Desde Roma con amor y otras noticias

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El Papa Francisco, se vuelve noticia porque obra con sentido común, Michelle Bachelet deja la ONU para repostularse a presidenta por su país, el trueque se extiende a lo ancho y largo de España y en Italia, Napolitano no incluye mujeres entre sus ´sabios´.

Dice mi gurú que el nuevo Papa sólo ha hecho lo que cualquier persona con sentido común hubiera hecho. Lo que cualquier seguidor de la doctrina social de la iglesia hubiera esperado. Y escuchándolo, reflexiono en que lo extraño en realidad, es que lo obvio, se convierta en noticia. Así están las cosas.

Los marketineros empiezan a hablar de la ‘marca Iglesia’, cuando la ´marca España´ lucha por seguir a flote. Sin embargo el marketing, es algo que no parece formar parte de los gestos que a Bergoglio le han ganado la atención, la curiosidad y el respeto de millones de fieles, de laicos y de ateos.

Modestia, sencillez, espontaneidad y transparencia parecen ahora valores encontrados, como si estuviéramos hablando de otro escenario, de otras necesidades y de otra historia en origen. ¿Era tan difícil pensar que dar la espalda a la pompa eclesiástica y mirar al corazón de la gente y sus necesidades era lo que tocaba desde los siglos de los siglos?

Se confiesa pecador y alienta a construir la paz mirando el bien de los demás, baja a la calle porque entre la gente ve a un «paisano» o pariente, deja la suntuosa sede que le toca por una habitación sencilla, besa los pies de convictos y mujeres.

Cuando hablamos de momentos aciagos, se trata de no retroceder y de resistir aunque todo apunte a que el santo recorte es la única solución y que lo que se ha ganado no tiene más remedio que perderse.

Hablando de mujeres, Bachelet es otra que por fortuna, abunda en sentido común y habla con los hechos más que con las promesas. Vuelve ahora a su país porque, según las encuestas, tiene muchas posibilidades de convertirse una vez más en la Presidenta que Chile necesita. Desde ONU Mujeres, saben que les hará difícil reemplazarla porque su manera de hacer ha hecho crecer el prestigio de la institución, ha dado pasos largos en muchos sentidos y ha mantenido el tono afable y la voluntad férrea en materia de derechos de las mujeres. Que es de lo que se trata.

También, cuando hablamos de momentos aciagos, se trata de no retroceder y de resistir aunque todo apunte a que el santo recorte es la única solución y que lo que se ha ganado no tiene más remedio que perderse.

Las mujeres son una gran parte de quienes ponen en marcha esa nueva economía del trueque, que prosperó y llegó a preocupar a la banca argentina en una de sus tantas crisis por la aparición de monedas locales, pero que dio respiro, esperanzas y oportunidad de encuentro a cientos de miles de hombres y mujeres desesperados. No tenían ya ni trabajo, ni ingresos, ni perspectivas y en algunos casos, por perder, habían perdido marco de referencia y de contención, familia y amigos.

La experiencia que se repite en España indica que no se trata sólo de sobrevivir, de  intercambiar servicios «de ayuda» por horas. Estos bancos del tiempo, se alejan de la economía formal y dan respuestas que exceden lo económico y se acercan mucho a un ecosistema de valores que soporta la parte que no se ve de la tragedia: lo que siente la gente.

Termino con un hecho recurrente, que tiene lugar en la misma tierra donde el Papa Francisco baraja y da de nuevo. Ante la imposibilidad de juntar fuerzas para formar gobierno, Giorgio Napolitano, el presidente de la República, ha convocado a un comité de sabios para sacar al país de la parálisis que comenzó tras las elecciones legislativas de hace un mes.

Otra vez se confía en diez hombres -caras conocidas de la élite político-económica italiana- la resolución de los graves problemas a los que se ha llegado.

Me aburre tanto que no me enojo. Pero no puedo ignorar la recurrencia en las acciones cuando el mundo, del Vaticano a Corea, de EEUU a Tobuctú, de Alemania a Chipre atravesando España…pide a gritos que ejerzamos la creatividad, el sentido común, la valentía…para cambiar las cosas.