La chica de la limpieza

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Era un día cualquiera. Salí de casa, dejé a los niños en el colegio y me dirigí a mi trabajo: llegué, aparqué y alguien me abrió las puertas del ascensor evitando que me helara de frío en el garaje.

-Muchas gracias por esperarme- dije… levanté la vista y allí estaba ella: menuda, tan delgada como una huérfana de guerra, el pelo castaño recogido en una coleta y la cara sin una gota de maquillaje. No se la podía calificar de belleza en el sentido tradicional del término pero tenía algo especial que cautivaba a los demás. No era su boca demasiado fina, ni su nariz demasiado corta. Era su mirada. Soy incapaz de explicar con palabras que la hacía atractiva, pero estaba allí reflejado en la pupila de sus intensos ojos verdes.

No hay de qué– me contestó, mientras sonreía, para después añadir:-Sé lo que tardan estos ascensores y no es agradable esperar con este frío

Yo no sabía que decir, al final también sonreí pero mi sonrisa llegó tarde y parecía arrancada del último cajón de mi interior, por eso al fijarme en lo que llevaba entre sus brazos, añadí: -!!!Que planta más bonita!!!

Ella me la mostró con cierto orgullo y me dijo:

-Creo que la llaman la flor del dinero, son ideales para rincones oscuros y dicen que tienen poderes mágicos para atraer la fortuna. Pero lo mejor de la planta es cómo se reproduce: con sencillos cuidados los esquejes agarran con facilidad en cualquier periodo del año ¿Si quiere le cortó uno?

Me quedé sorprendida y al mismo tiempo entusiasmada con tan espontáneo ofrecimiento…. Me encantaría, dije sin ocultar mi interés. Tengo una terraza llena de plantas y esta añadiría colorido con esas exuberantes hojas de verde intenso…

En ese momento llegué a mi destino, se abrieron las puertas del ascensor y ella sin dudarlo un minuto se despidió diciéndome: -Luego la busco y le llevo un esqueje.

No hay ningún colectivo con una presencia femenina tan aplastante ni con tan pequeña representación masculina y sin embargo es un colectivo no exento de riesgos.

-Muchas gracias añadí y mientras me dirigía a mi mesa pensé: ¡¡¡Que pena tendrán los padres de esta chica, tan mona, tan agradable, tan educada y chica de la limpieza!!!…Todo el día limpiando las miserias de los demás….¡¡¡ Qué triste!!!

Pasé la mañana en reuniones con gente que ni escucha, ni atiende, enviando mensajes de correo que no obtienen respuesta, y terminando informes que nunca cuadran….en definitiva un mañana gris, con nubarrones amenazando tormenta…. Pero de repente el día se aclaró…. Faltaban dos horas para irme a casa cuando la volví a ver, allí estaba ella, con su intensa mirada de ojos verdes, el mismo verde que reflejaban las gruesas hojas de la planta que llevaba en la mano.

-Por fin la encuentro, me dijo…-Le traigo el esqueje que le prometí sólo tiene que ponerlo unos días en agua y cuando tenga raíces lo planta…ya verá como crece y florece…. Mientras decía esto sonó mi teléfono y cuando lo cogía, ella me hizo una seña con la mano. Apenas pude darle las gracias y ella se iba….

Cuando conducía de vuelta a casa cambié de opinión, pensando que los padres de la chica tendrían que estar muy orgullosos de su hija, se ganaba la vida honradamente. Además parecía tan feliz, parecía tan contenta con su trabajo y su mirada era tan afable y confiada que habría derretido un iceberg recién formado .

La busqué al día siguiente para darle las gracias, pero no sabía en que departamento estaba asignada. La busqué a la semana siguiente para decirle que su esqueje había agarrado y crecía sin parar pero ni siquiera sabía su nombre. La busqué al mes siguiente para decirle que ahora el esqueje era la planta de mayor resistencia y belleza de mi terraza pero ya no la encontré.

El 86.2% del personal dedicado a la limpieza en oficinas, hoteles y hospitales es femenino, así como el 94.3% de los empleados de hogar.Han pasado más de 6 meses, la planta esta salpicada de preciosas flores color azul -violáceo pero yo no volví a ver a aquella encantadora chica de la limpieza que había desaparecido como un trozo de hielo expuesto a la luz del sol.

Estas líneas son mi modesto agradecimiento a ella y mi humilde homenaje a todas las chicas de la limpieza que vemos a diario pero no miramos, que nos retiran los restos de café pero no sabemos su nombre, que nos limpian el polvo y casi nunca les hablamos, que desinfectan los servicios y a veces ni siquiera saludamos.

Representan la otra cara de la moneda, la de un tipo de empleo en el que el tópico de una división desigual del trabajo se mantiene intacto. El 86.2% del personal dedicado a la limpieza en oficinas, hoteles y hospitales es femenino, así como el 94.3% de los empleados de hogar.

No hay ningún colectivo con una presencia femenina tan aplastante ni con tan pequeña representación masculina y sin embargo es un colectivo no exento de riesgos. Según un reciente estudio realizado en mujeres dedicadas a los trabajos de limpieza publicado en el European Respiratory Journal se ha constatado un empeoramiento de los síntomas de asma y bronquitis crónica debido al uso de determinados productos como lejía, amoníaco y aerosoles.

Por todo esto y por mucho más, a todas las mujeres que limpian centros comerciales, desinfectan hospitales, abrillantan oficinas y cuidan nuestras casas… tan sólo quiero decirles: Gracias.

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