La salud de la mujer latinoamericana es la más desigual del mundo

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Nuestra compañera catalana Fabiola Llanos, junto a un grupo de corresponsales de SEMIac, elaboraron una serie de reportajes, que muestran el contorno y los resultados específicos de cómo se vive y busca la salud de las mujeres de Latinoamérica, considerada como la más desigual del mundo, no sólo por la marginación y la pobreza, sino por el modo y el trato con que transcurren las vidas de millones de mujeres y las de las familias que les toca mantener.

Colaboraron también Norma Loto en Argentina, Helen Álvarez en Bolivia, Ángela Castellanos en Colombia, Tamara Vidaurrázaga en Chile, Soledad Jarquín en México, Alba Trejo en Guatemala, Sylvia R. Torres en Nicaragua, Mirta Rodríguez y Mercedes Alonso en República Dominicana, Julia Vicuña Yacarine en Perú e Isabel Pérez en Uruguay.

Violadas, traficadas, vulnerables, desplazadas, acorraladas por la ley, las mujeres latinoamericanas y del mundo entero sufren en su cuerpo atrocidades inenarrables.

La salud en femenino

Para las mujeres la salud significa mucho más que un hecho biológico. Está ligado a factores biológicos, psicológicos y sociales, y depende del lugar que las mujeres ocupan en la sociedad (determinantes sociales de la salud), de su capacidad de acceder a los recursos materiales y simbólicos para vivir una vida digna, con igualdad de oportunidades, exenta de violencias. Una vida en la cual la sexualidad y la reproducción se ejerzan desde la autonomía y la libertad.

Estos reportajes, inclinados hacia la salud sexual y reproductiva y al tema del aborto y las infecciones de transmisión sexual como centro y fuente de la pérdida de salud, muestran que debido a las secuelas los recursos internacionales que llegan directamente a los gobiernos, quienes regatean derechos que los organismos internacionales han elevado a acuerdos, convenciones y programas de acción, no están exentos del contexto en que ello sucede: la falta de democracia y de interés político.

Violencia

Madres adolescentes, sin alfabetizar y sin información sexual y de salud; niñas que se trafican, enfermedades venéreas en los espacios marginados, prostitución y desplazamiento. Miedo y subordinación.

Violadas, traficadas, vulnerables, desplazadas, acorraladas por la ley, las mujeres latinoamericanas y del mundo entero sufren en su cuerpo atrocidades inenarrables.

El feminicidio empieza a significar un indicador ligado a la falta de ciudadanía femenina, igual que la negativa a ejercer una vida libre y sana, al ejercicio de su sexualidad. Y en contradicción, se puede leer a la ideología que reconoce en las mujeres su capacidad reproductiva-maternal como excelsa, y se cae pecho tierra cuando se miran las cifras de muerte materna en Guatemala y México.

VIH

Según los datos oficiales, las mujeres que viven con VIH todavía son discriminadas en los servicios de salud, así como privadas de sus legítimos derechos reproductivos y sexuales. La violencia contra las mujeres y niñas de América Latina se encuentra entre las más altas del mundo y la cobertura de los servicios que reducen la transmisión madre-hijo del virus sólo es accesible para 53 por ciento de las embarazadas latinoamericanas viviendo con el VIH.

Pendiente está el abordar de qué hablan los crímenes de odio contra personas trans en toda la región, así como la todavía mínima disponibilidad de servicios sociales para las personas trabajadoras del sexo, que podrían contribuir a reducir su vulnerabilidad.

Perspectivas

En la perspectiva no parece haber razones para pensar que las cosas pueden cambiar pronto. Los relatos de Chile, Bolivia, México, Colombia, Dominicana, Uruguay, Nicaragua, Perú, Guatemala y Argentina, muestran paralelamente cómo la ideología que mantiene a las mujeres en una condición discriminada por ser mujeres, impide el cumplimiento de compromisos y echa por tierra los planes y los programas de atención y financiamiento para evitar que el deterioro nulifique cualquier política o decisión sobre la ciudadanía de las latinoamericanas.

Poco se puede hacer. Cada uno de los reportajes muestran cómo se impide el mejoramiento de las leyes estatales, cómo la prohibición del aborto ha llevado a las mujeres a la cárcel o a la persecución, como en Chile, México y Nicaragua. Y de qué manera los prejuicios sociales y gubernamentales hacen que amar a las mujeres signifique pensar en que sólo la maternidad las eleva a una posición de igualdad como discurso.

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