La nueva novela erótica de Charlotte Roche

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Con la nueva novela erótica de Charlotte Roche se reabre más de una discusión: la polémica con el feminismo y cómo el sexo sirve a la escritora para construir escenarios sólidos, por ejemplo. Zonas húmedas, su primer libro, lleva más de un millón de copias vendidas.

Una historia conyugal que oscila entre el erotismo abierto y un canto a la imagen conservadora de la familia, Schossgebete, ha vuelto a colocar a la escritora alemana Charlotte Roche entre los autores de mayor éxito en su país, donde su anterior novela llegó a ser calificada de "meramente pornográfica".

Tras más de un millón de ejemplares vendidos de Zonas húmedas, su primer libro, este último, Schossgebete, cuyo título se puede traducir como Oraciones del regazo e incluso Oraciones uterinas, también arrasa y ya encabeza las listas de best sellers.

Reseñas

En las reseñas hay coincidencia en que en esta segunda novela se encuentra una Charlotte Roche mucho más compleja y profunda que lo que muchos habían imaginado y algunos han invitado incluso a echar una nueva mirada sobre Zonas húmedas, a la luz de lectura de Schossgebete.

En una primera descripción de la novela se puede decir que en ocasiones parece que se hubiera hecho a partir de una fusión de fragmentos del Kamasutra o de otros manuales eróticos con pasajes de libros de cocina, ensayos sobre la educación infantil y alegatos contra el feminismo.

Feministas indignadas

La gran dama del feminismo alemán, Alice Schwarzer (que en la novela es vista como alguien que estuvo al borde de traumatizar la vida sexual de la protagonista) ya ha tenido ocasión de expresar su indignación.

La novela arranca con una descripción detallada y comentada de una felación que se extiende durante cinco páginas después de la cual la narradora cuenta que es excesivamente pudorosa y que antes de hacer el amor controla que todas las puertas y las ventanas estén cerradas, pues tiene pánico a que los vecinos la oigan jadear.

La confesión por parte de la narradora de que es excesivamente pudorosa sorprende al lector, que hasta ese momento ha asistido a un desenfreno sexual que inevitablemente hace recordar la primera novela de Charlotte Roche.

El orgasmo propio y ajeno

Sin embargo, al cabo de otras páginas de minuciosas explicaciones de como ella alcanza el orgasmo y hace alcanzarlo a su pareja, se termina por constatar que esa vida sexual es sólo parte de lo que la narradora considera un matrimonio ideal.

La desinhibición sexual, que la narradora muestra en la cama y de la que da cuenta extensamente, es el resultado de una liberación de estereotipos que le han sido impuestas por una educación feminista (su madre aparece casi como un doble de Alice Schwarzer).

La búsqueda del matrimonio perfecto, además, termina revelándose como el deseo de encontrar algo seguro en un mundo que se siente como amenazante. Detrás de ello hay un drama y un trauma: la muerte de tres hermanos de la narradora en un accidente de coche hace muchos años que, sin embargo, la sigue persiguiendo.

Escenarios sexuales, escenas sólidas

Elizabeth Kiel, -la narradora protagonista-, es una mujer llena de miedos y paranoias y sólo en la cama se libera completamente de ellos. El sexo le sirve para intentar construir un mundo sólido. Para mantener vivo el deseo (tanto el suyo como el de su marido) la narradora recurre incluso a visitas conjuntas a burdeles, que no son bien vistas por su terapeuta donde, dice, trata de limpiar su "psique asquerosa" en aras del futuro de su matrimonio y de su familia.

Los hombres no son enemigos

En el fondo (y Charlotte Roche lo ha dicho en varias entrevistas) lo que hay en el libro es un ajuste de cuentas con la generación del 68. Con el feminismo que, dice la narradora, le enseñó a ver a los hombres como enemigos, y contra las relaciones de familia inestables.

A partir de ahí, muchos han dado una mirada retrospectiva a Zonas húmedas que ahora es vista como un intento de recuperación de la naturalidad sexual contra los dogmas de ciertos sectores del feminismo que pretendían declarar las relaciones heterosexuales como una forma de dominación.

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