Problemas en la campaña de Dilma Rousseff

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La campaña de Dilma Rousseff, candidata del Partido de los Trabajadores para suceder a Luiz Inácio Lula da Silva, venía a un ritmo tranquilo: todos los encuestadores vaticinaban un triunfo en primera vuelta. Pero dio un vuelco después de la renuncia de la ministra de la Casa Civil (Presidencia), Erenice Guerra.

La ministra Erenice Guerra fue acusada de corrupción y dificulta la campaña de Dilma Rousseff a la presidencia de Brasil. Las elecciones son el 3 de octubre.

El escándalo
La Folha de So Paulo publicó una entrevista donde un empresario aseguraba que uno de los hijos de la ministra de la Casa Civil, le había propuesto pagar comisiones ilegales para conseguir un préstamo del Banco Nacional de Desarrollo, en una reunión donde estuvo presente la funcionaria en cuestión. El jueves anterior, la revista Veja había publicado informaciones similares, vinculando a otro de los hijos de Guerra.

Dilma Rousseff conoció el caso por la prensa y dijo que "Erenice tomó la actitud más correcta".
Lula fue más contundente: "Quien forma parte de la maquinaria pública no tiene derecho a errar"
Una investigación federal
Lula decidió forzar la renuncia de la ministra para evitar que el caso llegue a mayores, y que el impacto electoral se diluya antes de la cita electoral del 3 de octubre. Al mismo tiempo instó a la Policía Federal a abrir la investigación, para llevar el caso a la Justicia y alejarlo de la campaña.

Antes de nombrar a otra persona para el cargo, el presidente prefiere esperar a que pasen las elecciones. Mientras tanto, un funcionario de la Jefatura de Gabinete ocupará el cargo.

Defensa
Guerra denunció una campaña de difamación contra ella y su familia. Dilma Rousseff conoció el caso por la prensa y dijo que "Erenice tomó la actitud más correcta". Lula fue más contundente: "Quien forma parte de la maquinaria pública no tiene derecho a errar". Erenice Guerra fue la mano derecha de Rousseff cuando ella era ministra de la Casa Civil. Es más, el nombramiento de Guerra se debió a una expresa petición de Dilma al presidente.

Tanto Lula como Dilma han mostrado inmunidad ante las acusaciones de corrupción, y fueron unas cuantas, aunque hasta ahora ninguna ha sido probada y el presidente saliente conserva un 80% de imagen positiva. Los analistas coinciden en que es muy poco probable que Rousseff pierda, pero el escándalo podría forzar a una segunda vuelta.

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