Deconstruyendo a Ana Botín 19 años después

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Cuando se hablaba de mujeres, directivas, empresarias o simplemente de mujeres con influencia y poder, Ana Patricia Botín -hoy ya es solo Ana-, Magda Salarich, Isabel Aguilera y Amparo Moraleda eran las que más sonaban. Luego se agregaron Rosa García, Mariló Dancausa…y a paso lento pero sostenido, se siguieron sumando muchos nombres más.

Con todas he hablado alguna vez. A Rosa García la entrevisté con más profundidad para mi libro “6 mujeres, 6 voces, otra mirada sobre la mujer y el poder”. A Mariló Dancausa, largamente en su despacho cuando todavía estaba en Línea Directa. A Amparo Moraleda más brevemente cuando presidía IBM. A todas para la revista Mujeres Directivas que dirigía en aquella época.

Sin embargo, Ana Botín era inabordable. Se encargaron de decírmelo en todos los idiomas y tenían razón.

Sin embargo, Ana Botín era inabordable. Se encargaron de decírmelo en todos los idiomas y tenían razón.

Los ejes de mi trabajo son las mujeres con poder de decisión y el liderazgo femenino, pero también el lobby y el poder. Como periodista primero y luego al frente del Ranking Top 100 Mujeres Líderes en España -del que Botín por supuesto es honoraria- siempre seguí de cerca su trayectoria. Su partida y su regreso, y ya de vuelta en España, la decisión con la que tomó el mando del banco cuyo líder, su padre, ya no estaba.

En mis archivos mentales, la primera vez que escuché hablar de ella, fue en mi país. Lideraba por primera vez una mujer el “Santander Río” en Argentina y el proceso de expansión en Latinoamérica. Lo demás es historia publicada.

Feministas de ayer y de hoy

Volviendo a hoy, para mucha gente fueron un “exabrupto”, las declaraciones de Ana Botín descubriéndose feminista. En este mes, con la celebración del día de la Mujer en varias charlas, reuniones, encuentros en varias ocasiones surgió el tema y la interpelación: “Ahora dice esto…pero antes…” “Lo que hace es acomodarse a lo que viene…”

¿Por qué no puede una persona “cambiar de parecer”? ¿Inhabilita a alguien haber pensado de otra manera? ¿No es deber de quien lidera prestar atención a los cambios y si es preciso cambiar el rumbo de sus posiciones?

Soy de las que piensan que, si es para sumar y fortalecer una causa justa, la gente es bienvenida. Sin ser “naif” en lo que conocemos, debemos tener pragmatismo y ser estratégicas. No creo que sea el momento de poner el dedo en la llaga ni la lupa sobre todo aquello en lo que disentimos. ¿O tiene sentido que ahora las convencidas de siempre digamos infantilmente “Y yo más”?

Sin ser “naif” en lo que conocemos, debemos tener pragmatismo y ser estratégicas.

Si listara a la cantidad de gente, hombres y mujeres, que en estos 19 años se han mostrado en las antípodas de lo que hoy expresan tibiamente…Los que han hecho comentarios inaceptables para gente instruida…más de uno se llevaría una sorpresa.

Y sin embargo, elijo sorprenderme y les doy la bienvenida: Qué bien que empecemos a compartir más cosas, que alegría que estés de este lado, que maravilla contar contigo…”no hasta dos ni hasta diez, sino, contar contigo” que diría Benedetti.

Si no es por convicción, que sea por percusión

Acabamos de organizar en KPMG los últimos retos engageMEN, y escribo estas líneas desde BCN.  Organizamos ayer una jornada TopOnTalent, con mujeres estupendas, cuatro de ellas Top 100 Honorarias, otras que lo serán, y algunos hombres buenos (:) que ya son de la partida. Talento, diversidad, comunicación, sumar y sumar, para llegar antes.

Participo desde hace unos quince años en mesas y debates y siempre he expresado mi opinión con libertad. Desde el inicio defendía que el feminismo era necesario, que gracias a él podíamos las mujeres de hoy estar en mejor posición y que eso mismo nos comprometía a ser militantes con las que vienen detrás. Y utilizaba aquello de que “el feminismo era el Greenpeace de las mujeres…porque no estamos por la labor de salir con la pancarta…pero que bien que alguien lo haga…”

Hoy veo a diario -felizmente- que muchas mujeres que no pensaban igual que yo y que muchas, han dado un golpe de timón. Mi abuela decía “nunca es tarde cuando la dicha es buena” y yo abogo por abrir las puertas también a las buenas intenciones. No importa si son desde hace dos horas o dos décadas, queda mucho por caminar y necesitamos sumar y no restar porque -me repito- ¿Qué urgencia tenemos? ¡TODA!

