Ciencia insensible al sexo

469

Mientras yo sea catedrático aquí, ninguna mujer aprobará esta asignatura”. Ya nadie dice eso en una escuela de ingeniería, pero eso no significa que los prejuicios grabados en el subconsciente ya sea por miedo, ignorancia, complejos o falta de formación, hayan desaparecido del todo.

No sólo es cuestión de edad. “… lo sorprendente fue cuando mis compañeros de primero de carrera me dijeron que las chicas íbamos a las escuelas de ingeniería a buscar novio. Teníamos diecisiete años”

Hace solo unos días, un profesional culto y encantador le decía a una adolescente: “Con lo guapa que eres y vas a estudiar ingeniería”. Detrás del comentario cariñoso se manifiesta, sin pretenderlo, la vigencia de las ideas preconcebidas.

Se puede ver que, cuando el comportamiento, la actitud, el ambiente o las actividades de la persona cambian, el sistema nervioso experimenta también cambios estructurales y neuronales para adaptarse a la nueva realidad.La soberbia brutal de las personas normales
Aquel comentario que  escucharon en la universidad algunas madres de las que aún no han cumplido treinta años, siempre me ha parecido la muestra más palmaria de que la inteligencia tiene muchos matices. Que el hecho de haber alcanzado los más altos niveles de la competencia profesional en un ámbito concreto no implica necesariamente inteligencia y sabiduría.

Es más, la opinión del catedrático demuestra las debilidades de quienes no saben moverse fuera de las verdades establecidas en la sociedad en la que viven. Muestra también, las inseguridades y los miedos de quienes se sienten cómodos con la forma del mundo que les han enseñado. A pesar de su teórica brillantez intelectual, viven sin hacerse preguntas, sin observar, ni indagar otra manera de ver la realidad. Temen lo que ignoran, lo que no comprenden, aquello para lo que no les han preparado.

El cerebro y el sexo
Se preguntan últimamente quienes se consideran así mismos creadores de opinión, las razones por las que las estudiantes no se inclinan por los estudios técnicos. Se lo preguntan y bastaría quizá con observar qué modelos se les proponen a las adolescentes.

En cualquier periódico o revista que se precie aparecen, de cuando en cuando, artículos donde con aparente rigor científico se asegura que se tienen distintas capacidades según el sexo. Las bromas sobre los mapas o la orientación espacial, que deberían ser anécdotas particulares se convierten, a fuerza de repetirlas, en verdades absolutas. Así, no es difícil que en las aulas se deslicen comentarios, a menudo sin mala intención, acerca de determinados talentos que parecen venir marcados por el sexo. Hay que ser muy valiente para sobreponerse a eso y seguir el propio camino.

Quienes estudian el cerebro saben que éste tiene una gran plasticidad neuronal. Se puede ver que, cuando el comportamiento, la actitud, el ambiente o las actividades de la persona cambian, el sistema nervioso experimenta también cambios estructurales y neuronales para adaptarse a la nueva realidad. Ya lo dijo Ramón y Cajal: “Todo hombre puede ser, si se lo propone, escultor de su propio cerebro”. Nuestro cerebro depende de lo que aprendemos, de lo que hacemos y de cómo lo hacemos.

¿Serán iguales los cerebros de un empleado de banco de inversión americano y el de un campesino alemán? Parece que no. Cada uno estará adaptado a lo que le exige el  entorno y a lo que cada uno de ellos hace para crecer como persona. Tampoco serán iguales los cerebros de las mujeres que viven en entornos diferentes y realizan trabajos distintos. Las generalizaciones no son buenas aunque sean cómodas.

Es sorprendente que alguien se atreva a decir, por ejemplo, que los hombres están más preparados para el dominio de las Matemáticas o la Física. El conocimiento complejo no tiene sexo, lo tienen los prejuicios.

*Teresa Pascual Ogueta, es Ingeniera de Telecomunicación y escritora. Conferencista, autora de libros y  publicaciones, se especializa  en el análisis crítico de la realidad.


Otros artículos de esta columnista…

¿Ya has visitado Columnistas en nuestra ZONA OPINIÓN?

Artículo anteriorMaitena Fradua, Noatum
Artículo siguiente17 Empresas Españolas reclutando talento