La paz de los espíritus

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SIGLO XXI. Año 2009. Era de las comunicaciones, tv digital, periódicos on line… Zapatero sigue hablando de la memoria histórica, los ayuntamientos cambian los nombres de las calles, Garzón desentierra y juzga el pasado…pronto el 73º aniversario, pero lejos de todo esto hay historias que por su singularidad nunca fueron contadas…

SIGLOXX. Año 1936. Era de la gran industria militar, las comunicaciones son limitadas, no hay periódicos on line ni tv digital. Un general, el general Campins es destinado a Granada para hacerse responsable de la Comandancia Militar.

"Creía y sigo creyendo que esa paz material no éramos los militares los llamados a romperla. La paz de los espíritus no existe desde hace mucho tiempo, pero en ella los militares tenemos poco que hacer"

El general Campins era un prestigioso militar, querido y admirado en el ejercito, había intervenido de forma muy notable en la guerra de Äfrica y ejercido con competencia y brillantez, la jefatura de estudios en la Academia General de Zaragoza. Llevaba nada mas una semana en su nuevo puesto cuando recibe una llamada del General Queipo de Llano comunicándole que hay un golpe de Estado y ordenándole, pues acababa de usurpar el poder en Sevilla, que se uniera al movimiento. Campins hombre con un concepto del deber muy rígido no podía aceptar sin más una orden de tal magnitud.

¿Quién en su sano jucio hubiera declarado una guerra tan sólo por recibir una orden de alguien que ni siquiera es tu superior?
¿Quién sería capaz de lanzar a sus subordinados a aventuras ridículas y peligrosas sin su consentimiento expreso?
¿Quién arriesgaría la seguridad de una provincia, de una nación, de miles de personas?

Y así lo dejo escrito el General Campins a sus hijos en una carta antes de morir: "Los tiempos en los que vivimos son cada vez más difíciles, no hay ninguna verdad absoluta en las cosas de la vida, lo que para unos parece bueno para otros lo es malo…y así el saber conocer cual es la línea de ese deber cada día se hace más difícil…Yo me resistía a declarar el estado de guerra habiendo calma o paz material en las calles y campos de esta provincia. Creía y sigo creyendo que esa paz material no éramos los militares los llamados a romperla. La paz de los espíritus no existe desde hace mucho tiempo, pero en ella los militares tenemos poco que hacer…"

A las 48 horas tras mucha presión y comprobando que el alzamiento era inevitable ya no pudo resistir y firmó el bando declarando el estado de guerra, inmediatamente después fue destituido y detenido por orden de Queipo de Llano, incomunicado de su familia y olvidado de los que fueron sus compañeros y amigos fue trasladado a Sevilla. Bajo un Consejo de Guerra Sumarísimo ilegal y lleno de irregularidades se le condena a muerte. Ironías de la vida acusado de Rebelión Militar ¿Contra quien? Se le juzgo por algo que era ensimismo injuzgable, y se le condenó por algo que era ensimismo incondenable.

El mismo día que fusilaban al General Campins, era detenido nuestro querido poeta Federico García Lorca y empezó una de las mayores represalias civiles y militares que tuvieron lugar en España en aquellos años. El 16 de Agosto de 1.936 fue fusilado en Sevilla sin haber contado con un juicio legal y justo. Murió sólo, con una sencillez y una tranquilidad admirables porque aunque siempre destaco por su papel en misiones arriesgadas, nunca tuvo la carga de ser responsable del derramamiento de sangre de su gente, a no ser que fuera estrictamente necesario. No pudo mantener la paz material pero nunca perdió la paz de su espíritu.

Curiosamente el mismo día que fusilaban al General Campins, era detenido nuestro querido poeta Federico García Lorca y empezó una de las mayores represalias civiles y militares que tuvieron lugar en España en aquellos años, tratar de evitar aquella masacre a Campins le costó la vida y el olvido, a Granada le supuso la persecución y el miedo, y a España el empobrecimiento y el atraso.

De tantos que le conocían, de tantos a los que hizo bien a lo largo de su vida y de tantos a los que ayudó y enseñó ninguno se indignó, protestó ni le defendió cuando le acusaban de traidor…el miedo paraliza…era más fácil callar y olvidar… Solo su mujer preguntaba y preguntaba pero es de todos conocidos que las preguntas comprometedoras, las preguntas incomodas solo originan silencios violentos, silencios que pueden ser más crueles que la más dura de la contestaciones.
Al enterarse de su muerte su esposa escribió a Franco:

Franco, Franco ¿Qué han hecho con mi marido? ¿Quién me lo ha matado? ¿Qué crimen ha sido el suyo? ¿A quien mató él? Esos que le han matado (quienes sean) no lo conocen, no saben quien es. V. si lo conoce V. sabe su valer como militar, como cristiano, como caballero V sabe quien es! ¿No lo pudo salvar? ¿Qué paso Dios mío, que?

Franco y Campins fueron compañeros e íntimos amigos, Franco fue director de la academia general de Zaragoza mientras Campins era jefe de estudios. Pero nunca contestó personalmente a la esposa de su amigo.

Pero yo contesto ahora: Su crimen fue pensar en su gente antes que él, fue pensar en España antes que en él, su crimen fue dudar de aquello que no era bueno para Granada, en definitiva su crimen fue ser esclavo de sus juramentos, leal a sus compromisos y fiel a sus principios.

“Me asombra el poco valor que se da a la vida de los demás. Así no vamos a ninguna parte
", escribió el General Campins en su diario poco despues de ser destituido.
Y efectivamente no fuimos a ninguna parte…tres años de guerra en España, poco despues la segunda guerra mundial y el holocausto, mucho después Yugoslavia y hace poco Irak, porque siempre es más fácil dejarse llevar, es más fácil aceptar y obedecer lo establecido aunque no estemos de acuerdo que defender nuestras ideas. Pero hasta que no decidamos por nosotros mismos, qué es lo que esta bien y lo que está mal, antes de aceptar lo que los demás consideran qué es lo bueno y qué es lo malo…Hasta entonces no recuperaremos la paz de los espíritus.

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