Cómo decir no sin sentirme culpable

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"No hay mayor esclavitud que decir sí cuando se quiere decir no" (Baltasar Gracián)

¿Cuántas veces hacemos cosas que no queremos por no saber decirle que no a la otra persona? ¿Cuántas veces nos comprometemos con cosas que no queremos por no saber negarnos? ¿Por qué actuamos así? ¿Qué consecuencias tiene hacerlo? ¿Cómo podemos dejar de hacerlo sin sentirnos culpable?

La dificultad para decir no nace del temor a que la otra persona nos deje de querer En este artículo me gustaría dar respuesta a todas estas preguntas para que podamos vencer este miedo a decir no.  

¿Por qué tenemos miedo a decir no?

La dificultad para decir no nace del temor a que la otra persona nos deje de querer. Las personas con miedo a decir no son personas con poca autoestima que se valoran a sí mismas en función del juicio de los demás. Por tanto, necesitan que los demás les quieran y valoren para sentirse bien y, para no perder su simpatía muestran una constante disponibilidad a todo aunque salgan perjudicadas o no estén de acuerdo.

Además, tienen la creencia de que si llevan la contraria a los demás o no aceptan las tareas que les piden, aunque no les corresponda, son egoístas con lo cual se sienten culpables cuando tienen que decir que no.

¿Qué precio estamos pagando?

Decir que "sí" o que "no" es una decisión que tomamos  a diario y, sea cual sea la respuesta, elegir implica obtener algo, pero también renunciar a algo. Veamos ambas opciones.

Cuando decimos que sí queriendo decir no conseguimos la aprobación y el cariño de los demás ¿Quién no sería amigo de alguien que te dice que sí a todos los favores que le pides? Pero existe un pequeño inconveniente y es que si siempre decimos que sí anteponemos las necesidades y los deseos de los demás y perdemos de vista los nuestros, corriendo el riesgo de acabar viviendo la vida de los demás en vez de la nuestra.

Cuando aprendemos a decir no, es habitual que nos encontremos con que algunas personas de nuestro entorno no lo aceptan e intentan hacernos sentir culpables, consciente o inconscientemente, porque ya no satisfacemos sus intereses. Por otro lado, al decir "no" estamos ganando tiempo para nosotros mismos, conectamos con nuestros deseos y necesidades, nos legitimamos y aumentamos la seguridad en nosotros mismos. Cuando decimos no nos valoramos a nosotros mismos y nos hacemos valorar por los demás.

Tanto para una opción como para la otra estamos ganando y perdiendo algo ¿Qué precio estás dispuesto a pagar?

Aprendiendo a decir No

Antes de aprender a decir no, hay que plantearse dos cuestiones: si queremos hacerlo y si podemos hacerlo. Se trata de encontrar un equilibrio entre nuestros intereses y el de los demás utilizando la asertividad. ¿Qué es la asertividad? La asertividad es la capacidad para hacer valer nuestros derechos sin manipular a los demás y sin dejar que nos manipulen.

Cuando aprendemos a decir NO a las peticiones de los demás de manera asertiva, empezamos a tomar el control de nuestra vida  ¿Cómo podemos decir NO de manera asertiva? Existen tres maneras de decir no de manera asertiva. La primera consiste en escuchar lo que ha dicho la otra persona, repetir lo que ha dicho para que el otro vea que lo hemos entendido y después decirle que no. Ejemplo: "Me estás pidiendo pidiendo que me quede con los niños el viernes, ¿correcto? NO me viene bien ese día". Otra manera es decir de entrada que no y luego dar una explicación. Ejemplo: "Gracias por la invitación, pero prefiero no ir porque he salido tarde del trabajo y estoy agotada". En otras ocasiones, podemos decir un no temporal si no nos va bien en ese momento, pero no descartamos en el futuro. Ejemplo: "Estos días no puedo quedar para comer, llámame la semana que viene y quedamos un día".

Si la otra persona sigue insistiendo debemos mantenernos firmes en nuestro punto de vista, repitiéndolo las veces que sea necesario con tranquilidad y sin entrar en discusiones no provocaciones que pueda hacer el otro.

En definitiva, cuando aprendemos a decir NO a las peticiones de los demás de manera asertiva, empezamos a tomar el control de nuestra vida, y a redirigir nuestro tiempo hacia las personas y actividades que son verdaderamente importantes para nosotros. 

Si tienes alguna duda o quieres hacerme un comentario, puedes ponerte en contacto conmigo en infojoven@psicoblogger.com.          

María Martínez Murillo es piscóloga, sexóloga y terapeuta de pareja

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