Alimentos contra el estrés estacional

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Por Carlos Fernández, director médico de Grupo NC Salud

Con la bajada de las temperaturas, el organismo atraviesa ciertos momentos de cambio para adaptarse del calor y las condiciones climatológicas propias del verano, a las condiciones más frías a las que nos tiene acostumbrado el invierno. Es lo que se denomina estrés estacional, un síndrome que viene provocado por la reducción de horas de luz, el cambio de hábitos de sueño, la modificación de las rutinas y las actividades al aire libre, entre otras causas , cuyos efectos, pueden reducirse con el consumo de determinados alimentos de temporada.

Estas alteraciones provocadas por los cambios climáticos, suelen afectar de forma negativa a nuestro estado de ánimo. Producen cansancio, desazón, apatía, tristeza o dificultad para concentrarse.

Para superar esta astenia, podemos encontrar en los alimentos a unos grandes aliados que nos ayudarán a entrar con buen pie y energía en esta nueva etapa, a través de una adecuada alimentación, sana, equilibrada y rica en vitaminas. Aunque con la llegada del frío apetece menos consumir fruta o tanta verdura como en la época estival, hay que hacer un esfuerzo ya que estos productos aportan una alta dosis de energía para afrontar el día a día, así como ayudan a mantener la luminosidad de la piel, otra de las grandes afectadas por el cambio de estación.

Para superar esta astenia, podemos encontrar en los alimentos a unos grandes aliados que nos ayudarán a entrar con buen pie y energía en esta nueva etapa El consumo de abundantes verduras de temporada como las setas, el puerro y las calabazas, o frutas como la granada o el kiwi, contribuyen en la desintoxicación y depuración del organismo. Por otro lado, es fundamental la ingesta de cereales, prioritariamente integrales, como pueden ser el trigo, el arroz o la avena, y de legumbres, las grandes olvidadas durante el verano, ya que son una importante fuente de fibra, proteínas y energía, además de contener L-triptófano, que nos ayuda a mejorar nuestro estado de ánimo y regular nuestro sueño, claves para poder sobrellevar las alteraciones físicas y psíquicas típicas de esta estación del año.

Los frutos secos, como las nueces, almendras, etc., también son unos grandes aliados alimenticios por su contenido en Magnesio, ya que contribuyen al funcionamiento normal del sistema nervioso y la función psicológica, además de disminuir el cansancio y la fatiga. Siempre se recomienda controlar tanto la cantidad como la frecuencia de consumo, siendo ideal tomarlos por la mañana durante el desayuno o incorporados en alguna ensalada, una o, como mucho, dos veces por semana, tal y como recomienda la dieta mediterránea.

Realizar ejercicio físico y mantener una constante hidratación durante el día son hábitos muy saludables para canalizar la ansiedad estacional, moderando el consumo de bebidas alcohólicas, gaseosas o excitantes. También se recomienda respetar las cinco comidas diarias para mantener nuestro metabolismo activo y aumentar la sensación de saciedad, con lo que impediremos darnos los temidos atracones, tan asociados al estrés.

Los complementos alimenticios naturales, y en concreto aquellos que asocian L-Triptófano y Magnesio, son también de gran ayuda para superar las situaciones de cansancio continuado, debilidad, los momentos de mucho estrés, decaimiento o en los cambios estacionales. Estos productos nos proporcionan una inyección extra de energía para llegar al final del día con los niveles adecuados de vitalidad.

También nos ayuda a superar la llegada del frío el cumplir unos horarios fijos y llevar una rutina diaria, no solamente en los horarios de las comidas sino también a la hora de levantarse y acostarse, ya que es muy importante respetar las horas de sueño. Si se siguen estos consejos se podrá decir adiós al temido estrés estacional y recibir al invierno con una amplia sonrisa.

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