Centrista por la Paz

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La misma mujer que a los 16 años enfrentó a la policía al manifestarse contra la retira israelí en el Sinaí, habiendo llegado a los 50 está dispuesta a llegar a la Paz ordenando el desmantelamiento de algunas colonias en Cisjordania. Se define como “representante del centro pragmático”.

Una madre de dos niños nacida el 8 de julio de 1958, y de quien se dice no es halcón ni paloma dio un firme primer paso para dirigir el gobierno de Israel, al imponerse en las primarias del partido centrista. Sustituye en el puesto al primer ministro, acusado de corrupción, Ehud Olmert. La canciller Tzipi Livni ganó las internas del oficialista partido Kadima contra el “halcón” Mofaz.

Ingresó a Kadima casi desde su fundación, en 2005, de la mano del primer ministro Ariel Sharon. La canciller cuida su imagen de mujer íntegra –nunca ha sido investigada por la Justicia– y dice tener la intención de restaurar “la confianza” de los israelíes. Hija de un inmigrante polaco, ex oficial del grupo armado judío Irgun y más tarde diputado conservador, sus primeros pasos políticos habían sido dados en las filas de la derecha nacionalista.

Es considerada “una traidora” por el líder del Likud Benjamín Netanyahu. Sería la primera mujer desde Golda Meir en la década de 1970 en asumir el poder israelí, en momentos en que el país está enfrascado en negociaciones para alcanzar una paz definitiva con los palestinos. Cansada de las comparaciones, Livni llegó a declarar que “No tiene nada en común” con su antecesora.

Fue teniente en las Fuerzas Armadas Israelíes y trabajó para el Mossad a principios de los años 1980, cuando tenía 20 años fue agente secreto en París. Coincidiendo con su matrimonio con Naftalí se retiro, pero aseguran que hubiera hecho una gran carrera “ya que es muy inteligente y tiene mucha sangre fría”. Diplomada en Derecho por la Universidad de Bar Ilan, tiene varios años de experiencia como abogada, y está especializada en derecho público y comercial.

La popularidad de Livni en las consultas a nivel nacional era manifiestamente superior a la de Mofaz. Los afiliados del Kadima votaron para elegir al sucesor de Ehud Olmert al frente del partido, y probablemente del gobierno. Tal vez el triunfo deje ver una diferencia entre la forma de construir poder: si bien Mofaz es capaz de movilizar en mayor medida a la estructura política del partido con cargos públicos de primera línea, Livni no ha descuidado la relación con la militancia del partido y esa ha influido en su creciente popularidad. En el marco de un hastío generalizado por la desconfianza que inspira en la sociedad la política Israelí, más del 50 por ciento de los 74.000 afiliados de Kadima acudieron a votar.

Reacciones ante el triunfo
Livni reivindicó la victoria al declarar a sus partidarios que “ganaron los mejores”. Superó por diez puntos porcentuales a su rival qué obtuvo el 37 por ciento, el ministro de Transporte y “halcón” Shaul Mofaz. Al superar el 40 por ciento de los votos, Livni evitó ir a una segunda vuelta.

“Hicieron un trabajo extraordinario, ganaron los mejores”, dijo Livni a los militantes de Kadima. “Haré lo que sea para no decepcionarlos, pelearon como leones”, agregó. Además, esta formación contaba hace sólo pocos meses con 30.000 afiliados. Desde entonces, 40.000 más se han sumado y muchos son también miembros o simpatizantes del Likud, el partido derechista que desea el triunfo de Mofaz. Conocido el nuevo presidente del partido, Livni tendrá dificultades para formar gobierno. Olmert prometió dimitir en cuanto tuviera sucesor en la dirección de Kadima, aunque permanecerá a la cabeza del gobierno de transición hasta que se forme un nuevo gabinete.

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