Los diez mejores y peores países para ser mujer

Los resultados del estudio se publicarán en el 2020 con el objetivo de contribuir a políticas que combatan la desigualdad y la discriminación.

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No existen países perfectos respecto a la igualdad de género. No obstante, una investigación ha revelado qué territorios son mejores y peores respecto a la inclusión de las mujeres en la sociedad, su sentido de seguridad y el acceso a la justicia.

El estudio, desarrollado por National Geographic y el Instituto de Investigación de la Paz de Oslo, contempla el bienestar de las mujeres en 167 países de todo el mundo durante el período 2019-2020.

Para ello, los investigadores diseñaron el Índice de Mujeres, Paz y Seguridad para medir a través de distintas categorías las diferencias globales y la exposición a la discriminación.

A pesar de los importantes avances en los derechos de las mujeres en las últimas décadas, la investigación evidencia que persisten niveles significativos de desigualdad.

Si disponen de teléfono móvil, si se sienten seguras caminando por la calle de noche y si están rodeadas de hombres que valoran su desempeño profesional son algunas de las preguntas que incluye el mencionado índice.

El estudio será publicado en la cúspide de 2020, en conmemoración de los 25 años de la Cuarta Conferencia Mundial de las Naciones Unidas sobre la Mujer en Beijing, con el objetivo de contribuir al diseño de políticas para mejorar la vida de las mujeres en todo el mundo.

Los mejores y los peores

Los diez mejores países del mundo para ser mujer son Islandia, Noruega, Suiza, Eslovenia, España, Finlandia, Canadá, Suecia, Países Bajos y Singapur, indica la investigación.

Por otro lado, informa que los diez peores son Afganistán, Siria, Yemen, Pakistán, República Centroafricana, Congo, Irak, Malí, Sudán y Níger.

Otras posiciones son India (131°), Rusia (55°), Italia (32°), Japón (29°), Portugal (20°), Francia (21°), Estados Unidos (22°) y Alemania (12°).

A pesar de los importantes avances en los derechos de las mujeres en las últimas décadas, la investigación evidencia que persisten niveles significativos de desigualdad entre mujeres y varones al acceder al trabajo, en cuanto al salario, la labor de cuidado no remunerada y la participación en ejercicios de poder y decisión.

Estos datos serán cruciales para adoptar decisiones que promuevan políticas basadas en las formas de vida de las mujeres en la actualidad y otorguen un lugar central a sus derechos, destacaron desde ONU Mujeres.