Londa Schiebinger, eliminar la brecha entre hombres y mujeres en la ciencia

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Asesora de la ONU y de la Comisión Europea, y también Catedrática de la Universidad de Stanford (EEUU), Londa Schiebinger, en esta entrevista, habla sobre cómo el género influye en el mundo de las ciencias y plantea que es necesario que las instituciones se transformen para eliminar las brechas entre varones y mujeres. Además, defiende la aplicación de cuotas.

¿Qué presencia tiene la mujer en la ciencia?
Es complicado saberlo. Por un lado, debemos ver cuántas mujeres hay en la ciencia y quiénes son. También debemos analizar a qué tipo de problemas hacen frente las féminas en las instituciones donde se hace investigación. Y hay un tercer tipo de análisis, para comprender cómo el género influye en el conocimiento científico. No sólo hablamos de mujeres, también de qué deben hacer las instituciones.

¿Y qué deben hacer?
En Estados Unidos, el Gobierno trabaja duro para transformar las instituciones. Por ejemplo, un estudio puso de manifiesto que entre dos currículum idénticos, uno con un nombre masculino y el otro con uno femenino, el elegido para cubrir un puesto era el del hombre. Estudios como este son muy importantes para detectar la discriminación en las instituciones. Para que haya más mujeres en la ciencia se necesita cambiar las instituciones y enseñar a hombres y mujeres cómo investigar sobre género. En este sentido, la recién aprobada Ley de la Ciencia española es un modelo a seguir. Si se cumple, España irá por delante del resto de países del mundo.

Un estudio puso de manifiesto que entre dos currículum idénticos, uno con un nombre masculino y el otro con uno femenino, el elegido para cubrir un puesto era el del hombre.¿Cree que son necesarias las cuotas?
En Europa, las cuotas funcionan, por tanto, creo que deben continuar aplicándose. En cambio, en EE.UU. no tenemos cuotas pero se insta a la sociedad a que contrate a mujeres. Esto ha hecho que en EE.UU. todo el mundo quiera contratar a mujeres científicas. Incluso existe una especie de competición entre las universidades por ver en cuál hay más presencia femenina.

Las cuotas son criticadas por parte de la sociedad al considerar que si la mujer es válida debe acceder a un trabajo sin ayuda…
Es absurdo. Nunca se contrata a alguien que no está cualificado. Y las mujeres lo están. Esas personas críticas asumen que las mujeres no están cualificadas. Un famoso estudio sueco muestra que las mujeres necesitaban 2,5 más publicaciones que los hombres para ser consideradas iguales. El caso de Marie Curie es ejemplo de ello. Es la primera persona que ganó dos premios Nobel, en Química y en Física, pero nunca fue admitida en la Academia francesa de la Ciencia.

¿Se ha adaptado el discurso feminista a los avances de los últimos años?
Por supuesto. Ya no se reclama el derecho de una mujer a abrir una cuenta bancaria, por ejemplo. En mi campo, ya no se trata sólo de ser iguales, sino de mejorar la ciencia. Por ejemplo, sabemos que muchos medicamentos a menudo no hacen efecto a las mujeres. Y esto se da porque los fármacos se crean en ratones masculinos y se testan sobre todo en hombres. Si la investigación médica se hiciera correctamente, habría fármacos mejores para todo el mundo.

¿Realmente son tan diferentes el cerebro femenino y el masculino?
Los neurólogos hablan ahora de la neoplasticidad del cerebro, de cómo el entorno le da forma. Hombres y mujeres tienen diferentes experiencias en la sociedad y, por tanto, tienen cerebros diferentes. Observado con máquinas de resonancia magnética, la imagen del cerebro no es relevante, por tanto los estudios que se hagan en este sentido no son relevantes.

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