Hay mujeres… y mujeres

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Luchadoras, conformistas, libres, comprometidas, admiradas, despreciadas, emprendedoras, pasivas, enamoradas, desencantadas, profesionales y hasta mujeres florero…Me da pereza que determinadas féminas acaben convertidas en algo parecido a una celebridad por el hecho de pasar por la vida de ciertos hombres – y viceversa – existiendo brillantes empresarias, científicas, escritoras, deportistas – damas talentosas en definitiva – que las pasan canutas cautivas de un ostracismo inmerecido.

Siendo la única diferencia el estilismo y decorados, repiten portadas las mismas señoras cuya única misión conocida ha sido cazar partidazo y rentabilizarlo con exhibicionismo continuo y declaraciones periódicas de “alto calado” intelectual y humanitario. Siempre me pareció que el desmedido interés por vidas ajenas es proporcional al aburrimiento en las propias y que el tiempo dedicado a los chismes de otros son minutos desaprovechados para el disfrute personal.

Si siguen apareciendo esas portadas no exentas de frivolidad – repetitivas, carentes de originalidad, emoción y sorpresa – es porque tienen su público y son rentabilizadas por quienes las publican.
Además, no me provocan fascinación personalidades anodinas mendigando popularidad o comerciantes de intimidades, y sí admiración profunda mujeres que tiran de escuadra y cartabón para compatibilizar milimétricamente un trabajo de responsabilidad con la educación de uno o varios hijos sin más ayuda que las de sus manos e ilusión, las que lucen sonrisa permanente en la dificultad para mantener intacto el ánimo de los suyos, las que se gradúan en matemáticas para llegar a fin de mes cubriendo las necesidades de su familia con economías limitados, las que combaten injusticias y pelean igualdad en entornos hostiles…

Si siguen apareciendo esas portadas no exentas de frivolidad – repetitivas, carentes de originalidad, emoción y sorpresa – es porque tienen su público y son rentabilizadas por quienes las publican. Si sobreviven en el candelero señoras decorativas es porque aún hay mujeres que se prestan a ello y partenaires que las pasean, pero no estaría de más ir introduciendo caras nuevas y modelos sociales innovadores basados en trayectorias vitales valiosas.

Haciendo de abogada del diablo me asalta una duda existencial: ¿Cómo actuaríamos ante la oportunidad de un cheque en blanco regalo de varón cautivado por nuestros encantos y plataforma a una vida resuelta? ¿O por hacer públicas informaciones e historias personales que harían palidecer a las altas esferas? ¿Estaríamos dispuestas a renunciar a la esencia que nos caracteriza y anular nuestra personalidad por una existencia de fama, lujo y placer? ¿Nos dejaríamos embaucar?

Caer en la tentación es humano, comprensible y justificable, pero sé de mujeres que estando en tesituras semejantes han elegido anonimato, independencia y libertad. Aunque la discreción no cotiza en los tiempos que corren sigue siendo un valor en alza de las personas a tener en cuenta. Ellas no necesitan portadas: Sí disfrutar de los suyos, seguir aprendiendo, experimentando y exprimiendo la vida para ser plenamente felices.


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