El tiempo de las mujeres

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El sistema estadístico argentino está en crisis, escasean las investigaciones sobre la distribución del trabajo remunerado y no remunerado, y el impacto de las actividades en el mercado laboral. En ese marco, es aún más difícil mostrar el uso que hacen varones y mujeres de su tiempo. Un grupo de especialistas analiza este panorama y denuncia que el tema no es una prioridad política para la actual gestión de gobierno.

Por Alejandra Waigandt

La mayoría de las mujeres argentinas participa en la administración del hogar y dedica más tiempo que los varones al trabajo doméstico y de cuidados no remunerados, sobre todo las que tienen hij@s pequeñ@s. Ellos intervienen cada vez más en actividades no pagadas para el propio hogar, aunque les dedican muy poco tiempo y suelen encargarse de tareas como llevar los chicos a la escuela o hacer las compras, pero la limpieza de la casa o la alimentación y salud de la familia siguen a cargo de las mujeres. Esta división de tareas muchas veces impide que ellas participen activamente en el mercado de trabajo, en especial si viven en hogares de escaso recursos, que no pueden pagar servicios de cuidado ni domésticos.

Estos son algunos de los resultados de las escasas investigaciones que se produjeron en el país sobre el uso del tiempo. Especialistas en la materia advierten que la desigualdad en el reparto de las actividades no remuneradas, que discrimina a las mujeres, no es una prioridad política para la actual gestión de gobierno y falta producir información representativa como para formular políticas tendientes a corregir esta situación de inequidad.

Lo que se sabe

En el país hay una única investigación que los y las metodólogas consideran representativa y confiable, pero la misma se limita a la Ciudad de Buenos Aires. Esta escasez de investigaciones sobre el uso del tiempo desacredita al país, pues en 2007 se comprometió a avanzar en el tema en el marco de la Décima Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y El Caribe en Quito, Ecuador. Hace un tiempo la situación se complicó más porque la gestión a cargo del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) es cuestionada por manipulación de datos. Ya en 2006 las estadísticas oficiales dejaron de estar disponibles para el público, y poco después se postergó la producción de la Encuesta de Condiciones de Vida, que ejecutaba ese organismo y que contiene interrogantes sobre el cuidado de niños y niñas.

La Encuesta Permanente de Hogares (EPH), del INDEC, también contiene algunas preguntas tendientes a rescatar la división familiar de las tareas domésticas, sin embargo la investigadora del CONICET, Laura Pautassi, aseguró que »hoy día los datos son inutilizables porque son poco confiables». Para la experta esta situación profundiza el déficit general que afecta al país respecto de la producción de estadísticas.

La consultora independiente Claudia Giacometti analizó que »la ausencia de investigaciones está reflejando prioridades políticas, por eso no haría una critica al INDEC, sino al interés político. Si el reparto de tareas no remuneradas no es una prioridad política, es poco probable que se desarrollen investigaciones en ese sentido». Corina Rodríguez Enríquez, del Centro Interdisciplinario para el Estudio de Políticas Públicas (Ciepp), agregó que »el tema del uso del tiempo no figura en la agenda pública y esto juega en un doble sentido: no está en agenda, entonces no se produce información, y como falta información no se incluye en la agenda». Las tres especialistas coincidieron en que »es difícil que se produzcan cambios en el merco de la actual gestión».

Una excepción

La Encuesta de Uso del Tiempo (EUT) de la Ciudad de Buenos Aires mencionada por las expertas es una respuesta a la Ley 1168, que obliga a medir con periodicidad el uso del tiempo y a formular políticas públicas. La investigación que se publicó hace dos años alcanzó a unas 2,14 millones de personas de entre 15 y 74 años, 55 por ciento mujeres y 45 por ciento varones, de hogares residenciales. Valeria Esquivel, investigadora docente de la Universidad Nacional de General Sarmiento, diseñó esta encuesta, que mide la participación de varones y mujeres en actividades remuneradas y no remuneradas, y el tiempo que unos y otras dedican a cada una de ellas. También impulsó las alianzas institucionales necesarias para la obtención de una producción estadística oficial replicable a nivel nacional.

Este trabajo visibilizó entonces el reparto desigual del tiempo entre géneros, más precisamente que las mujeres se hacen cargo por más horas y en mayor proporción del trabajo doméstico y de cuidados no remunerados, y por ello tienen una inserción menos propicia en actividades capaces de generar ingresos monetarios. Un resultado menos esperable refiere a que las mujeres trabajan sólo 20 minutos más que los varones. Ellas invierten unas 7 horas en trabajo para el mercado, doméstico y de cuidados no remunerado, mientras que ellos 6:45.

»Las diferencias sustanciales aparecen en relación al tipo de trabajo que realizan unas y otros, y a la cantidad de horas que les dedican», explicó Esquivel. Prácticamente todas las mujeres (93 por ciento) participan en el trabajo doméstico no pagado, además dedican unas 3 horas diarias a esta actividad. En cambio los varones intervienen menos (66 por ciento) y utilizan apenas una hora en este quehacer. En términos de cuidados de niñ@s y/o adult@s no rentados, la participación es de 31 por ciento en el caso de las mujeres y 20 en los varones, sin embargo el tiempo que dedican a esta actividad difiere muchísimo: más de una hora ellas y apenas 20 minutos ellos.

