`Altamira: conservación y conocimiento´

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Óscar Moro Abadía, profesor de la Universidad de Newfounland (Canadá) ha participado en la inauguración del curso de verano de la Universidad de Cantabria titulado “Altamira: conservación y conocimiento” y ha destacado que “los próximos 25 ó 30 años serán años muy intensos, de numerosos descubrimientos y muy espectaculares; no sólo de nuevos restos sino de nuevos datos sobre sitios ya conocidos”.

En este punto ha coincidido parcialmente con el catedrático de Prehistoria de la Universidad del País Vasco (UPV), Ignacio Barandiarán, que también ha participado en el monográfico, quien ha señalado que del significado del arte mueble prehistórico en concreto “no sabemos casi nada” y “nada sabemos ni de sus autores ni de sus usuarios”. Maestro de varias generaciones de prehistoriadores y autoridad internacional en la materia, el catedrático de la UPV ha analizado en su ponencia nueve cuestiones sobre lo que se sabe en la actualidad acerca de la relación entre el arte mueble y el arte rupestre.

El misterio que envuelve aún al arte prehistórico ha atraído a cerca de una cuarentena de alumnos que seguirán este curso durante el mes de julio.El misterio que envuelve aún al arte prehistórico ha atraído a cerca de una cuarentena de alumnos que seguirán este curso (con conferencias de carácter semanal que tendrán lugar los martes de julio) y también a numerosos especialistas y autoridades que han acudido a su inauguración por parte del presidente del Parlamento de Cantabria, José Antonio Cagigas; la vicerrectora de Cultura, Participación y Difusión, Elena Martín; y el director del monográfico, el catedrático de Prehistoria de la UC, César González. También estaban presentes en la sala los diputados regionalistas Rafael de la Sierra y Francisco Javier Marcano, así como el director del Museo de Altamira, José Antonio Lasheras, entre otros.

Nuevas tecnologías
“Sabemos muy poquitas cosas: sólo tenemos bien datado entre el 1 y el 5% del arte paleolítico que se conoce”, ha apostillado Moro, que es licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Cantabria y actualmente ejerce como profesor en Canadá. Las nuevas tecnologías –que serán objeto también de un curso de la UC este verano en Ramales de la Victoria- tienen que ver mucho con estos nuevos descubrimientos y aunque “no son milagrosas ni van a resolver todos los problemas”, ha explicado, están cambiando profundamente la percepción actual de la prehistoria y sobre todo del arte de ese periodo.

Novedosa es la tecnología que ha permitido la nueva datación de las cuevas de Altamira y Castillo (llevada a cabo con la técnica uranio-torio en 50 pinturas de once cuevas españolas y que defiende que esta forma de arte primitivo es por lo menos 10.000 años más antigua de lo que se creía). Moro ha señalado que “las fechas en sí son muy espectaculares” y “hay que tomar los descubrimientos con cautela y calma”, aunque prefiere no pronunciarse hasta conocer los detalles de la investigación en la que ha participado el director del curso, César González.

Según Moro “es evidente e innegable que Altamira, y las cuevas prehistóricas de la región en general, tienen una dimensión simbólica muy importante para Cantabria y también una dimensión económica, porque son el gran patrimonio cultural cántabro. Y de lo que se trata es de hacerla compatible con el principio de la protección del arte prehistórico”.

Moro ha señalado que la creación de la neocueva de Altamira ha permitido canalizar un flujo turístico y “hallar el equilibrio entre ciencia y economía”. “Hay que buscar iniciativas de ese tipo, que permitan una explotación racional pero siempre con el principio de conservación del patrimonio como base fundamental”, ha defendido.

Es evidente e innegable que Altamira, y las cuevas prehistóricas de la región en general, tienen una dimensión simbólica muy importante para Cantabria y también una dimensión económica, porque son el gran patrimonio cultural cántabro.Respecto a la reapertura, dijo que se trata de una cuestión técnica sobre la que sólo los especialistas pueden pronunciarse con propiedad, pero se mostró partidario de que permanezca cerrada hasta que se garantice la conservación de las pinturas.

Para Moro, “está bien que siga habiendo misterio” en torno al significado del arte prehistórico, y buscarlo es “un falso dilema” porque “no creo que haya un sentido único; problablemente era diferente para quien lo veía y para quien lo pintó”.

“Un activo importantísimo”
En la inauguración, el presidente del Parlamento regional ha definido Altamira como “un activo importantísimo” cuyo valor “nos obliga a trabajar conjuntamente con el Gobierno central” para dar el impulso que requiere una “marca” de sus características.

La vicerrectora de la UC, que se definió como “firme valedora” del patrimonio (es geógrafa e imparte docencia en un máster especializado en la materia), “especialmente sensible” al prehistórico, así como “una rotunda convencida de su puesta en valor social”, se mostró contenta del éxito de la convocatoria.

El director del curso dijo que “el conocimiento del arte paleolítico es siempre algo vivo” y que el propósito del curso era “repensar Altamira”. “Estamos en una situación muy excitante” respecto a la prehistoria, añadió, porque “todo está en revisión, todo está abierto”.

En la foto, de izquierda a derecha, Óscar Moro, Ignacio Barandiarán, José Antonio Cagigas, Elena Martín, Manuel Estrada y César González. 

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