Cómo elegir el factor de protección solar

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El verano invita a dar paseos, hacer ejercicio fuera del gimnasio y por supuesto, a las  idas y venidas a la playa, y aunque todo esto es muy divertido, hay que asumirlo con  responsabilidad para cuidar nuestra piel y no arriesgar la salud. Las manchas y marcas en la piel, el envejecimiento prematuro y los distintos tipos de cáncer son sólo algunos  de los efectos de la sobre exposición solar sin protección.

Los productos con FPS de 2 a 10 son considerados de baja protección, los que van de 15 a 20 de media protección y los de entre 30 y 50 o superior de alta protección Uno de cada tres cánceres  detectados en el mundo es de piel y una de las mayores causas de este mal es la alta exposición al sol de verano. Sin embargo, no todo es negativo a la hora de la exposición al sol, los estudios explican que las pequeñas exposiciones son beneficiosas y hasta necesarias para la producción de vitamina D. Tan sólo es necesario mantener ciertas pautas con disciplina y la experta en belleza y cosmética eficaz Claudia di Paolo ofrece las siguientes:

Las personas con mayor riesgo y que por ello deben extremar las precauciones son las de piel y ojos claros, quienes se exponen en forma prolongada al sol, por su actividad, las que durante la infancia han tenido episodios de quemaduras solares, quienes tienen historia personal o un familiar directo con cáncer de piel y las personas con muchos lunares.

Entre las 11.30 am y las 3:00 pm no hay que exponerse al sol.  La aplicación de los productos protectores debe hacerse en forma regular en todo el cuerpo 30 minutos antes de ponerse al sol, 2 gramos por centímetro cuadrado y en forma uniforme. No olvidarse de zonas delicadas: cuello, orejas, empeines y calva. Además, hay que volver a aplicarlo cada dos horas o después de haber sudado mucho o de haber estado en el agua más de 40 minutos.

Los productos con FPS de 2 a 10 son considerados de baja protección, los que van de 15 a 20 de media protección y los de entre 30 y 50 o superior de alta protección. Si la persona tiene una piel muy blanca lo ideal es un factor de protección 40 o 60. En el caso de las pieles más morenas pueden usar un factor 15. Pero, lo recomendable es siempre usar un factor de 30 para arriba.

Comienza por determinar cuánto tarda tu piel en quemarse al sol sin protección, esto te permitirá sacar la cuenta pues el FPS se relaciona con el tiempo que nuestra piel se mantiene "a salvo" de los rayos solares sin quemarse. Las pieles claras suelen tardar entre 3 y 5 minutos, las menos sensibles 10 o más mientras que las pieles oscuras pueden tardar hasta 40 minutos sin quemarse. Al multiplicar ese tiempo por el FPS que indica el producto obtendrás la cantidad de minutos que estás protegido, por ejemplo si tardas 5 minutos en quemarte sin ningún producto y eliges un protector con FPS 15 estarás 75 minutos resguardado.

Existen dos grandes grupos de filtros, los químicos y los físicos Debes usar un producto especial para la cara ya que la piel es más sensible y delicada, con un mayor FPS y otro para el resto de tu cuerpo. Ten en cuenta también la actividad: si eres deportista compra un protector resistente al sudor y el agua.

Diferencias entre filtros solares químicos y físicos

"La piel perdona los efectos de la exposición solar pero nunca los olvida." Los filtros solares se aplican sobre la piel con el objetivo de evitar los efectos nocivos de las radiaciones solares sobre la piel. Los filtros solares de amplio espectro ofrecen protección frente a los rayos UVA responsables del envejecimiento y UVB responsables del eritema, se distinguen porque en el envase aparecen dos numeraciones, la primera para la protección UVB y la segunda para la UVA. En los protectores normales solo aparece la protección para los UVB.

Existen dos grandes grupos de filtros, los químicos y los físicos. Los especialistas aseguran que ambos filtros son igual de eficaces a la hora de proteger la piel de las radiaciones solares. Aunque cada uno tiene sus ventajas y desventajas.

Lo que debes saber para elegir el que más le conviene a tu piel es:

Muchos protectores solares incorporan en su formulación los dos tipos de filtros.

–          Filtros químicos: este tipo de filtros están constituidos por moléculas capaces de absorber los rayos UVA y UVB protegiendo las capas más profundas de la piel. Su composición sintética es poco densa lo que lo hace perfecto para pieles grasas. La desventaja es que al ser absorbido por la piel tiene la posibilidad de crear intolerancias y alergias en la piel.

Componentes habituales: Octylcrylene, Octinoxate, Avobenzone, Oxybenzone, Octisalate, Homosalate, 4-MBC, Meroxy SX y XL.

–          Filtros físicos: contienen micropartículas que actúan como pequeños espejos que  reflejan la radiación solar impidiendo que la piel la absorba. Son más densos que los filtros químicos, dejan un halo blanquecino aunque recientemente han aparecido nuevos componentes que no dejan este efecto sobre la piel y son igual de eficaces. Estos filtros no son absorbidos por la piel por lo que son recomendables para pieles delicadas o con intolerancias.

Ingredientes habituales: Titanium

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