La psicología femenina en las relaciones

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Hace algún tiempo estuve hablando con un amigo acerca de la forma como él percibía la naturaleza de ciertas mujeres ante las relaciones. Me sorprendió su exposición puesto que, aunque no es aplicable a todas por igual, él logró coincidir con mi percepción acerca de como vemos las relaciones, y la pareja.

Amiga, si has tenido una decepción amorosa, puede que tengas parte de la responsabilidad, y entonces, lo que está aquí escrito te interese.

En el mundo hay muchas personas que pueden ser catalogadas como buenas, impecables, correctas, bondadosas, cooperativas, de hecho puede que ahora te identifiques con esta descripción, o tengamos  la buena suerte de conocer a alguien así. Sin embargo, es importante que internalicemos esto: “El hecho de que un individuo sea bueno ante los ojos de todos, y ante si mismo, no necesariamente indica que es la mejor opción de persona para ti”, de hecho, puede que tu o yo seamos buenas, pero no buenas para alguien.

“El hecho de que un individuo sea bueno ante los ojos de todos, y ante si mismo, no necesariamente indica que es la mejor opción de persona para ti”Confiar algo tan sagrado como nuestras esperanzas, deseos, ilusiones y salud emocional a una persona, sin evaluar el escenario y los riesgos emocionales que esto implica, inducidas por la necesidad y el deseo de establecer una relación rápida, por cariño, soledad o por simple placer, probablemente no es la mejor elección. Este tipo de decisiones no meditadas, generalmente estará destinada al fracaso desde sus inicios. Las rupturas traen consigo una sensación de tristeza e indefensión en las mujeres, por lo que para evitarlo, necesariamente debemos estar conscientes de la importancia que tiene para nosotras mismas valorar y cuidar nuestros sentimientos.

Uno de los asuntos que debemos tomar en cuenta para tener éxito, es no idealizar al compañero como el hombre perfecto de nuestros sueños, porque tal cosa, no existe. En términos generales, por nuestra necesidad de ser amadas y correspondidas, la mente femenina se las ingenia para crear un prototipo de hombre, “El príncipe azul”, vestido en muchas virtudes, y entonces nos pasamos la vida esperándolo. Posteriormente, suele ocurrir que cuando llega un hombre que nos gusta, y que realmente es un “sapo bonito”, inconscientemente le adjudicamos ese prototipo que ideamos, auto engañándonos de manera inconsciente.

Lo anterior ocurre como si fuera un mecanismo de auto implantación de una idea, la mayoría de las veces terminamos creyéndonos que esa persona (que no es ni buena, ni mala), es muy parecida a lo que nosotras nos ideamos, o decidimos que fuera. Esto es un error, porque incurrimos en rechazo a lo que la otra persona realmente es, para darle paso a una ilusión, concebida por la esperanza de que se tendrá una relación también idealizada. Es esta la razón por la cual a la larga nos desilusionamos.

La sensación de soledad de muchas mujeres genera sensibilidad y vulnerabilidad. Ante esta situación, lo mejor es no dejarse llevar por los consejos de amistades y familiares, quienes generalmente dicen frases como “ya estás llegando a los 30 y estás soltera”, “se te va a pasar la edad para tener hijos”, incitando, sin saberlo, a una salida con un “fulanito de tal” porque sencillamente es buena persona, o porque “se te va a pasar el autobús”. Ante situaciones confusas, lo ideal es dejar de esperar la aparición de un compañero ideal, para favorecer una atmósfera donde impere la serenidad y donde puedas establecer contacto contigo misma. Tu compañero ideal aparecerá cuando menos te lo esperes, solo recuerda no idealizarlo, sino conocerlo y respetarlo tal cual como es… ¡tal vez te sorprenderás de la mejor manera!

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