Simplemente Ana

Uno de los testimonios que más ha aportado a la causa del cambio es el de Ana Botín. Ana, que ha dejado atrás su segundo nombre que sonaba a novela latinoamericana, ha dado un paso al frente en muchos órdenes. También en este. Por su notoriedad como líder, por ser la directiva más importante de España, porque su nombre hace rato que ha cruzado las fronteras y figura en los podios más altos del poder… ¿Por qué habríamos de poner en entredicho sus palabras, su cambio de posición? Y en todo caso, si fuera una estratagema a mí me parece válida e inteligente.

Suelo repetir que me gusta más la gente que hace preguntas que la que tiene todas las respuestas.

Suelo repetir que me gusta más la gente que hace preguntas que la que tiene todas las respuestas. Y los cambios, generalmente, vienen de preguntarse ¿por qué no?

Entre los cientos de correos que recibo diariamente, encuentro una entrevista a Ana Botín hecha desde la fundación que preside. Como me gustan las listas cuando el material vale la pena, deconstruyendo lo que fue y construyendo lo que es, recojo los conceptos que más me importaron, vertidos en esta entrevista:

Pequeño Botín ilustrado
  • Hace un año me declaré feminista y a muchos les llamó la atención. Recibí elogios y también críticas. Lo hice porque cada día soy más consciente de que, para romper barreras, decir las cosas públicamente, hablar claro, ayuda. Estoy en una posición privilegiada para hacerlo. Y lo hago no solo por mí misma, sino por otras muchas mujeres y hombres que piensan como yo.
  • Nos deben de preocupar datos: el 56% de los jóvenes en España defiende posiciones machistas. Hace falta tomar conciencia de verdad, fomentar el cambio cultural. Todavía hay muchas actitudes, hábitos y comportamientos cotidianos o culturales que son contrarios a una igualdad verdadera.
  • Hoy todavía se aceptan estereotipos que vinculan a las mujeres con unas profesiones y no con otras. Es algo que debe abordarse desde la infancia, no sólo en las aulas sino también en la propia familia, las expectativas que trasladamos a nuestros hijos, cómo juegan, qué les motiva, los roles que les damos.
  • Aumentar la presencia de mujeres en puestos de liderazgo requiere nuestra máxima atención y esfuerzo. El objetivo es que tengan más peso en la toma de decisiones estratégicas, porque un liderazgo más diverso nos beneficia a todos, también a los hombres y a la sociedad.
  • Mi consejo (a las jóvenes) sería que, además de aprender una materia, aprendieran a comunicarse de manera escrita y oral, a trabajar en equipo…Necesitamos personas con visión a largo plazo y con ganas de innovar, sin miedo a equivocarse y con actitud de aprendizaje continuo.
  • La educación tiene la capacidad de transformarnos como personas, a nivel emocional, cultural y, por supuesto, económico. Es fundamental no sólo para poder afrontar los retos tecnológicos o financieros del mundo actual sino también para construir sociedades más justas e inclusivas.
  • Aprendí a hablar claro, speak up, y cuando consideraba que me tocaba una promoción no me quedaba callada. Llevo muchos años como ejecutiva del banco. Ya en el Santander, muchas veces me ha tocado hablar muy alto para que se me escuchara entre tanta voz masculina. Y así y todo, a menudo no lo conseguía…
  • Las mujeres no optan a un trabajo si no se sienten cualificadas al 150% para el puesto, mientras que a los hombres les basta con cumplir el 50-60% de los requisitos para postularse. Esto es un hecho en la mayoría de países, sectores y empresas que debemos corregir.
  • Tengo, por tanto, plena confianza en que en 2025 la situación será mucho más favorable, con una diversidad acorde con la igualdad de oportunidades real entre hombres y mujeres. Pero exige la colaboración de todos, especialmente de los hombres, que son los que mandan. Todos somos responsables y queda mucho trabajo por hacer.

Hasta aquí el resumen de su discurso. Alto y claro. Es normal que las posiciones hayan cambiado. Y que la lucha de muchas haya hecho que ya no sea tan distinto lo que pensamos. Aunque con matices, algunas veces sapos que tragar… y debamos estar más alertas que nunca.

Creo que quienes podemos, tenemos la obligación de pelear por las mujeres que no tienen nuestras mismas posibilidades. Y tanto o más para las niñas de hoy, y las que vendrán.

Yo peleo todos los días por que el mundo que compartamos, sea un sitio «más humano, más amable, menos raro…»