Cuestión de pareja ¿A quién le coloco el traje?

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Nos pasamos la vida hablando de parejas –presentes, pasadas o futuras- y sin embargo no es habitual encontrar a quienes se encuentren satisfechos con su situación. Si la tengo, porque es de tal manera ó de tal otra, y esperando que cambie algún día. Y si no la tengo, comentando sus últimas hazañas, recordando viejas experiencias, intentando encontrar el porqué no funcionó o generalizando sobre los hombres y las mujeres catedraliciamente.

¿Qué pasa? Que solemos llevar un traje idealizado de nuestro hombre o mujer ideal y que intentamos colocárselo al primero que pasa, ó nos presta atención. Y aquí está el error que genera discordias e incongruencias.

Aprendamos a mirar y observar la realidad del otro, sin juzgar: simplemente observando y aceptando al otro tal cual es.

Al no mirar realmente cómo es la persona que tenemos delante, y creer que es como la hemos idealizado -muchas veces incluso apelando a estereotipos- a medida que va pasando el tiempo, en unos casos más que en otros, empiezan a surgir los problemas y las diferencias.

Además, es curioso cómo lo que nos atrae del otro en un principio, porque nos parece diferente ó gracioso, es muchas veces lo que en determinado momento no terminamos de soportar y nos separa finalmente.

Cuestión de expectativas
Está claro que las expectativas reducen la felicidad, y que cuando uno empieza a darse cuenta de que su pareja no es cómo creía que era, empieza a intentar cambiar al otro. Las personas no cambian porque nosotros decidamos que no son como nos gustaría que fuesen. Cambiarán llegado un momento de evolución personal en el que se den cuenta por sí mismas que algún rasgo de su personalidad no las beneficia y toman la decisión de cambiar.

Así pues, para evitar perder el tiempo llegada una edad, ó simplemente con la intención de no seguir engañándonos a nosotros mismos, bastaría con ser observadores y aprender a mirar y ver a la persona tal y cómo es, y no como nos gustaría que fuera desde el primer instante.

Para hacer esto es fundamental que estemos en presente, es decir que no estemos ni en el pasado, ni en el futuro, cómo solemos colocarnos sin darnos cuenta. Y que aprendamos a mirar y observar la realidad del otro, sin juzgar: simplemente observando y aceptando al otro tal cual es.

Lo que el otro es está ahí desde el inicio aunque no lo sepamos ver y lleguen luego las sorpresas que no deberían ser tales.Te propongo un ejercicio que puedes hacer con cualquier persona que esté cerca tuyo, porque el caso de las parejas es el más evidente pero también nos pasa con nuestros amigos, y con la gente con la que nos codeamos. La próxima vez que quedes con tu pareja, con un amigo, ó que te presenten a alguien, obsérvalo, mira lo que ves y no lo que crees ó quieres ver. Abstráete de juicios, prejuicios y de expectativas y mira más allá para ver realmente a la persona que tienes delante de ti. No podrás conocerlo en dos minutos pero sí podrás ver con más exactitud la realidad tal cual es y ¡quién sabe!, quizás esto te ayude a evitar decepciones y… ¡algún que otro problema!

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