Comunicación y liderazgo: tres términos cotidianos que pueden arruinar una buena conversación

La comunicación es en cualquier entorno profesional, y especialmente en aquellos donde la colaboración y la confianza son esenciales, la principal herramienta para conectarnos. Y la forma en que comunicamos puede marcar la diferencia entre generar compromiso o provocar distancia. A veces no son las grandes declaraciones las que alteran el rumbo de una conversación, sino palabras pequeñas que pasan inadvertidas, pero son capaces de modificar el clima de una reunión o incluso la percepción que los demás tienen de nuestro estilo de liderazgo.

A todas nos ha pasado: estas conversando con una compañera o un colaborador, y de repente notas un cambio sutil. La atención decae, la energía se desinfla, la conversación pierde fluidez. A menudo no tiene que ver con la idea que expresamos, sino con cómo lo hicimos. Hay ciertas palabras que pueden interrumpir la conexión, transmitir resistencia o incluso anular lo que acabamos de decir. Identificarlas es un primer paso para liderar conversaciones más claras, respetuosas y productivas.

A continuación exploramos tres de las más comunes, por qué generan ese efecto y cómo sustituirlas para mejorar el impacto de nuestro mensaje:

1. “Pero”, la palabra que borra lo anterior

No es necesario desterrarla de nuestro vocabulario, pero sí usarla con más conciencia. “Pero” funciona como un borrador emocional: todo lo que antecede suele desvanecerse ante lo que viene después.

Por ejemplo: «Aprecio mucho tu esfuerzo, pero necesitamos hablar de algunos errores.» Lo que la otra persona escucha, en términos prácticos, es: “Necesitamos hablar de tus errores.”

El temido “sí, pero” refuerza aún más esa idea. Desactiva la apertura, bloquea la disposición a escuchar y transmite resistencia. En contextos de trabajo, este giro puede frenar la confianza, desmotivar o incluso minar la percepción de apoyo por parte del liderazgo.

Estrategias alternativas

  • Usar “y” en lugar de “pero”: cambia el tono sin suavizar el contenido.
    “Aprecio tu esfuerzo y necesitamos revisar algunos puntos para mejorar.”
  • Dividir ideas en frases separadas: ayuda a ordenar la información sin generar oposición.
    “Has avanzado muchísimo. También quiero que revisemos un par de áreas de mejora.”
  • Conectar fortalezas y oportunidades sin contradecir.
    “Tu desempeño con el cliente ha sido excelente. Afinar los informes te hará aún más sólida.”

Estas pequeñas modificaciones sostienen la motivación y facilitan conversaciones más equilibradas.

Comunicación y liderazgo: tres términos cotidianos que pueden arruinar una buena conversación

2. “Lo intentaré”: compromiso diluido

En apariencia es una expresión amable, pero en un entorno profesional puede percibirse como falta de claridad, de prioridad o de responsabilidad. “Lo intentaré” suele equivaler a “no puedo prometerte nada» aunque no se diga explícitamente. Algunos ejemplos habituales pueden ser: “Intentaré enviarlo mañana”, “intentaré llegar antes”, “intentaré asistir a la reunión.” El subtexto, y muchas veces la interpretación del interlocutor, es: no es una prioridad ahora mismo, no estoy segura de cumplirlo, prefiero no comprometerme del todo.

Una alternativa más efectiva

  • “Lo haré” cuando hay capacidad real.
  • “Puedo hacerlo para tal fecha/hora” cuando necesitas precisión.
  • “No puedo hacerlo mañana, pero sí para el viernes” cuando hace falta ser honesta sobre los límites.

El lenguaje comprometido no solo genera claridad; también transmite seguridad y refuerza la confianza del equipo. Aun así, hay contextos donde “lo intentaré” es válido: tareas nuevas, procesos inciertos o situaciones donde el resultado depende de más factores que la voluntad individual. La clave está en usarlo de manera consciente.

3. “Solo”: la minimización involuntaria

“Solo” minimiza, resta autoridad y reduce el impacto de lo que estamos diciendo. En contextos de liderazgo femenino, donde muchas veces la legitimidad se pone a prueba más que en el caso de los hombres, es especialmente relevante detectarla. Por ejemplo: “Solo quería comentar algo”, “es solo una idea”, “solo hago mi trabajo”

¿Qué usar en su lugar?

  • Ir directo al punto: “Quería comentar algo.”
  • Transformarlo en seguridad: “Tengo una propuesta.”

Entrenar el oído y el cerebro para una buena comunicación

Nadie utiliza estas palabras con mala intención. Son hábitos adquiridos, expresiones automáticas que repetimos sin cuestionarlas. El reto está en detectarlas en el momento, sorprendernos a nosotras mismas “en medio del acto” y practicar alternativas más claras. La comunicación consciente es una herramienta de liderazgo accesible, poderosa y transformadora.

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