Sostenibilidad: moda o urgencia

La pandemia está actuando como un acelerador de la transformación en las empresas y en el conjunto de la sociedad. ¿Pero qué parte de este cambio es genuino? ¿De qué manera se está integrando la sostenibilidad a los modelos de negocio?

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Hemos pasado del mundo de las declaraciones a experimentar las consecuencias del crecimiento económico tradicional. La necesidad de cambio se aceleró y la apuesta por una economía sostenible pasó a ser el nuevo motor del crecimiento global. En un contexto de alta sensibilidad y con la integridad sanitaria puesta en jaque, la sostenibilidad tomó carácter de urgencia.

Dialogamos con cuatro expertas de diferentes sectores que ayudan a las organizaciones en sus procesos de transformación sostenible y ambiental. Ellas son Belén Romero, socia fundadora de Awa Planet; Mónica Zgaib, fundadora y CEO de ud-h; Rita Gasalla, socia y CEO de Galöw y Susana Gállego, creadora de Vitae Solutions.

La conexión emocional de la sostenibilidad

Los consumidores y los ciudadanos no sólo esperan un mayor compromiso de los estados y las empresas, sino que además presionan e impulsan nuevos paradigmas para pensar el desarrollo. Una encuesta realizada por la plataforma líder de compraventa de productos de segunda mano, Wallapop, lo expone en cifras. El 87% de los españoles creen que, después de lucha contra la Covid-19, lo más importante es la sostenibilidad.

71% de los consumidores de España dice sentirse feliz cuando compra productos sostenibles.

Otro estudio reciente de Capgemini Research Institute indica que el 52% de los consumidores dice que comparte una conexión emocional con productos u organizaciones que percibe como sostenibles. Además, 71% de los consumidores de España dice sentirse feliz cuando compra productos sostenibles.

Belén Romero, Awa Planet.

Según Belén Romero, la pandemia ha puesto de relieve problemas sistémicos y estructurales que la Agenda 2030 busca abordar. En su opinión, este problema de salud pública ha visibilizado dificultades medioambientales y sociales de primer orden. “El nuevo rol de las empresas como servidores públicos es esencial para la transformación medioambiental y social real”, afirma.

Mónica Zgaib coincide en cómo la pandemia ha puesto el foco en la necesidad de evolucionar en una economía de impacto. “Ha provocado una aceleración de las tendencias –dice Rita Gasalla – con el foco en el individuo y en el planeta. Y ha cambiado la escala de valores”.

Son aspectos que las especialistas consultadas asumen con optimismo, ya que demuestra que la población está cambiando hacia un modelo de consumo más responsable y sostenible. “En las ciudades, por ejemplo, nos hemos dado cuenta del protagonismo que tenía el coche. Se había adueñado de nuestros espacios y también de nuestro tiempo. Necesitamos ganar espacio para las personas”, reflexiona Gasalla.

Susana Gállego, Vitae Solutions

En opinión de Susana Gállego, la pandemia ha dado otro significado. “De repente nos hemos visto todos en medio de problemas que no eran nuestros, eran del planeta, de los gobiernos, de las organizaciones dedicadas a los demás. Necesitamos cambiar nuestro planteo y hacerlo más nuestro”, advierte.

Sostenibilidad y modelo de negocio

Los especialistas en sostenibilidad se cansan de repetirlo. Es transversal. Debe estar integrada al modelo de negocio. No es responsabilidad exclusiva del área de sostenibilidad o responsabilidad social. Necesitamos pensamiento sistémico, pero también llevarlo a la práctica y medir los avances.

“Los consumidores son cada vez más exigentes y detectan si una organización realmente vive la sostenibilidad o si sólo se trata de maquillaje», destaca Rita Gasalla.

Por eso, Rita Gasalla destaca que una empresa sostenible debe ir más allá del enfoque reputacional y pasar a la acción. “Los consumidores son cada vez más exigentes y detectan si una organización realmente vive la sostenibilidad o si sólo se trata de maquillaje. Cuando una dirección y un equipo integran la sostenibilidad en el modelo de negocio, además de crear un valor medioambiental, generan un valor económico y consolidan el vínculo con sus clientes”, afirma.

Mónica Zgaib, ud-h.

“Es necesario tener un propósito –dice Mónica Zgaib–, y  que actúe como faro de la empresa y sus stakeholders. Alinearlo con 3 o 4 pilares vinculados a los ODS, establecer KPIs que permitan monitorear el grado de desarrollo con nitidez, medir los resultados y publicarlos”.

