¿Adónde miraba Nancy Pelosi?

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La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, dijo que la CIA la engañó cuando fue informada sobre que estaban considerando utilizar la técnica de ahogamiento simulado -waterboarding-contra el sospechoso Abu Zubaydah, pero no que lo hubieran hecho. Ahora la pregunta es si la engañaron o se dejó engañar.

Pelosi es la número tres del Gobierno y su acusación  pone en difícil situación el debate sobre las torturas y pone en entredicho la promesa de Obama de terminar con lo peor de la política de Washington.Sus declaraciones son parte de lo que se ve como un signo de división dentro del Partido Demócrata: por un lado los que como Obama, quieren dejar la polémica de las torturas en el pasado y quienes -los más liberales- quieren que los cargos más altos asuman responsabilidades por las torturas.

Los republicanos acusaban a los demócratas de complicidad con la Administración Bush desde que Pelosi fuera una de las asistentes a la reunión con agentes de la Agencia de Inteligencia en la que se informó de las técnicas de interrogatorio.

Antecedentes

La Oficina del Director Nacional de Inteligencia desclasificó un documento en el que quedó registrado que el día 4 de septiembre de 2002, la entonces congresista Pelosi y el republicano Porter Goss recibieron información sobre técnicas especiales que "habían sido utilizadas" contra el prisionero Zubaydah. Esta versión encaja con los informes publicados en abril, en los que consta que este preso había sufrido la técnica de ahogamiento simulado en hasta 83 ocasiones en agosto de 2002. Aquí es donde empieza la discusión por lo que Pelosi afirma que dijeron los agentes y lo que los agentes dicen que contaron a Pelosi.

Pelosi también declaró en su defensa que recibió información sobre técnicas que la Administración estaba considerando para el futuro y en el caso de que fueran legales. Obama ya ha declarado que no es partidario de iniciar ningún proceso legal contra los agentes que llevaron a cabo los interrogatorios y que cualquier proceso debería ser iniciado por el Departamento de Justicia. Cualquier proceso contra estos agentes o las personas que declararon legales dichas técnicas debe analizar primero esa legalidad y si se pueden juzgar ahora que Obama las ha prohibido.

Si Bush si, ¿porqué no Clinton?

De comenzar cualquier proceso legal, los republicanos ya tienen argumento. Si pueden juzgar a la gente de Bush, ¿por qué no hacer lo mismo con la de Clinton? El presidente demócrata llegó a aprobar el traslado de presos por terrorismo detenidos en otros países a un tercero que, en algunas ocasiones, aprobaba la tortura.

Republicanos y demócratas están de acuerdo en una cosa: todos quieren que sean desclasificados cuantos más documentos de la CIA, mejor. Creen que la información que salga en ellos beneficiará a su propio partido mientras la CIA daba el primer portazo al ex vicepresidente Cheney, quien reclamaba la publicación de las pruebas que demuestran cómo los abusos ayudaron a arruinar planes de ataques terroristas.

Obama quiere mirar hacia delante y cumplir con sus objetivos para esta legislatura, entre ellos la reforma del sistema de salud. Las declaraciones de Pelosi, le han complicado elescenario.

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