Me oyes… ¿pero me escuchas?

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¿Sabemos escuchar? Muchos de los problemas que tenemos con la gente que nos relacionamos son debidos a la mala comunicación, simplemente porque no sabemos escuchar. Con esto me refiero a que no es simplemente oír lo que dice (que en algún caso extremo, en el que estamos tan metidos en nuestros pensamientos, ni tan siquiera oímos lo que nos han dicho.

Escuchar significa primero oír, prestar atención, y después escuchar desde el SI, desde la aceptación de las ideas del otro. Me gusten o no, son las que me están diciendo. Así pues debería escucharlas tal cual me llegan, no como las que yo ya de antemano tengo en mi cabeza;

Escuchar significa primero oír, prestar atención, y después escuchar desde el SI, desde la aceptación de las ideas del otro. Me gusten o no, son las que me están diciendo.Esta segunda escucha es la escucha desde el NO, donde me digan lo que me digan, lo oigo, pero me da igual, porque yo ya tengo una opinión formada en mi cabeza y se la voy a soltar tan pronto como termine de hablar. No es difícil imaginar que de esta forma la comunicación es totalmente ineficaz, y ni que decir tiene que nos trae algún que otro quebradero de cabeza.

La escucha activa
La escucha activa, es aquella en la que mantenemos el contacto visual con el interlocutor, donde sonreímos en los momentos adecuados, prestando atención a las palabras y gestos que nos llegan. Somos sensibles también al lenguaje corporal de la otra persona, cómo se expresa. La kinesiología es el lenguaje del cuerpo. Cuando una persona está cerrada a nuestras ideas, lo vemos claramente por sus gestos, brazos cruzados, posición hacia la puerta en modo huida, tocándose el reloj, etc.

Para escuchar activamente deberíamos evitar las distracciones, y tomar notas si es necesario. Es bueno escuchar e ir evaluando y no interrumpir jamás, excepto si es para pedir alguna aclaración o para repetir lo que han dicho y confirmar que hemos entendido el mensaje.

Oído cocina
Te propongo un ejercicio fácil que puedes hacer ahora mismo, revisa mentalmente una conversación, puede ser una discusión que hayas tenido con un amigo, colega o con tu pareja. Y busca los puntos en los que la comunicación empezó a degenerar. Seguramente habrá problemas de escucha desde la aceptación.

Intenta imaginar cómo hubiese cambiado si hubieses aceptado y escuchado verdaderamente las ideas del otro. En la próxima conversación que tengas en los siguientes minutos al terminar el artículo, presta especial atención en el modo en que te comunicas. Y a las emociones que puede haber detrás de las palabras. Sé un poco más consciente e intenta aplicar estas pautas, esperemos que te hagas escuchar!

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