¡Tenerlo todo! Equilibrio, trabajo y familia II

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Seguimos con la trascendencia del gran debate a partir de la nota de Anne-Marie Slaughter en la revista The Atlantic de Estados Unidos sobre la posibilidad de las mujeres de lograr el equilibrio entre trabajo y familia. Ella había renunciado a una alta posición en el gobierno para volver a ocuparse de los problemas que enfrentaba con sus hijos adolescentes.

La repercusión, a favor o en contra, abarcó muchos temas: el apoyo de las parejas de esas mujeres a la crianza de sus hijos, que los hombres tampoco podían tenerlo todo, que han sido engañadas porque el día solo tiene 24 horas, que todo tiene un precio o que en Europa, a pesar de las ventajas por licencias por maternidad y paternidad (en Estados Unidos no hay ninguna) las cosas no cambiaron o que la nueva recesión económica mundial hace hoy las cosas aún más difíciles, etc. 

Son muchas las cosas por resolver, desde la equidad en el salario, el lograr horarios flexibles por maternidad y por paternidad o las licencias por nacimiento, el rever las políticas respecto al trabajo de mujeres y hombres, incorporando la problemática trabajo/familia, etc.Dos niveles: tenerlo todo, tener algo
El lograr el equilibrio del trabajo y la familia no es algo menor. Se inserta en una realidad: que de miles de años de dominación masculina hemos pasado a pocas décadas de un importante progreso en la vida pública de las mujeres.

Aún falta recorrer un largo camino. Rebecca Traister, una de las críticas de Slaughter, dice que entre los problemas, persisten: el sexismo, la brecha económica y de salarios y los modelos patriarcales (tanto en la vida pública como en la privada).

A esto hay que agregarle otros aspectos, apuntados por Lyla Cicero al debate, como que la sociedad está estructurada para impedir el tenerlo todo. Ejemplo de esto es que el cuidar a los niños sigue estando devaluado y persisten estigmas sociales respecto a que las madres quieran ser menos madres y que los padres quieran serlo más.

Son muchas las cosas por resolver, desde la equidad en el salario, el lograr horarios flexibles por maternidad y por paternidad o las licencias por nacimiento (que faltan en muchos lugares del mundo), el rever las políticas respecto al trabajo de mujeres y hombres, incorporando la problemática trabajo/familia, etc.

Slaughter en otro artículo posterior  estuvo de acuerdo en dejar de utilizar el término “tenerlo todo”.

De todas maneras hay dos niveles: uno es el postulado por el movimiento feminista de tenerlo todo y el otro es el que logra cada mujer en su situación individual.

En este último caso depende de donde se encuentre socialmente esa mujer y de las condiciones de la realidad que la rodea. No es lo mismo estar en la cima que en el llano. El grueso de las mujeres y hombres dependemos mucho más de los gobiernos que de nuestras posibilidades. Lo que creía originalmente Slaughter (que era posible tenerlo todo) quizás pueda ser realidad en el futuro si logramos muchas más mujeres en los lugares de poder. Necesitamos que al menos ocupen el 50% de esos lugares.

¡A lo mejor, así sí será posible que tod@s podamos tenerlo todo… y con equidad de género!

*Alberto Pierpaoli es Fundador de The Gender Group, consultora especializada en marketing de género. Graduado en Publicidad y Sociología, de exitosa trayectoria en publicidad, investigación de mercado y marketing en Argentina.

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