Susana Gállego se centra en las claves para una gestión de la sostenibilidad ampliada: cadena de valor, ecosistema, estrategia y marca. Primero, requiere identificar, estudiar y rediseñar aquellas partes que pueden abarcar la sostenibilidad. Se trata de buscar el valor. También es necesario incluir a todos los actores con intereses y objetivos comunes. Por último, “si la alta dirección no cree en ello, no podrán creer los demás”, explica.

“La sostenibilidad en toda su amplitud social, medioambiental y económica, tal como está expresada en los 17 Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS), ya no es una elección sino un deber tanto para empresas como también lo es para administraciones públicas y la ciudadanía en general”, dice Belén Romero.

La década de los ODS

Desde esta perspectiva, los ODS deben situarse en el corazón de las organizaciones, guiar y vertebrar los procesos de decisión. “Las empresas comprometidas con la sostenibilidad reducen sus costes, fortalecen su reputación, impulsan nuevas ventajas competitivas, logran nuevas fuentes de financiación ética e incrementan sus posibilidades de supervivencia futura ante escenarios inciertos y volátiles”, sostiene Romero.

Los próximos años serán decisivos para avanzar en la Agenda 2030 de Naciones Unidas para el desarrollo sostenible. Hoy, 40 % de las principales empresas a nivel mundial reconocen incluir los ODS dentro de sus objetivos globales.

“Ha habido una toma de consciencia colectiva de la importancia de salvar nuestro planeta y nuestra sociedad de desequilibrios insalvables, así como del papel fundamental que tienen las empresas privadas en un ecosistema de producción y consumo que necesita reinventarse”, dice Belén Romero.

«Tenemos que atrevernos a retar las viejas recetas e imaginar un futuro mejor para las generaciones futuras», reflexiona Belén Romero.

Entiende que las organizaciones avanzan a diferentes velocidades y menciona buenos ejemplos como los de L’Oreal y Unilever y Estrella de Galicia que están cambiando las reglas de juego en sus sectores de actividad.

“No solo veo un cambio real, sino cada vez más empresas sumándose al ecosistema ESG/Impacto”, dice Mónica Zgaib y cita los casos de Iberdrola, Repsol, Ferrovial, Iberia, así como los ejemplos de los fondos de inversión de impacto GAWA Capital y su fondo Huruma, así como empresas de alto impacto como Ecoalf, Holaluz, o Clarity AI.

 «La sostenibilidad necesita difusión y cercanía”, explica Susana Gállego.

Susana Gállego suma dos empresas de un sector crítico como el de la química. DOW Chemical Company y BASF, hace tiempo que incluyen los ODS en su estrategia. “Hay que ir un poco más allá y hacer de esa sostenibilidad una cercanía, con políticas relocalizadas como el cuidado de los empleados. Esto también es sostenibilidad porque crea una cultura que se difunde entre la comunidad. Y la sostenibilidad necesita difusión y cercanía”, explica.

Rita Gasalla, Galöw

En el campo del Real Estate, Rita Gasalla reconoce que cada vez más promotores incorporan a sus edificios los estándares de certificación de edificios sostenibles Leed y Breeam. “En nuestro caso particular, los socios de Galöw Arquitectura Saludable nos hemos focalizado en el ODS3 (salud y bienestar) porque percibimos que los estándares de sostenibilidad y de eficiencia energética no eran suficientes”.

Innovar para un futuro sostenible

La innovación aporta ideas para responder a las nuevas demandas de la sociedad y para ser competitivos. El desarrollo sostenible requiere cambiar hábitos arraigados y abrirse a nuevos modos de hacer y pensar. “Innovación y creatividad son el motor del desarrollo sostenible”, dice Mónica Zgaib.

Desde Awa Planet, la firma creada por Romero, siguen con mucho interés la emergencia de nuevas empresas que nacen directamente con la sostenibilidad en su ADN, del cuarto sector o BCorp. “Todas ellas en su mayoría son fruto de la innovación y la creatividad”, reflexiona Belén Romero. “La innovación es todo y no solo en términos de tecnología y ciencia. Tenemos que atrevernos a retar las viejas recetas e imaginar un futuro mejor para las generaciones futuras. Se lo debemos”.

“Innovación y creatividad son el motor del desarrollo sostenible”, dice Mónica Zgaib.

“Las ciudades son un ejemplo de ello – agrega Rita Gasalla y anticipa que en el futuro «solo serán sostenibles si se comprometen con la innovación y si son saludables para sus habitantes”.  «¿La bicicleta, es tecnología punta?, se pregunta Gasalla y pronostica que «muchas veces para construir el futuro tendremos que mirar al pasado, recuperar hábitos y estilos de vida más saludables». No es moda, es el futuro posible.

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