Telecomunicaciones: Conectando emociones

No estamos solos, estamos conectados. Las Telecomunicaciones son el artífice de que incluso en tiempos de confinamiento, no estemos aislados. Una rama de la ingeniería en la que la mujer es cada vez más protagonista.

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conectando emociones-mujeres en ingenieria de telecomunicaciones

Asistí recientemente a una jornada virtual, en el marco del programa que patrocina el colectivo de ingenieros de telecomunicación, con motivo del centenario de esta profesión. Bajo el lema “Ingenieros de Telecomunicación: 100 años conectando emociones”, el propósito es debatir sobre el papel de esta ingeniería en el desarrollo de la sociedad.

Sería fácil llenar muchas páginas en torno a lo que la ingeniería de telecomunicación ha contribuido al progreso de la humanidad. Máxime cuando me cabe el honor de haber desarrollado toda mi vida profesional en torno a ella. No obstante, quiero centrarme en dos aspectos concretos de gran relevancia: el papel que las telecomunicaciones están desempeñando en la crisis actual del coronavirus y el protagonismo creciente de la mujer en esta rama de la ingeniería.

“Las infraestructuras de telecomunicación han superado con éxito, incrementos en la demanda de servicio del 50%.

Aislados en estos días de confinamiento que nos ha tocado vivir, no estamos incomunicados. Mantenemos contacto con nuestros seres queridos, nuestro trabajo, nuestros médicos o los profesores de nuestros hijos. La palabra “virtual” o el prefijo “tele”, se añaden como apellido o se anteponen respectivamente, a un sinfín de actividades, que las telecomunicaciones han conseguido “remotizar”, esto es, realizar a distancia sin estar físicamente presentes. El acceso a la información en cualquier momento, lugar y formato, es una realidad.

Imaginen por un momento una reclusión domiciliaria sin conexión. Desgraciadamente, esa situación es real para una parte no pequeña de la población. La denominada “Brecha Digital”, es decir, el porcentaje de ciudadanos que carece de acceso a las tecnologías de la información o tiene dificultades para utilizarlas, se acercaría al 45%.

Sin perjuicio de la urgencia de acabar con la Brecha Digital, la población que sí está conectada y maneja esas tecnologías, ha encontrado un excelente aliado para sobrellevar la reclusión. Su utilización ha crecido exponencialmente y las infraestructuras han aprobado con nota, sin fallos ni pérdidas de calidad apreciables, incrementos en la demanda de servicio que rondan un 50%. Testimonio de la solidez de nuestras redes y de la gran labor que desempeñan las compañías operadoras de las mismas. Su papel es de enorme importancia, tanto en esta época de crisis como cuando la normalidad regrese. El teletrabajo, la telemedicina, la compra remota, el aula virtual y otras muchas “teleactividades” han llegado para quedarse y esta pandemia no ha hecho más que potenciarlas.

Llegados a este punto, no puedo sino dedicar unas líneas a resaltar, el papel protagonista que en todo ello ha desempeñado la ingeniería de telecomunicación. Una de las ingenierías más jóvenes y sin embargo ya centenaria. Una rama de la ingeniería en la que se constata la intervención relevante de la mujer.

La participación de la mujer en la ingeniería es ya una realidad que no deja de crecer

Vuelvo la mirada a mis años de universidad, con una presencia femenina en las Escuelas Técnicas testimonial y no porque la mujer estuviese vetada. De hecho, dos buenas amigas de la adolescencia fueron compañeras de carrera y han desarrollado con éxito su trayectoria profesional como ingenieras. Tal vez la mujer era entonces proclive a acometer estudios menos abstractos, más orientados a las Humanidades.

Afortunadamente la situación ha cambiado y en la actualidad, ingenieros e ingenieras se desenvuelven el mundo de la tecnología con igual soltura y sin discriminación alguna. Esa ha sido al menos mi percepción durante mis años de experiencia laboral. La brecha de género se ha reducido notablemente en el mundo de la ingeniería y el sector de telecomunicaciones, ha sido pionero en contar con una representación femenina más que notable, tanto por su cantidad como por su calidad.

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