Un libro para aquellas mujeres que siguen sin creer en ellas mismas

"El síndrome de la impostora", de Élisabeth Cadoche y Anne de Montarlot, analiza la falta de autoestima que lleva a muchas a dudar constantemente de su potencial.

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¿Por qué en el colegio las chicas creen que no han estudiado lo suficiente y en cambio los chicos piensan que «el examen era muy difícil»? ¿Qué es aquello que, aunque las estadísticas continúen mostrando que ellas sacan mejores notas, hace que siga faltándoles confianza? ¿ A qué se debe que muchas mujeres sientan que son un fraude en su trabajo y que sus éxitos son solo fruto de la buena suerte?

La mujer con un sentimiento de impostora tiene la impresión de que su éxito nunca se debe a sus propios méritos.

Esto es lo que se conoce como el Síndrome de la impostora: una falta de autoestima que lleva a muchas mujeres a creer que no merecen su éxito, o que es fruto del azar. La mujer con un sentimiento de impostora tiene la impresión de que su éxito nunca se debe a sus propios méritos.

Escrito por Élisabeth Cadoche y Anne de Montarlot, «El Síndrome de la impostora» bucea en las causas psicológicas de este fenómeno. Además, expone la experiencia que atravesaron grandes líderes y creadoras, como Michelle Obama, Angela Merkel o Margaret Atwood. Así, brinda herramientas para que las mujeres aprendamos a creer en nosotras mismas y a ganar la seguridad necesaria para tener una carrera profesional y personal exitosa.

Creencias limitantes 

El libro expone situaciones que suelen darse a diario. Por ejemplo, hace referencia a la actitud de hombres y mujeres frente a una oportunidad laboral: (…) Para obtener un puesto de responsabilidad, en general, un hombre se posiciona como experto y aprende después. A veces, incluso tiende a sobrestimar sus capacidades y su rendimiento. Por el contrario, la mayoría de las veces, una mujer habrá reflexionado mucho antes de enviar su currículum o manifestar su interés por el puesto.

El libro brinda herramientas para que las mujeres aprendamos a creer en nosotras mismas.

Luego, deberá sentirse sumamente “preparada” para atribuirse a sí misma tan solo el derecho de atreverse a solicitarlo. Cuando se instala la duda, empieza el trabajo de zapa, incluso si la mujer está demasiado cualificada. La idea de no merecer totalmente el puesto de responsabilidad que desea u ocupa, debérselo a la suerte, temer en todo momento que la descubran y la juzguen perpetúa estas creencias limitantes.

Testimonios que sorprenden

Resulta muy valioso entender que la problemática que aborda el libro afecta aún a mujeres que se han destacado. Ello también demuestra que, a través de un proceso, el Síndrome de la impostora no es totalmente paralizante. Por todo ello, algunas referentes aparecen citadas:

“Aún tengo algo de síndrome de la impostora; no se acaba nunca, ni siquiera en este instante en que ustedes me van a escuchar; no me abandona, este sentimiento de que no deberían tomarme en serio. ¿Qué sé yo? Lo comparto con ustedes porque todos
dudamos de nuestras capacidades, de nuestro poder y de qué es ese poder.” Michelle Obama (presentación del libro «Mi Historia» en Londres, 2018).

La problemática que aborda el libro afecta aún a mujeres que se han destacado.

“Estaba convencida de no aguantar mucho tiempo. Me dije: voy a cometer un gran error y enseguida me mandarán de nuevo a la magistratura”. Simone Veil (Ministra de Salud francesa que, en 1975, permitió la despenalización del aborto).

Cambiar la sociedad para empoderar a las mujeres

Además de analizar exhaustivamente los orígenes y la evolución del problema, el libro aporta perspectivas orientadas a cambiar el rumbo: «Es necesario un trabajo psicológico; cada una tiene que analizar y entender la manera en que el dominio masculino le afecta individualmente. Pero no basta restablecer la confianza pisoteada de las mujeres y su lugar en el mundo».

Aunque pueden intervenir diversos factores, para la historiadora francesa Christine Bard, el 99% del esfuerzo reside en un hecho colectivo: cambiar la sociedad en la que vivimos, cambiar radicalmente las condiciones de trabajo, la educación. No podemos vivir en una sociedad en la que una minoría de las mujeres accede a cargos importantes, donde la gran mayoría se atiene a sus funciones, sus salarios y sus puestos totalmente resignadas y en profesiones menos valoradas —erróneamente—, como la salud, la educación, lo social.

Las autoras

Élisabeth Cadoche es periodista y autora de ‘El ombligo’ (2014), una oda al amor y al misterio de los orígenes contra los prejuicios y las diferencias.

Anne de Montarlot es psicoterapeuta, colabora en la escuela de medicina de Harvard, y tiene más de catorce años de experiencia en psicología clínica.