La soledad no deseada se ha convertido en una realidad que atraviesa generaciones, contextos sociales y trayectorias vitales. Sin embargo, sigue siendo una experiencia en gran medida invisible: se vive en silencio, se normaliza o se minimiza, y rara vez ocupa el centro del debate público con la profundidad que merece.
En esta entrevista coral conversamos con Samira Briguech, presidenta de Fundación Adelias, que impulsa iniciativas centradas en el acompañamiento y la atención a personas en situación de vulnerabilidad; y con Teresa Cabezon Rodriguez, representante de Fundación Verisure, la entidad que lidera el proyecto Desoledad para comprender y transformar la soledad no deseada en personas mayores.
Ambas impulsan iniciativas distintas pero complementarias frente a un mismo desafío: cómo nombrar, comprender y actuar ante la soledad no deseada. Sus miradas confluyen en una idea clave: la soledad no deseada no se resuelve únicamente con recursos, sino con comunidad, corresponsabilidad y vínculos reales. Desde la reflexión estratégica hasta el gesto cotidiano, esta conversación propone una hoja de ruta concreta para transformar una emergencia silenciosa en una oportunidad de acción compartida.
Sobre las entrevistadas

Teresa Cabezón Rodríguez
Es responsable de Fundación Verisure, la entidad que canaliza la acción social de Securitas Direct y del grupo Verisure en España. Lidera la estrategia de impacto social centrada en tres grandes retos: la soledad no deseada en personas mayores, la mejora de la empleabilidad de colectivos vulnerables y el acoso escolar.
Licenciada en Publicidad y Relaciones Públicas por la Universidad de Valladolid, y formada en Liderazgo Social por el IESE Business School, Teresa cuenta con más de una década de experiencia en responsabilidad social corporativa y sostenibilidad.

Samira Briguech
Es fundadora y directora de Samira & Sineb Consultores, agencia de marketing y comunicación; creadora de CyberLideria Magazine, publicación centrada en liderazgo digital e impulsora de Espacio Neo, para encuentros empresariales y networking de alto nivel.
Preside Fundación Adelias, desde donde promueve iniciativas vinculadas a la salud mental, la lucha contra la soledad y el impulso del talento joven. Ha sido reconocida como una de las Top 100 Mujeres Líderes en España, ha recibido la Estrella de Oro a la Excelencia Profesional y la Gran Cruz al Mérito Profesional con Grado de Embajadora.
¿Cómo definirías la soledad no deseada?
Samira Briguech
Es sentirse solo aun estando rodeado de gente. No tiene que ver con estar físicamente acompañado, sino con no sentirse visto, escuchado o tenido en cuenta. Es una experiencia silenciosa que afecta a personas de todas las edades y que, cuando se prolonga, impacta en la salud emocional y física.
¿Por qué es un problema urgente hoy?
Samira Briguech
Desde Fundación Adelias, detectamos soledad en personas activas, profesionales, mayores, jóvenes y cuidadores. La hiperconectividad no ha generado más vínculos reales. Hay aislamiento emocional, falta de red de apoyo y muchas personas que no piden ayuda por vergüenza o porque creen que “no deberían sentirse así”. Eso la convierte en una emergencia social silenciosa.
¿Cómo explica la diferencia entre «estar solo» (aislamiento físico) y «sentirse solo» (aislamiento percibido)?
Teresa Cabezon Rodriguez
Desde Desoledad explicamos esta diferencia partiendo de una idea sencilla pero fundamental: no es lo mismo la situación en la que estoy que la forma en la que la vivo. “Estar solo” es un hecho objetivo. Tiene que ver con el número de interacciones, con la convivencia o con la frecuencia con la que una persona recibe visitas o sale de casa. Es lo que llamamos aislamiento físico.
Pero “sentirse solo” es un estado emocional. Tiene que ver con cómo percibo mis vínculos, con si siento que tengo a alguien con quien contar, con si me siento parte de algo. Puedes estar rodeado de gente y sentirte profundamente solo, o vivir solo y sentirte acompañado. Y para nosotros era muy importante poner el acento precisamente ahí: en la soledad emocional, en la desconexión interior, en la falta de vínculo y de significado relacional.
Desoledad nació para nombrar y visibilizar esa brecha emocional que no siempre se ve desde fuera, pero que afecta profundamente a la salud, al bienestar y a la autoestima de las personas mayores. Por eso decimos que “desoledad” no describe una circunstancia, sino una experiencia. Y solo cuando entendemos esa diferencia podemos empezar a construir soluciones que realmente transformen vidas.
“sentirse solo es un estado emocional.Tiene que ver con cómo percibo mis vínculos, con si me siento parte de algo»
¿Qué vacío o qué injusticia sistémica detectaban en el abordaje actual de los mayores que les resultaba más urgente transformar?
Teresa Cabezon Rodriguez
Detectamos una injusticia silenciosa que se había extendido casi sin darnos cuenta: la soledad no deseada en las personas mayores se había normalizado. Estaba tan presente, tan asumida como parte del envejecimiento, que había dejado de generar preguntas y, sobre todo, había dejado de impulsar soluciones.
