en la tecnología en sí, sino en que esta replique y perpetúe los sesgos del pasado de manera invisible. Su mensaje fue una llamada a la «desobediencia intelectual«, instando a las mujeres líderes a cuestionar los algoritmos y a asegurar que el progreso humano no deje a nadie atrás.

«El antídoto es recuperar el asombro. Ese que rompe la inercia y nos devuelve la capacidad de pensar«
Cruz Sánchez de Lara: Liderazgo con luz propia
La vicepresidenta de El Español y editora de Magas, Cruz Sánchez de Lara, iluminó el escenario con una presencia magnética. Ataviada con un diseño de Nacho Aguayo y joyas de Cartier, Sánchez de Lara personificó la elegancia y el compromiso que definen a este ranking. En su discurso, recordó que Las Top 100 nació para «dar voz a quienes no la tenían» y para poner en el mapa el talento que, por sistema, solía quedar en la sombra.
Su intervención subrayó que el liderazgo femenino no es una moda, sino una necesidad estructural para la salud democrática y económica del país. “Estamos aquí para celebrar que somos capaces de todo, pero también para recordarnos que juntas somos imparables”, deslizó ante un auditorio que rompió en aplausos.

L’Oréal y el compromiso con el autocuidado
La gala contó con el respaldo fundamental de L’Oréal Paris, una marca históricamente vinculada al empoderamiento femenino. Este año, el mensaje fue más allá de la estética para centrarse en la salud y el valor personal. Bajo el lema «Porque tú lo vales«, se hizo especial hincapié en la importancia de la prevención y la detección precoz.
La salud fue, de hecho, uno de los pilares de la noche. Se recordó a todas las presentes —y a quienes seguían la gala por streaming— que el liderazgo también implica el autocuidado: “La detección precoz salva vidas”. En este contexto, Teresa Sanjurjo, directora de la Fundación Princesa de Asturias, recibió el premio especial «Por que tú lo vales» de la mano de L’Oréal, en reconocimiento a una carrera marcada por la excelencia y la discreción. Sanjurjo personifica ese «valor» que trasciende el currículum para convertirse en impacto social.
El reconocimiento a las Honorarias
Uno de los hitos de la noche fue el paso a la categoría de Honorarias de mujeres que ya han sido elegidas en tres ocasiones anteriores, dejando su hueco en el ranking para que nuevas líderes puedan entrar. Entre las figuras que subieron al escenario para recibir este reconocimiento se encontraban nombres que son ya historia del liderazgo en España:
- Sara García Alonso, la primera astronauta española en la reserva de la ESA, quien recordó que el cielo ya no es el límite.
- Marian Rojas Estapé, cuya labor en la divulgación de la salud mental ha sido transformadora.
- Marián García (Boticaria García), por su capacidad para democratizar la ciencia con humor y rigor.
- Sandra García-Sanjuán, el alma detrás del éxito internacional de Starlite.
- Eva Orúe, directora de la Feria del Libro de Madrid.
Las nuevas integrantes del ranking fueron recibidas por figuras honorarias de la talla de Cuca Gamarra, Rosa Tous, Carme Artigas y Pilar Martínez Cosentino, simbolizando un relevo generacional y una red de apoyo que no deja de crecer.
Un festín musical: De Sole Giménez a las Vivaldivas
La gala no solo alimentó el intelecto, sino también el espíritu a través de la música. La energía de la joven Daniela Blasco abrió fuego, demostrando que el talento no tiene edad. Sin embargo, uno de los momentos más celebrados fue la aparición de las Vivaldivas, quienes con su talento y carisma aportaron un toque de distinción y fuerza femenina al escenario del Real.
La veteranía y la voz inconfundible de Sole Giménez envolvieron el teatro en una calidez especial, antes de dar paso al gran cierre. Chenoa, que esa misma noche celebraba su entrada oficial en el ranking de Las Top 100, tomó el micrófono para interpretar su éxito “Todo irá bien”. Fue un cierre catártico, con todo el teatro en pie, simbolizando el optimismo y la resiliencia de un colectivo que se sabe fuerte.
Un legado que se expande
Con el apoyo de patrocinadores como Enagás, El Corte Inglés, Shiseido, CaixaBank y Mercedes-Benz, la XIII edición de Las Top 100 Mujeres Líderes cerró sus puertas dejando una sensación de tarea cumplida pero inacabada. Como bien se dijo durante la ceremonia, el objetivo final será el día en que un ranking de este tipo ya no sea noticia porque la igualdad sea la norma.
Mientras tanto, el Teatro Real fue testigo de que el talento femenino en España tiene nombres, apellidos y, sobre todo, una red de apoyo que cada año es más sólida y ambiciosa. La noche del asombro terminó, pero el trabajo de estas cien líderes —y de las miles que vendrán— no ha hecho más que empezar.


