¿Están las mujeres más capacitadas para liderar en tiempos de COVID-19?

Los países con mejores cifras y mecanismos de defensa frente al COVID-19 están liderados por mujeres. ¿Casualidad?

337
Foto de Yaroslav Danylchenko pexels-photo-4113084 liderar

Un estudio recopila diversos informes que certifican que las mujeres cuentan con más capacidades clave para liderar en tiempos de crisis.

Silveria Jacobs, primera ministra de Sint Marteen, un país ubicado en las Islas del Caribe. Saltó a la fama por su transparente y claro mensaje a la ciudadanía. Con su rotundo “Stop Moving”.

Jacinta Arderns, presidenta de Nueva Zelanda, uno de los países que cerró fronteras con mayor celeridad. Arderns mantuvo una férrea cuarentena, que transmitió en Facebook como ejemplo para la ciudadanía.

Las directivas obtuvieron mejores puntuaciones que los hombres en competencias clave como inspirar o motivar.

Katrín Jakobsdóttir, es la primera ministra de Islandia. Otro de los países con menor impacto del coronavirus. “Basar decisiones en decisiones científicas y máxima transparencia”, han sido sus recetas.

Bien conocida es Angela Merkel, presidenta de Alemania, que ha mantenido durante esta crisis una clara estrategia de empatía y transparencia. Desde el inicio aseguró que este virus afectaría, al menos, al 60-70% de la población. Todos estos países registran un impacto del coronavirus mínimo, en comparación con los países de su entorno. Todos estos países están liderados por mujeres. ¿Casualidad?

Datos que refuerzan el liderazgo femenino

En Boston Consulting Group (BCG) han realizado un análisis de las capacidades de la mujer para liderar en situaciones de crisis, como la derivada del COVID-19. En este informe, recogen un reciente estudio de Harvard Business Review, que revela que las directivas obtuvieron mejores puntuaciones que los hombres en competencias clave como inspirar o motivar. También a la hora de establecer relaciones, colaborar y trabajar en equipo.

La Universidad de Leizpig concluyó que las mujeres descifran con mayor precisión las emociones en el rostro de las personas. Que también son mejores leyendo el lenguaje corporal. Por último, un tercer informe corroboró que los hombres sólo detectan emociones de tristeza en el rostro en un 40% de casos. Mientras que la fiabilidad de la mujer se elevaba hasta el 90% en esas mismas situaciones. Solo son algubas de las capacidades que las mujeres muestran a la hora de liderar.

Las empresas van a necesitar que sus líderes se centren en las personas. Que sean capaces de demostrar empatía y que mantengan una buena dosis de comunicación constante y transparente.

Habilidades fundamentales para el liderazgo empresarial que viene

El análisis de BCG establece que para lidiar con el entorno empresarial y económico que dejará el COVID-19 será necesario contar con todas esas habilidades. Las empresas van a necesitar que sus líderes se centren en las personas. Que sean capaces de demostrar empatía y que mantengan una buena dosis de comunicación constante y transparente.

Tal y como han realizado las primeras ministras o presidentas de los países anteriormente mencionados. Empatía e inteligencia emocional serán también claves en este nuevo perfil de liderazgo directivo que la mujer puede cumplir en mejor medida, dadas las circunstancias que los propios estudios científicos confirman.

Janice Semper, Senior Advisor de BCG y ex-Senior Executive de Recursos Humanos en GE, subraya la creciente necesidad de este liderazgo persuasivo y empático: «Cuando se le pide a la gente que abandone viejos hábitos y cambie su comportamiento, no basta con informar y decir que tiene que cambiar su forma de pensar y actuar», explica Semper. «Todos empezarán desde distintos puntos de partida y su predisposición al cambio variará. Para tener éxito es necesario dialogar y debatir en toda la organización de manera que sea posible ayudar a la gente a entender qué significa para ellos y se pueda desarrollar una voluntad de cambio. La inteligencia emocional (IE) se ha convertido en algo tan importante como el cociente intelectual (CI), o incluso más», concluye Semper.