Además, veíamos que el enfoque predominante tendía a apartar a las personas mayores de la conversación. Muchas veces eran tratadas desde una mirada paternalista, casi infantilizadora, como si no tuvieran capacidad de decisión ni voz propia para definir lo que necesitan. Y ese era precisamente el vacío que más urgía transformar: la falta de un enfoque real de soluciones construido con las personas mayores en el centro.
Porque si queremos combatir la soledad no deseada en personas mayores, necesitamos escuchar, cocrear, y trabajar junto a quienes la viven. Necesitamos devolverles su papel protagonista en el diseño de las respuestas.
«Detectamos una injusticia silenciosa: la soledad no deseada en las personas mayores se había normalizado»
Sobre el Proyecto Desoledad: la iniciativa de Fundación Verisure
Se dice que «lo que no se nombra, no existe». ¿Por qué sentían que las palabras actuales se quedaban cortas para describir la soledad no deseada?
Soledad es una palabra que se usa para demasiadas cosas: para un momento de calma, para un estilo de vida, para un estado emocional profundo. Y esa amplitud hacía que no pudiéramos explicar con precisión lo que viven muchas personas mayores. Por eso quisimos ir más allá y crear una nueva palabra que definiera también una nueva manera de mirar el problema. Una palabra que no se limitara a describir el malestar, sino que permitiera entenderlo, hablarlo y, sobre todo, abordarlo.
Así nació Desoledad, como un concepto que da identidad a una experiencia emocional concreta y que nos permite avanzar del diagnóstico a la acción. Nombrarlo nos permite visibilizarlo. Y visibilizarlo, empezar a transformarlo.
¿Hubo un evento concreto, una conversación o una imagen específica que les hizo decir «tenemos que crear Desoledad»?
Más que de un momento, Desoledad nace de la coherencia con nuestra propia historia. Desde nuestro negocio, llevamos años protegiendo a las personas mayores y acompañándolas en momentos de especial vulnerabilidad. Eso nos ha permitido conocer de cerca su realidad emocional y detectar que, detrás de muchas situaciones de riesgo, había un denominador común: la soledad no deseada.
Inicialmente concebimos Desoledad como un observatorio, un proyecto para analizar y comprender el problema con profundidad. Pero pronto nos dimos cuenta de que observar no era suficiente. No queríamos limitarnos a describir la soledad no deseada en personas mayores, sino comprometernos con la pregunta que realmente transforma: ¿cómo salimos de ella?
Desoledad no es un proyecto que tenga sentido construir solo. Nace con vocación de ser un esfuerzo compartido, un punto de encuentro entre entidades sociales, ciudadanos, empresas y administraciones. Porque un problema social no puede tener una respuesta individual. La soledad no deseada solo se combate desde la comunidad, desde la corresponsabilidad y desde la suma de capacidades.
Por eso, Desoledad no es únicamente un proyecto de análisis; es una invitación a unir fuerzas, a poner en común miradas diversas y a generar soluciones reales que transformen la vida de las personas mayores.
«La soledad no deseada solo se combate desde la comunidad»
Para quien nos esté leyendo y quiera ayudar a un vecino, ¿cuál es el primer paso para actuar en contra de la ‘desoledad’ en su barrio?
El primer paso es algo tan simple como volver a mirar. Vivimos en una sociedad hiperconectada, rodeados de pantallas, mensajes y notificaciones, pero a veces nos cuesta detenernos y mirar de verdad a quienes tenemos delante. Recuperar esa mirada, ese gesto humano tan básico, es la clave.
Y no hace falta irse lejos: suele bastar con mirar a nuestro alrededor, en nuestro rellano, en nuestro edificio, en la persona que vemos cada día en el portal o en el barrio. Desde ahí, hablamos de tres gestos muy sencillos pero poderosos: acercarse, interesarse y ofrecer tiempo.
Porque combatir la soledad no deseada en personas mayores no requiere de grandes recursos; requiere de presencia, disponibilidad y comunidad. Cada uno de nosotros puede ser parte de la solución si damos el primer paso: estar ahí, con la mirada, con la escucha y con un poco de tiempo para quienes más lo necesitan.
Construir comunidad desde la escucha y la contención: la misión de Adelias
¿Qué va a encontrar una persona cuando llame a la línea 900 contra la soledad?
Va a encontrar una voz humana. Alguien que escucha sin juzgar, que valida lo que siente y que acompaña. No es una línea asistencial fría ni burocrática: es un primer contacto para romper el aislamiento, orientar, contener y, si es necesario, derivar a recursos adecuados.
¿Qué pequeño gesto cotidiano puede marcar la diferencia?
Los buenos días, una sonrisa. Preguntar cómo estás y quedarse a escuchar aunque solo sea un minuto. Llamar, mirar a los ojos, recordar un nombre, invitar a un café. La soledad no se combate con grandes discursos, sino con presencia real y constancia.
¿Qué mensaje darías a alguien que se siente solo y no se atreve a pedir ayuda?
Que no le pasa nada raro. Que no es débil. Que pedir ayuda es un acto de valentía. Y que no tiene que hacerlo solo: hay personas y proyectos, como Fundación Adelias, creados precisamente para acompañar sin juicio y sin prisa.
El teléfono dorado contra la soledad no deseada es el: 900 222 223, operativo de lunes a viernes pero en un mes será virtual y podremos atender también en fines de semana.


