Contra los clichés (De libros, manuales y autoayuda)

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Uno de mis hitos preferidos en primavera es acercarme por la Feria del Libro y ayer lo hice. Siempre disfruto del recorrido de los puestos con su amplia oferta editorial, trufada de los bustos y caras de nuestros escritores más destacados, que firman ejemplares de sus últimas obras. No sé por qué, pero desde siempre me han recordado a muñecos del pim-pam-pum en una feria de naturaleza distinta.

No obstante lo que verdaderamente me sorprendió esta vez es la proliferación de manuales de autoayuda entre los libros expuestos. Guías con todas las pautas para ser feliz, lograr la autoestima, superar los fracasos, tener éxito con tu pareja o incluso con objetivos tan ambiciosos como optimizar tu vida.  ¿Hasta que punto sus autores gozan de una plenitud existencial que les permite recomendar a los demás como se debe vivir?

Guías con todas las pautas para ser feliz, lograr la autoestima, superar los fracasos, tener éxito con tu pareja o incluso con objetivos tan ambiciosos como optimizar tu vida.  ¿Hasta que punto sus autores gozan de una plenitud existencial que les permite recomendar a los demás como se debe vivir?No seré yo ciertamente quien ponga en duda la dimensión terapéutica de estos manuales en donde miles de personas encuentran referencias estructuradas para resolver sus conflictos personales y explicar sus reacciones más íntimas. Y es cierto que la convulsión social que vivimos provoca que en muchas ocasiones precisemos de orientación y guía para seguir avanzando. Sin embargo sí me preocupa que se tienda a simplificar la riquísima dimensión personal de cada individuo en menús de reglas fáciles y aplicables universalmente, que en un santiamén permiten al individuo explicarse en profundidad y resolver toda su batería de problemas.

Algunas de las guías que están más de moda, se basan en categorizar a los individuos en grupos psicológicos, incluso identificados con un número. Del mismo modo que pertenecemos al Grupo zodiacal Aries, somos definidos como 2 Social o 7 Conservador, quedando resumida de esta manera para todos los que nos puedan conocer nuestras reacciones, sentimientos, emociones y vivencias.

Personalmente estoy en contra de este tipo de clichés, lo mismo que siempre he rechazado la oposición “hombres” contra “mujeres” como síntesis de un conjunto de cualidades y valores. Frente a esta simplificación, nuestra experiencia diaria nos muestra que cada esfera individual es única y maravillosa independientemente del sexo y otras condiciones y merece la pena descubrirla sin etiquetarla ni categorizarla. Sólo reconociendo esta dimensión única, lograremos ser tratados con equidad por lo que somos realmente y no por lo que las reglas sociales y los otros quieren que seamos.

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