El poder de la tribu

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El individualismo que ha dominado el siglo XX ha restado fuerza a la sociedad civil, y este nuevo siglo es el momento para recuperar el poder que las personas movilizadas y unidas podemos lograr, desafiando el estado de cosas y el poder formal, para lograr el bien común, una mayor igualdad y cohesión social. Es el poder de cambio que tiene el ser humano actuando en grupo, el poder de la tribu.

Sin embargo, parece que nos hemos olvidado de nuestro poder personal, y del poder de la unión, o nos hemos dejado convencer de que no lo tenemos, y con ello hemos traslado el poder a otros (el Mercado, los Medios de Comunicación, los políticos). Desde todas las instancias de poder, nos acaban convenciendo de que “las cosas son así” negando toda posibilidad de cambio. Pero como dice Paulo Freire, el cambio es posible porque el estado de cosas que conocemos y vivimos “no son así” sino que “están siendo así”, lo cual implica que pueden ser de otra forma. Si creo que no puedo cambiar nada, ni siquiera voy a intentarlo. El movimiento se inicia con la convicción de poder hacer.

La sociedad civil, debe interpretar su papel de agente social, dando poder a los miembros de la tribu para que puedan mejorar su situación y construir una sociedad mejor.La organización de la sociedad en redes, nos ofrece una oportunidad única para movilizarnos, para hacernos oír ,y participar activamente en todas las decisiones que nos afectan. Las redes amplían nuestra capacidad de acción, aumentan nuestras oportunidades, reducen los costes de acceso a la información, los contactos que proporcionan facilitan y agilizan la formalización de acuerdos.

Debemos aprovechar esta potencialidad de las redes para favorecer un poder socializado, un poder consistente en dar poder a otros/as, permitirles que se empoderen. Este tipo de poder favorece el desarrollo de una mayor autonomía, independencia, iniciativa y responsabilidad personal. Multiplica el efecto del poder, al ser compartido, y al aumentar la motivación, y lo que se conoce como estado de flujo, se genera una mayor creatividad y rendimiento.

Se trata de participar, de compartir, de movernos en grupo y de trabajar unidos, aprovechando la fuerza de la tribu. La sociedad civil, debe interpretar su papel de agente social, dando poder a los miembros de la tribu para que estos puedan mejorar su situación y construir una sociedad mejor. La clave es convertir a cada uno/a en lideres de la tribu, aumentar su poder de influencia en la sociedad, y con ello su capacidad de hacer, su poder de transformar. Para ello es necesario que la sociedad civil recupere su fe, la creencia en que pueden cambiar las cosas, de que tienen un poder que puede oponerse al del Estado o al del Mercado. Ser consciente de está idea de fuerza y de comunidad, es clave para convertir a la sociedad civil en la centralidad de la vida en sociedad.

Una propuesta para generar la idea de comunidad, de movimiento y construir capital social son los programas de mentoring en red, dirigidos a conectar a los que se inician, con los que tienen experiencia. Se trata de aprender unos de otros, potenciando el desarrollo de los más jóvenes y evitando la pérdida del conocimiento y experiencia de los mayores. Pensar en la educación y el aprendizaje solo dentro de la escuela y la familia, es olvidar la gran influencia que el resto del entorno puede tener en las personas, es restar diversidad al desarrollo. Al introducir el mentoring en las redes sociales, se crea una cultura basada en compartir conocimientos para generar nuevo conocimientos, en compartir recursos para favorecer una participación más igualitaria, e impulsar la movilidad social.

Los programas de mentoring en red están dirigidos a conectar a los que se inician, con los que tienen experiencia. Se trata de aprender unos de otros…El mentoring se basa en el diálogo como instrumento de crecimiento personal, y favorece que la persona conozca sus propios recursos y los ponga en valor para lograr sus metas. Fomentar el diálogo, la formulación de preguntas, el intercambio de opiniones, nos puede permitir recuperar nuestra capacidad cuestionadora, de pedir explicaciones, de que nos den razones, y no discursos o frases hechas.

Evitaremos así, dejarnos llevar, dejarnos manipular, o excusarnos en que no sabemos porque en realidad no queremos saber. Si lo hacemos, estamos haciendo dejadez de funciones, eludiendo nuestra responsabilidad, y otorgándoles el poder a otros

Las nuevas tribus deben ser un espacio que permita a las personas su desarrollo, que se sientan valoradas, útiles y creadoras, que aprendan y puedan ayudar a aprender a otras. Estas tribus (asociaciones, organizaciones, redes sociales) pueden ser un espacio para la socialización, el aprendizaje y la transformación social. Para ello tenemos que dar un nuevo enfoque al movimiento ciudadano, convirtiéndolo en un movimiento participativo y empoderador, en un espacio para cultivar el sentido de responsabilidad personal y el ideal de solidaridad y comunidad.

Mª Luisa de Miguel es Consultora de Empresas, Formadora en habilidades directivas y experta en Mentoring Council-Consultores. www.council-consultores.com

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