El liderazgo de la mujer en la universidad

Seis rectoras inciden en el necesario cambio radical en la universidad en España.

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El liderazgo de la mujer en la universidad fue el tema de debate de la Fundación CYD, el 20 de noviembre en Madrid, presentado por Mercedes Wullich. Con la presencia de Soledad Murillo, secretaria de Estado para la Igualdad, seis rectoras analizaronn la brecha de género prevaleciente en nuestras universidades.

Una situación desigual

Rosa Aguilar (ULL), Eva Alcón (UJI,), Pilar Aranda (UGR), María José Figueras (URV), María Vicenta Mestre (UV) y María Antonia Peña (UHU) exponen datos que revelan una situación desigual: de 10 titulados 6 son mujeres, 36 % profesoras titulares, 20% catedráticas, 12% rectoras en universidades públicas, 27% en privadas y sólo 6% de mujeres investigadoras principales en contratos de transferencia.

Verbalizando experiencias

El avance ha sido lento e insuficiente, reconocen: La desigualdad que existe fuera la vivimos en las universidades, los estereotipos, y las mochilas culturales. Me cuestiona hasta mi doctorando, que le dirijo la tesis. Hablamos de conciliar, deberíamos hablar de corresponsabilidad. Las mujeres investigadoras están menos reconocidas, sus investigaciones se nutren de espacios de tiempo personal: fines de semana, vacaciones; la carrera universitaria se ralentiza y eso pasa a todo.

¿Por qué no hay muchas mujeres rectoras?

La mujer tiene que creer que puede liderar, para ser rector hay que presentarse a las elecciones, ser catedrática; tu trabajo tiene que ser visible. Tiene relación con asumir el poder. Tememos ser calificadas de ambiciosas, un adjetivo con doble connotación de significado para hombres y mujeres. El camino es mucho más difícil y  costoso de lo que creíamos. Tenemos que investigar las causas.

Cuotas versus meritocracia

Ninguna es rectora a través de las cuotas. Pilar Aranda señala “meritocracia y cuota”. Eva Alcón afirma “Somos rectoras a pesar de ser mujeres”.

Necesitamos hombres cómplices

Necesitamos hombres cómplices, que acudan con nosotras a estos foros. Hagamos que se comprometan con el feminismo, que en definitiva es la lucha por una sociedad mejor.

¿Necesitamos un cambio radical?

Sin duda, un cambio estructural. Muchas mujeres en las bases, pero se estrecha mucho en la cúpula. Tiene que ver con roles y estereotipos. Paradójicamente en la universidad hablamos de que trabajamos la razón, la crítica y el conocimiento.  Hay que cambiar las reglas de la universidad, dar visibilidad, favorecer el itinerario de las mujeres. Si se opta por la crianza, considerar ese periodo; hay que innovar, incluir actuaciones como el coaching y el mentoring, la sororidad. Transformar la universidad desde la educación en sus edades más tempranas, en centros educativos y familias. Asumir el poder y ejercerlo como mujer. Tenemos la responsabilidad de llevar a cabo un liderazgo transformador, que contemple la empatía.

Esta ocasión única debe ser el punto de partida para que las universidades realicen una introspección, realizando mejoras en clave de igualdad en sus procesos, con la alianza y el compromiso de las administraciones públicas para conseguir el impulso hacia una universidad más igualitaria en cuestión de género.

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