Cuando ellas salen del armario

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Es indudable que la sexualidad pertenece a la esfera de lo privado, de las acciones que no deben ser objetadas, ni censuradas por nada, ni nadie. Pero el desarrollo de una sociedad cuya lógica rectora es el patriarcado y la heterosexualidad obliga a llevar la cuestión del lesbianismo y de la construcción de la feminidad al espacio de lo público. El libro “Lesbianas. Discursos y representaciones”, cuya coordinación corresponde a la reconocida teórica y activista Raquel Platero, hace un recorrido preciso y sistemático por la historia reciente del lesbianismo en nuestro país.

Autoras de la más diversa procedencia, reflexionan sobre el pasado y futuro del lesbianismo detallando los procesos de maduración de una militancia autodidacta y subterránea que empieza por fin a asumirse y a dar frutos en el escenario social y jurídico. Un texto es pionero en el conjunto de estudios de género que da voz a una colectividad habitualmente silenciada y sistemáticamente ignorada.

El lesbianismo se autodefine como un movimiento que cuestiona las raíces profundas del patriarcado a nivel sexual, poniendo de relieve un deseo femenino que nada tiene que ver con el varón.La cultura hegemónica “inhabilita” determinadas elecciones que se consideran por algunos sectores de la sociedad como desviadas. Es por ello que en este contexto la elección sexual de un hombre o de una mujer adquiere trascendencia pública.

Una sexualidad activa o pasiva divide las aguas dentro del esquema tradicional patriarcal entre lo femenino y lo masculino. En este sentido el lesbianismo se autodefine como un movimiento que cuestiona las raíces profundas del patriarcado a nivel sexual, poniendo de relieve un deseo femenino que nada tiene que ver con el varón. Al mismo tiempo también alerta a las mujeres heterosexuales sobre la búsqueda de una sexualidad activa que las tenga como eje de sus acciones.

Si la historia del colectivo femenino ha sido silenciada e ignorada, mucho más lo ha sido la historia del lesbianismo en el Estado español. Incluso en mayor medida que la homosexualidad masculina sobre la cual se ejerció especial virulencia.

La homosexualidad cuestiona el modelo heterosexual ligado a la reproducción. Es verdad que la homosexualidad masculina también representa un cuestionamiento de este último punto, pero la actitud hacia la misma es más ambivalente que hacia el lesbianismo. Junto a su consideración como comportamiento patológico, a la homosexualidad masculina se le ha imputado peligrosidad, atributo importante del modelo viril. Se reprimía más brutalmente la homosexualidad masculina, es cierto, pero ello mismo implicaba un cierto reconocimiento en negativo, con la asignación de cualidades viriles.

Ésta es una de las principales tesis del libro que se refiere a la invisibilización social del lesbianismo o la bisexualidad femenina. La violencia ejercida hacia personas que no cumplen con el patrón hegemónico es uno de los principales problemas de la sociedad actual. Precisamente Raquel Platero publicó otra investigación que se denomina “Herramientas para Combatir el bullying homofóbico” (2007) y está dedicada al estudio del acoso escolar hacia las minorías.

La violencia ejercida
hacia personas que no cumplen con el patrón hegemónico es uno de los principales problemas de la sociedad actual.
Plantea un recorrido historiográfico que va desde la invisibilización (durante los duros años del franquismo) hasta la aparición de un discurso lésbico militante y sus posturas en nuestros días. Por este motivo se hace necesaria una reescritura del pasado reciente para continuar debatiendo sobre un inclasificable y abierto presente. Lo fundamental de esta investigación articulada en diferentes nudos temáticos es la recuperación de la voz de sus protagonistas y la confrontación con los discursos que las representan.

Además de este trazado histórico por la historia del colectivo en el Estado Español, se hace un análisis discursivo y de las representaciones -por cierto construidas desde la diversidad- sobre las mujeres lesbianas. El diseño tiene que ver con las diferencias identitarias. Por eso su cubierta se presenta con casilleros con imágenes de mujeres sin rostro con palabras alusivas a cada estereotipo lésbico, entre los que pueden mencionarse: bollera, marimacho, tortillera, camionera, pescadora, etc.

Los temas tratados en el libro, que es una brillante compilación de 13 ensayos interdisciplinarios realizado por distintos investigadores e investigadoras, no dejan ningún interrogante sobre lo vasto del estudio y de sus abordajes.

¿Un armario propio?
Emulando el título del libro de Virginia Woolf “Una habitación propia”, ¿necesitarán las lesbianas como sujetos autónomos una habitación propia, o un armario propio para realizar su particular camino de militancia hacia la igualdad? ¿Existe un solo objetivo para la militancia lésbica, o la diversidad es tan grande como la que se produce al interior del movimiento feminista, homosexual, etc.?

Éste es uno de los interrogantes que arroja esta obra, intrínsecamente relacionado con el cómo y seguir construyendo un espacio de empoderamiento. “Lesbianas, discursos y representaciones” no clausura la problemática sino que por el contrario, la abre y la expone dejando la eficaz estrategia de fomentar nuestra propia reflexión. Es un libro inclusivo porque ayuda a la comprensión y a poner en claro los objetivos que motivan a cada uno-una a permanecer dentro, salir, o quedarse a un costado del armario.

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