«Cuidado: puede que ya te lo haya dicho». Esta frase debería venir escrita en la pantalla de bienvenida de cualquier app de citas.
Porque lo confieso: más de una vez un hombre me ha avisado… y yo he decidido no escuchar. Ellos lo dicen desde el minuto uno, con frases aparentemente inofensivas: “No busco nada serio”. “Estoy en un momento tranquilo”. “Fluyo”.
Y ahí estoy yo, con mi máster en interpretación emocional simultánea, traduciéndolo todo a mi favor: “No busco nada serio… pero quizá contigo cambie”. “Estoy tranquilo… pero si me muevo bien, se inquietará”. “Fluyo… pero si me dejo llevar, igual fluimos juntos hacia el altar».
Nos pasa mucho. No porque seamos ingenuas, sino porque somos narradoras natas. Tomamos un dato objetivo y le damos estructura, subtexto y esperanza.
La última vez que me ocurrió, estaba hablando con un match aparentemente encantador. Conversación fluida, risas, guiños, futuro implícito. Hasta que, entre líneas, soltó: “Yo ahora mismo no busco compromiso, prefiero dejarme llevar”.
Y yo, que ya debería tener un radar para eso, me dije: “Seguro que lo dice por miedo. Ya se le pasará”. Spoiler: no se le pasó.
Al mes, cuando desapareció sin drama ni explicación, mis amigas activaron el protocolo Sex in the City. Paula: “Si te dice que no quiere nada serio, créelo”. Becky: “Fluir = follar”. Marta: “Y si dice que no busca compromiso, es que no quiere tenerlo… contigo”.
Risas, vino, terapia colectiva. Y, como siempre, ese momento de lucidez amarga en el que te das cuenta de que las señales estaban ahí desde el principio.
Días después hablé con Martín. Siempre aparece cuando necesito un contrapunto masculino con más calma que emoción. “Los hombres lo decimos”, me dijo. “No siempre con mala intención. Si decimos que no queremos nada serio, es literal. El problema es que pensáis que estamos probando vuestra paciencia, cuando en realidad solo estamos avisando de que no somos eso».
Y ahí lo entendí: que no es que ellos no sean claros, es que nosotras no queremos escuchar una verdad que interrumpe la historia que nos estamos contando.
Así que hoy, cuando alguien me dice que no busca nada serio, sonrío y pienso: gracias por el spoiler. Porque la diferencia entre entonces y ahora es que ya aprendí a creerles la primera vez.
— A veces no es que no nos avisen… es que el spoiler no encajaba con nuestra fantasía.
El proyecto El amor en los tiempos del Match vive también fuera del papel:
- en Instagram, donde su comunidad crece cada día @srta.match,
- en su podcast en Spotify El amor en los tiempos del Match,
- y próximamente en su novela homónima, que completa este universo sobre los vínculos, la ironía y la búsqueda de autenticidad en tiempos de pantallas.
- ¡Y también en tiktok!