Sobre varones y mujeres ocupadas con hij@s, la experta precisó que »ellos dedican muy poco tiempo al cuidado de niños y niñas y lo hacen cuando finaliza sus jornadas de trabajo remunerado. Ellas en cambio terminan antes con el trabajo para el mercado, justamente para encargarse de buscar los chicos del colegio, alimentarlos, vigilar que realicen las tareas escolares, garantizar su entretenimiento y descanso. En ese sentido las madres ocupadas se ven obligadas a una inserción en el mercado en condiciones diferentes a las de los varones, por ejemplo deben aceptar trabajos más informales o afrontar penalidades en términos de salario».

»La sociedad sigue naturalizando que el trabajo doméstico y de cuidados corresponde a las mujeres, por eso sólo una parte de la población tiene el problema de conciliar el trabajo remunerado y no remunerado. Si todos nos hiciéramos cargo más equitativamente, las mujeres afrontaríamos en mejores condiciones las negociaciones en el mercado», reflexionó Esquivel, y agregó: »Los y las pobres hacen más trabajos domésticos y de cuidados no remunerados, es decir que las asimetrías de género también tienen que ver con las clases sociales y sus posibilidades de acceso a servicios de cuidado».

Datos parciales

< p>Existen conversaciones con miras a una nueva EUT en la Ciudad de Buenos Aires, para la obtención de datos comparables, aunque su concreción va a depender de la utilización de los datos recolectados en 2005 por parte de las instituciones y de las prioridades que establezca ese uso. Estos datos fueron empleados para un informe de CEPAL titulado La organización del cuidado de niños y niñas en Argentina y Uruguay: avances y resistencias, y publicado en 2007. La economista Corina Rodríguez Enríquez participó en su elaboración y confirmó que también se utilizaron datos de la Encuesta de Condiciones de Vida de 2001 ejecutada por el SIEMPRO (Sistema de Información, Monitoreo y Evaluación de Programas Sociales).

Según Rodríguez Enríquez este estudio confirmó que »la organización del cuidado de niños y niñas en ambos países se basa en el trabajo no remunerado de las mujeres. Aquellas que viven en hogares con mayores recursos pueden conciliar el propio trabajo de cuidado con el servicio de cuidado pagado e insertarse en el mercado de trabajo; en cambio las mujeres de bajos ingresos deben ocuparse ellas mismas del cuidado de niños y niñas y prácticamente renunciar al trabajo remunerado». La investigadora añadió que en este tema es clave la ausencia del Estado y confirmó que en ninguno de los países incluidos en el informe se formularon políticas tendientes a modificar dicha situación.

Otros antecedentes

Hay una encuesta de opinión que muestra que la participación de los varones en el trabajo doméstico y de cuidados está creciendo. La misma fue realizada en 2006 por el Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA), que entrevistó a unas 1600 mujeres de las áreas urbanas más densas del país (Región Metropolitana, Gran Rosario y Gran Córdoba). Las especialistas consideran que aporta poca información porque falta la voz de los varones.

Sobre el contenido de la investigación, la especialista Laura Pautassi evaluó que si bien los varones participan más en la administración del hogar, se encargan principalmente de tareas relacionadas con la sociabilización de los miembros de un hogar, llevan a los y las niñas a la plaza o pasear, se encargan de las compras, etcétera. Mientras, las tareas de limpiar, cocinar, lavar, etcétera, siguen mayormente a cargo de las mujeres».

Al igual que otros estudios, la investigación de ELA reveló que el trabajo no remunerado o reproductivo insume unas 31 horas semanales en promedio, tiempo que varía considerablemente según la configuración familiar, siendo bastante mayor entre las mujeres que viven con hijos e hijas.

Otro antecedente sobre uso del tiempo entre las mujeres en la Ciudad de Buenos Aires es el relevamiento que impulsó en 1998 María Lucía »Pimpi» Colombo, en ese momento legisladora porteña, y el economista Alejandro Rupnik. Este estudio mostró que del total del tiempo que trabajan, 67,9 por ciento es no remunerado. También que las mujeres no ocupadas con hijos e hijas pequeñas trabajan 7:20 horas, incluidos sábados y domingos, mientras que las mujeres ocupadas con niños y niñas laboran 11:20 horas. La consultora Claudia Giacometti aclaró que son datos parciales. También es parcial la información aportada por investigaciones como la Encuesta de Condiciones de Vida o la Encuesta Permanente de Hogares. »A nivel país no hay nada sistematizado», insistió.

Si bien el Consejo Nacional de la Mujer propone en su página web una encuesta sobre el uso del tiempo, las expertas consultadas consideran que no es relevante y critican al organismo porque »ha hecho muy poco» respecto de este tema.

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