Una novela para repensarnos y aprender a vivir en el presente

Miryan Wodnik es psicóloga clínica, especializada en terapia familiar y de pareja. Acaba de publicar un libro de superación personal novelada donde reúne la experiencia de más de 25 años acompañando a las personas, las familias y las organizaciones para impulsar las transformaciones que necesitan.

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Con el título de “Detrás del arcoíris” invita al lector a reflexionar sobre sí mismo, dejarse interpelar por la historia de la novela e indagar en qué actúa como espejo o enriquece la propia experiencia. Mujeresycia conversó con Miryan Wodnik sobre los principales temas abordados: la resiliencia, el miedo a la muerte, la felicidad y la importancia de estar en el tiempo presente.

“Detrás de ese mundo de ilusiones en que forjamos anhelos que se desvanecen como el arcoíris hay otra felicidad, la de la superación personal”, explica la autora que eligió escribir una novela en lugar de un ensayo o un libro de autoayuda para acompañar a las personas que quieren disfrutar de una vida más plena.

Los personajes se transforman en compañeros de viaje del lector.

¿Por qué elegiste escribir una novela?

Quise escribir un libro que ayude a las personas a avanzar. No es fábula ni libro de autoayuda sino una novela. El lector está invitado, constantemente, a pensar sobre sí mismo desde lo que le sucede a los personajes. Éstos se transforman en compañeros de viaje.

¿Qué relación tiene el libro con tu práctica profesional?

La novela te lleva a integrar un proceso de psicoterapia. Los personajes, a la vez que trazan un viaje exterior, van a Berlín, a París, a la India, también hacen un proceso terapéutico. Integra mi manera de trabajar como terapeuta dentro de la novela. Creo desarrollar un formato donde el que lee puede proyectar en los personajes sus miedos, dificultades, sus sombras y sus heridas.

La psicología de hoy en día y el Mindfulness se dan la mano.

El libro cuenta con un página de recursos para que los lectores puedan avanzar en su propio proceso de desarrollo personal. La psicología de hoy en día y el Mindfulness se dan la mano. Lo llevan haciendo desde 1970 cuando Jon Kabat- Zinn supo compaginar muchas de las herramientas que vienen de Oriente, entre ellas la “atención plena”, una herramienta valiosísima en la conquista de la felicidad.

¿Cómo conecta la novela con los temas que trabajas como terapeuta?

Aborda dos temas que son tabú en nuestra cultura. Uno es el miedo a la muerte. Somos una sociedad tanatofóbica. De eso hablo mucho en el libro. Cuando abrazamos la muerte, aprendemos a aprovechar el momento presente para hacer aquello que nos hace sentir felices.

El sufrimiento es el otro asunto. Algo de lo que huimos, aunque es parte de la condición humana. Nacemos con dolor, enfermamos en el transcurso de la vida, envejecemos. Y duele. Duelen las articulaciones, la piel que se cae, los músculos, no poder bailar como antes y hacer ejercicio. Envejecer duele. Esas maneras de sufrir podemos aligerarlas si soltamos las creencias que nos llevan a sufrir mucho más.

Hablas de resiliencia. ¿Cómo lo abordas?

Es el corazón del libro. Se ofrecen muchísimos recursos. Del mundo de la psicología y también herramientas que vienen de otras ramas que también ayudan al desarrollo personal como las Constelaciones familiares, la Gestalt y, desde luego, el Mindfulness.

Los personajes, como todos nosotros, se enredan en su caminar y se tropiezan. Le dan la vuelta a aquello que parecía una desgracia para convertirlo en palanca de cambio. El lector es invitado a practicar la resiliencia. El libro tiene música y poemas. La música nos ayuda a transformar las emociones. Los personajes transforman sus emociones y el lector también.

El lector es invitado a practicar la resiliencia.

¿Crees que hay un tipo de felicidad sobreestimada en nuestra cultura?

Hay una felicidad basada en el tener y en el hacer, como digo en la novela, en los quehaceres y teneres. Depende siempre del afuera y es efímera. Aferrarse a ello es asirse al sufrimiento, intentando sujetar sin dejar que la vida fluya. Es feliz quien encuentra recursos dentro. Consiste en desarrollar todas nuestras virtudes: el perdón, la gratitud, la generosidad, la escucha positiva. Cuando mi felicidad depende de que lleve un reloj precioso y el otro lo valore, soy mucho más vulnerable.

Hay una felicidad basada en el tener y en el hacer. Depende siempre del afuera y es efímera.

¿Cuál fue el motor y el propósito a la hora de escribir?

El motor, mi propia resiliencia y también mis desdichas convertidas en fortuna. He comentado en más de una ocasión que he sufrido una enfermedad muy grave y las palabras vida y muerte cobraron otro sentido para mí. Siento una profunda gratitud por todo el tiempo que le he podido dedicar a estudiar. Esto me ha permitido acercarme a grandes maestras y maestros.

El motor y el propósito es la gratitud. Agradezco que se hayan dado las circunstancias para poder escribir este libro. A todo lo acontecido hasta ahora, también las tragedias. Sin ellas, no podríamos evolucionar. El motor es, también, ayudar a los demás. Poder dar todos los días las gracias y ofrecer algo valioso.

Cómo adquirir «Detrás del Arcoíris»

Nota relacionada: Detrás del arcoíris: el viaje transformador de Miryan Wodnik.