Verónica Treachi, una mujer con carrera en un rubro masculino

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Verónica Treachi trabaja en un rubro copado por varones: logística. Argentina y Licenciada en Relaciones Públicas en la UADE vive en Chile, pero visita su país una vez por mes, donde dirige – junto a Pilar Lalinde – la Asociación Empresarias Argentinas. Tiene una hija de 14 años y está casada con un hombre que tiene otros dos.

¿Por qué trabajar con mujeres?
Los números hablan por sí mismos: el 80% de los inscriptos a MBA son mujeres. La mujer viene con una energía y con una polenta superior. Yo creo que esto está en un auge. Hubo tantos años una hegemonía masculina en el ámbito profesional que hace ya unas décadas que viene tomando vuelo esta hegemonía femenina y yo creo que todavía va a crecer más, hasta equipararse.  Y entonces ya no va a ser un tema si el hombre, la mujer, la igualdad, la desigualdad, ya va a ser un tema pasado.

¿En los ámbitos de decisión empresarial, cómo se viene dando esta incorporación de mujeres?
Hoy en día ha cambiado. Y te digo que yo empecé trabajando en todo lo que tiene que ver con logística, con aduana, con transporte, con distribución. Tengo enmarcado en mi casa un dibujo que me hizo mi hija cuando en el jardín de infantes le pidieron a los 5 años que dibuje a sus papás, y me dibujó a mí manejando un camión gigante. Y yo empecé trabajando a los 18 años, hoy tengo 37, y en este corto período a nivel historia ya te das cuenta que ha habido una evolución, un cambio. Cuando yo empecé trabajando, hace casi 20 años, en esto, había mujeres contadas con los dedos de una mano. Hoy hay muchas más, claramente la mayoría siguen siendo hombres, pero hoy hay muchas más.

Me preguntaron de cuánto era mi Signing bonus y no sabía que era. No sabía que existía un concepto para cuando una empresa quiere captarte como ejecutivo.

¿Las mujeres seguimos en desventaja?
Yo estaba en una empresa como gerente general, y me buscaron de otra empresa de mayor envergadura, mayor facturación, mayor cobertura a nivel internacional, para asumir también la gerencia general. Una propuesta súper interesante. Y un día, comentándolo informalmente con mi hermano y con un grupo de amigos de él, me preguntaron de cuánto era mi Signing bonus y no sabía que era. No sabía que existía un concepto para cuando una empresa te busca y quiere captarte como ejecutivo se paga generalmente una cifra y un bono inicial para incorporarte súper interesante. Y si bien considero que tengo cierta experiencia, cierta formación, cierta cultura, una carrera universitaria, un MBA, trabajo hace muchos años, nunca en mi vida había escuchado este concepto cuando para todos los amigos de mi hermano era una cosa obvia. Empecé a averiguar y efectivamente era así. Lo pedí y me lo dieron.

¿Cómo fue tu carrera?
Desde los 18 años yo ingresé en una empresa de transporte internacional, ingresé como recepcionista, a mí lo único que me importaba en ese momento era trabajar y ganarme unos pesos. Estudiaba a la noche, y fue un poco casual mi desarrollo en el rubro porque al estar en esta empresa empecé a aprender, me empezaron a enseñar, viendo, escuchando, el comercio internacional es un ámbito muy dinámico. Y pasé de recepcionista a secretaria, después asistente, customer service, jefa de customer service, ejecutiva al cliente, después pasé a manejar proyectos y fue evolucionando mi carrera en el rubro.

¿Cuál fue tu salto profesional?
El cambio significativo fue años después, a los 31 años. Trabajé unos 6 o 7 años en la misma empresa. Después cuando me fui a Chile seguí trabajando con esta empresa y ahí tuve mi primer cambio importante de trabajo. En esta primer empresa trabajé en la Argentina, un tiempo en Chile y un tiempo en Perú, iba a Perú a lo que eran proyectos mineros donde había que consolidar lo que era la bajada de los barcos, de buques, de cómo se subían todas estas partes y piezas sobredimensionadas a camiones y qué fueran descargadas hasta la mina. Yo tenía 31 años y mi madre sufría porque me iba por equis cantidad de meses a Perú a un páramo desconocido, rodeada de hombres en el puerto.

¿Y vos cómo la pasabas?
La verdad que mi experiencia personal fue muy buena, porque era más joven en ese momento, y era mujer, y era la única, me cuidaban mucho. La verdad que mis experiencias en el rubro fueron muy buenas.

¿Cómo surge la idea de armar Empresarias Argentinas?
Me nace por trabajar en un rubro muy de hombres. Si bien uno se va fogueando por distintas experiencias a nivel trabajo, a nivel formal, a nivel de cursos, todos los ámbitos donde yo participaba eran fundamentalmente de hombres, con inquietudes en muchos casos más allá de las técnicas específicas del trabajo, con inquietudes de hombres. Entonces era un poco el sapo de otro pozo y el bicho raro.

Y mi formación viene del área de las relaciones públicas, después hice un máster en cadena de abastecimiento, y por ejemplo me tocó capacitarme más en temas contables, de administración, financieros, flujos de cajas, hacer un plan de negocios, y cuando hacés este tipo de cursos ves que el público es muy masculino. Y hay cosas que – sin considerarme una persona tímida – dan un poco de aprensión, cuando tenés todo este público masculino alrededor y que manejan más este tipo de temas (más cuando es un tema de números) y no levantás la mano para hacer determinada pregunta, o en un coffee break hablás de temas que no son necesariamente relacionados con lo que te pasa a vos profesionalmente, entonces extrañaba un espacio profesional en donde poder comentar ciertos temas, hablar, preguntar e indagar un poco más – en mi rubro o en otros – que fuera más femenino.

Entonces surge por esa inquietud personal, porque me siento afortunada por la familia y la formación que tuve y – aunque nadie me regaló nada – de alguna forma es devolver a la sociedad un granito de arena. Creo que por la experiencia que tengo hay algo que puedo transmitir y tengo ganas de hacerlo.

¿Cómo piensan hacerlo?
El foco de la asociación es reunir a mujeres profesionales, en distintos ámbitos profesionales, no nos limitamos con el concepto de que sean empresarias top y exitosas, sino nuclear a todas las que tengan inquietudes profesionales haciendo foco en las inquietudes femeninas. Hay temas que conversan las mujeres que son distintos a los que conversan los hombres, y está bien que sea así. Y son dos caras de la moneda necesarias. Hay muchas asociaciones que tiene que ver con los hombres y hay muy pocas que tienen que ver con las mujeres.

Ping pong
Una frase que utilices habitualmente: El vaso siempre está mitad lleno, siempre, no hay otra opción.
Música: Me encanta el folklore de los países, el folklore argentino, chileno, mexicano, español, los ballenatos colombianos. Y la música clásica.
Una película: Sensatez y sentimientos, netamente femenina y romántica
Un libro: Estoy leyendo un libro de psicología de Pilar Sordo de cómo entender, congeniar y no matar a los adolescentes en el intento de criarlos, y estoy leyendo otro libro que intenta explicar por qué el régimen nazi tuvo tanta aceptación y cómo se fue procreando esta semilla en Alemania y en otro países.
Comida preferida: Asado de tira
Un lugar al que volverías: Uno solo… Hong Kong
Un perfume: No uso, soy alérgica. El olor de los jazmines me encanta.

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