¿Quieres ser Top 100? Que tu epitafio no diga que aportaste un granito de arena

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¿Quieres ser una de las Top 100 Mujeres Líderes porque aportas un granito de arena? ¿Por qué las mujeres creemos que nuestro aporte es menor? O ¿por qué habríamos de medirlo como «un granito de arena». Estamos transitando la 9ª edición de un ranking –Top 100 Mujeres Líderes en España– que más ha hecho por la visibilidad de las mujeres en España. Mujeres, muchísimas, en variadísimos sectores y con múltiples roles y logros.

En estos días se analizan uno a uno uno, cada perfil que ingresa para aplicar al ranking. Se están jugando alcanzar una instancia importante. Porque lo siguiente, es que un jurado de 50 miembros, dirima cuáles de esos perfiles tienen más valor para quedar seleccionados entre las elegidas en la 9ª edición del ranking Top 100 Mujeres Líderes en España.

Nominada para abandonar la Academia

Uno de los estándares que estudiamos en las tres últimas ediciones, es el tiempo que lleva analizar los perfiles, contrastar los méritos esgrimidos, y sobre todo, en base a estudiar cada uno de los items, solicitar un reordenamiento, mayor claridad, aporte de datos, precisión y redacción. El promedio es de 1 hora por candidata. Más las idas y vueltas con perfiles que tras las sugerencias no terminan de ajustarse a las precisiones, a la claridad, a «sacarse partido».

Por defecto, cuando leo o escucho cierot tipo de definiciones, pienso en los hombres y en las cosas que aprendí de ellos.

Un gran porcentaje de los perfiles «brutos», estarían «nominados para abandonar la academia» si dependiera de Noemí Galera, la ya histórica formadora de OT. No tiene que ver con la formación, ni con la trayectoria, ni con los logros o méritos que en general son sólidos y podrían ser interesantes. Tiene que ver con el apartado más capital para el Jurado: las Razones.

En muchas ocasiones y ante la duda, me piden que mire personalmente alguno de los perfiles. Podría ser candidata, sí, pero hay que indagar detrás de lo que se dice cuando no hay suficiente información. Es que faltan links a noticias, no hay avales, no tiene huella en Google. Y así y todo, aparecen sorpresas de perfiles potentes -poco o nada visibles y con escasos datos- que tendrían posibilidades de convertirse en referentes en una instancia final.

Una de las preguntas más recurrentes es ¿Qué hace falta para ser elegida como una de las Top 100 mujeres Líderes en España?

Cómo hablar de ti cuando a los demás debes llamarle la atención 

Ir por la 9ª edición, nos ha dado experiencia: tenemos un master en muchas cosas: egos, percepción, extrema humildad, criterios acertados o erróneos, soberbia, inseguridad, enfados y agradecimiento sin par. Y por eso, cada vez tenemos más claras las respuestas, damos más pautas y acentuamos la importancia de cómo construir lo que dicen para convencer a un Jurado que lee más de 600 candidaturas.

Una de las preguntas más recurrentes es ¿Qué hace falta para ser elegida como una de las Top 100 mujeres Líderes en España? Es la más complicada, pues lo que un perfil proyecta, muchas veces no es lo que debería. Así, se juegan en ello, no solo una trayectoria, los logros, la formación, la impronta de quiénes son y cómo han llegado hasta allí. Pero lo que define, es una suma en la que importa y mucho cómo se dice y se expresa lo que se es.

No pocas veces he sugerido: «anímate a calificarte, que tus palabras atraviesen el texto para que el jurado sepa por qué debería ser tu perfil y no otro el que fuera finalista».

La estatura de tus sueños

Vuelvo por último, al origen de este columna. Hay muchas expresiones que se repiten cuando las mujeres hablan de sí mismas. Pero en esta edición, me ha saltado una alerta, por lo recurrente e «histórica». Y es que las mujeres digan que quieren aportar un granito de arena.

Por defecto, cuando leo o escucho este tipo de definiciones, pienso en los hombres y en las cosas que aprendí de ellos. No se me ocurre que un hombre, presentándose para competir a uno de los reconocimientos más reputados de España, ponga en sus razones, que quiere aportar un granito de arena. No solo tiene que ver con el lenguaje, sino con cómo dimensionamos aquello que podemos hacer por los demás, por la sociedad… y que quedará en nuestra trayectoria, por no decir en nuestro epitafio.

¿De verdad es un granito de arena lo que esperamos dejarle al mundo? ¿Un granito absolutamente perdido en una playa enorme?

Empecemos a pensar qué decimos de nosotras para definir también aquello que queremos que los demás digan y vean a la hora de saber quiénes somos. Y redefinamos «granito de arena». Prestemos atención a nuestro potencial, pongamos nombre y adjetivos a lo que somos y hacemos. Seamos claras y hablemos con la voz lo suficientemente alta para que se nos escuche. Con autoridad. Y con lenguaje adulto. Tomando distancia de nosotras mismas si es preciso, y creciendo en estatura. La única manera en la que los demás te vean venir.