Humanos completos

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Se puede vivir de muchas maneras. Se puede ser rico o pobre, con toda la escala de variantes entre una "tonalidad" u otra.  Se puede estar enfermo o sano.  Alegre o triste. Embargado por las deudas o exultante,  por la abundancia.  Sí, se me ocurren bastantes formas de "estar  en la vida"  desde las cuales puedes creerte lo que te de la gana respecto de ti mismo y a partir de ahí sentirte "lo más",  o no.    Pero ninguna es realmente imprescindible.  ¿Y qué lo es?

Ser coherente

Aunque en estos tiempos que corren ya está más que dicho, hay que repetirlo una y otra vez porque está demostrado, que a base de hacerlo, el humano, acaba aprendiendo. 

Hay que pensar, actuar y sentir de la misma forma.  Da igual el foro en el que uno se desenvuelva.  La empresa, la familia, los amigos, conocidos.  ¡Es lo mismo!

Si generas división entre lo que piensas, dices y haces,  acabarás  dividido y semejante situación te traerá enfermedad e infelicidad. Sino a corto plazo a largo,  este resultado,  está garantizado.   

¡Menuda pérdida de tiempo vivir una vida a medias! Y para el caso de que seas capaz de mantener el tipo a pesar de todo, lo peor te lo reservas para el final de tu vida que, como no sabes para cuándo lo tienes previsto, como que te da igual. 

La cuestión es  que por ese túnel pasamos todos y cuando nos vemos en la entrada todo son lamentos  por las asignaturas pendientes y la tristeza del marcharse. 

¡Menuda pérdida de tiempo vivir una vida a medias!

Estar conectado

Quizá ir en contra de ti mismo sea un ejercicio que el miedo, el interés o, sencillamente, el no querer herir a los demás (por ejemplo),  sea algo que te importe lo suficiente como para ejercerlo a pesar de renunciar a ser quien eres en realidad.

Eso no es malo si con la experiencia evolucionas y conectas con lo más profundo de ti mismo para comprender que en todo lo que eliges en la vida hay una enseñanza para ti y, quien sabe, si para los que la viven contigo también.   Pero ¡cuidado!  

Romper las rutinas de la mente empieza por romper las de la vida Conectar con el sentido evolutivo de nuestro día a día no es hábito para el que estemos orientados. No se nos educa en eso. Se nos educa en  el aceptar la rutina sin más. En el no pensar. En el sentir lo justo y en la persecución del bienestar y la seguridad, en la mayoría de los casos, a toda costa.

Romper las rutinas de la mente empieza por romper las de la vida.  Y si, después de leer esto, te propones  andar el camino para alcanzarlo, te sugiero que vayas  de lo pequeño a lo grande. Si eres capaz de cambiar tu hora de comer, o sencillamente, modificar hábitos pequeños,  quizá descubras que eres capaz de cambiar tu mundo.

Energía vital y agujeros negros

Estés en la situación que estés, la energía que poseas juega un papel fundamental. No consientas en regalársela a nadie.  Tu energía vital está sujeta a factores químicos que puedes regular y que no tienes que perder de vista nunca  a lo largo del camino, pues sin ella, te extingues.  ¡Hay que ser eficiente y realizar una gestión excelente de la misma!

A veces  coincidimos en el camino con humanos que yo llamo "agujeros negros". Lo son porque absorben la energía de los que están cerca y además les desplazan de su vida, dividiéndolos.   ¿Por qué lo harán? Me lo pregunto muchas veces.  ¿Por egoísmo, miedo, soberbia? Realmente no tengo la respuesta. Pero no me importa. 

Construir humanos que aprendan a vivir en paz consigo mismo debería ser el primer objetivo de formadores, padres y cualquier responsable de un menor. Un humano en paz es un humano pleno capaz de construir en positivo y de mejorar todo lo que toque.  Para evolucionar hacia un mundo mejor tenemos que empezar por ahí.

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