Mayores de 50: ¿Dónde están nuestros sabios?

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Desde Septiembre del 2008 somos conscientes de vivir una de las crisis financieras más devastadoras de los últimos tiempos, sólo comparable a la de la gran depresión del 29. Ésta se extendió rápidamente a todos los países, a todos los sectores y pocas empresas han sido inmunes a la corriente de caídas de la demanda, reducción de márgenes y ajustes de la capacidad.

Donde no se mira la eficiencia, ni se mira la productividad tan sólo se mira la edad: ser mayor o menor de 50 años…

Los empresarios en su carrera por optimizar recursos y ahorrar costes recurren a la opción menos traumática: La prejubilación… Donde no se mira la eficiencia, ni se mira la productividad tan sólo se mira la edad: ser mayor o menor de 50 años…. La frontera entre edades se difumina y se sobrepone porque hoy hay muchos jóvenes que son viejos y muchos viejos que son jóvenes.

Es curioso que hoy en día en que la esperanza de vida es mucho más larga, que tenemos más salud y mejores condiciones durante mucho más tiempo, sea algo tan irrelevante como la edad, lo que marca la diferencia.

¿Dónde está la gestión del talento? Apelamos a la optimización de recursos y al ahorro de costes, apelamos al objetivo de presentar unas cuentas de resultados a corto plazo y nos olvidamos del futuro, de la filosofía de la empresa y del proyecto a largo plazo.

¿Quién pierde ante una prejubilación?

Pierde el prejubilado porque esta situación afecta a su bolsillo, a su estado de ánimo e incluso a su salud. ¿Que harías si después de trabajar con ahínco para una empresa, para un proyecto que consideras casi tuyo, después de dejarte la piel te dicen: eres eficiente, productivo, conoces como nadie el proyecto… pero tienes 50 años, ya no nos sirves? ¿Conocéis la sensación de ir en moto a 200 km/h y de repente frenar en seco? Debe ser algo parecido: vértigo, vacío, inseguridad…

Es curioso que hoy en día en que la esperanza de vida es mucho más larga, que tenemos más salud y mejores condiciones durante mucho más tiempo, sea algo tan irrelevante como la edad, lo que marca la diferencia…Pierde la empresa porque su mejor activo es el talento senior, la prudencia y el sentido común que da la experiencia, la calma y la sensatez que dan los años Y pierde también porque muchos empleados de 45 años -sabiendo que su horizonte temporal en la empresa es de cinco años- perderán expectativas y motivación y empezarán a pensar en su particular deadline, en su fecha de caducidad…

Perdemos los empleados que nos quedamos sin referencias, sin la gente a la que admiramos, sin aquellos que nos daban consejos cuando teníamos dudas… ¡Hay tantos trabajos a desempeñar en una empresa que no se aprenden en los libros!

Sólo la generosidad de los seniors que ya no buscan su éxito personal, sólo la sabiduría de los mayores que saben que el verdadero trabajo se hace en equipo, sólo ellos, nuestros sabios, nos podían guiar.

Y pierde el régimen de pensiones estatal que se verá afectado de forma muy negativa.

En definitiva perdemos todos por que al principio pensamos y nos preguntamos qué esperamos de los demás, qué esperamos de la empresa, y de la vida en general…Y sólo con el tiempo aprendemos que lo que debemos preguntarnos es qué esperan los demás, -la empresa y la vida- de nosotros.

Me parece muy ilustrativo el comentario que hace poco señaló Obama en relación a la situación económica actual: “ Ya esta bien de jóvenes de 25 años, cobrando bonos de 1 millón de dólares, que están dispuestos a pagar 100$ (75€) por un filete para cenar y a su vez el camarero se estaba sacando en propinas, cantidades que harían morirse de envidia a un profesor de Universidad”.

Tal vez si hubiéramos tenido más sabios de 50 años y menos ejecutivos jóvenes con exceso de ambición profesional y afán de éxitos personales… quizás entonces los beneficios empresariales hubieran sido menos ilusorios y muchos más reales…

Leí una vez en un libro una frase de Nietzsche que siempre me ha acompañado: El que tiene un por qué para vivir puede soportar casi cualquier cómo…

A nuestros sabios de más de 50 años, a nuestros prejubilados puede que no les llamen tanto, que no tengan reuniones, que cada día sea igual al anterior -un jueves igual que un martes y un lunes igual que un sábado- pero el cómo será algo diferente, más difícil. De alguna manera rompen con su vida anterior pero tienen un por qué… El por qué no ha cambiado…y es contundente…

Seguirán siendo necesarios, seguirán siendo líderes, y tanto por su experiencia como por sus conocimientos serán siempre un referente para la juventud y para la sociedad.

*Lola Solana es Gestora de Fondos de Inversión de Renta Variable.

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