Un mundo perfecto

167

La ciencia avanza, el gobierno decide, los medios informan y la población acepta. Aceptamos la píldora del día después aunque ello implica animar a las adolescentes a asumir más riesgos en sus relaciones sexuales porque ya no tienen consecuencias.

Aceptamos con entusiasmo el nuevo principio activo que potenciando las propiedades beneficiosas de la uva, activa el gen de la longevidad y combate el envejecimiento ¿Os acordáis de la maravillosa película de Frank Capra y su paraíso perdido Shangri-la? Somos tan ingenuas que confiamos encontrar la eterna juventud del idílico valle del Tibet en una pastilla que lo único que conseguirá es incrementar las ventas de un laboratorio.

Aceptamos y abusamos de forma recurrente de todo tipo de adelgazantes por la obsesión que tenemos las mujeres en la sociedad actual de no engordar

Aceptamos y abusamos de todo tipo de ansiolíticos y tranquilizantes para frenar el stress y la ansiedad de una vida demasiado agitada

Queremos la píldora 24/7, actividad 24 horas durante 7 días a la semana, con el afán de no perdernos nada no nos damos cuenta, que sólo combate el sueño y no repone fuerzas y el organismo tarde o temprano nos pasará factura.

Y abusamos de fármacos destinados a tratar desordenes de tipo médico como la Narcolepsia, pero que lamentablemente acabamos consumiéndolos personas sanas pero que nos sentimos profundamente cansadas. Queremos la píldora 24/7, actividad 24 horas durante 7 días a la semana, con el afán de no perdernos nada no nos damos cuenta, que sólo combate el sueño y no repone fuerzas y el organismo tarde o temprano nos pasará factura.

Pero los científicos siguen desarrollando nuevas generaciones de pastillas basadas en medicamentos estimulantes. Surgen para combatir trastornos como la hiperactividad en determinadas neuronas, o para eliminar desordenes como el déficit de atención. Son probadas con éxito y demuestran que eliminan la perdida de memoria en el corto plazo y mejoran la concentración.

¿Aceptaremos mañana las llamadas drogas para la inteligencia?. ¡¡ Inteligencia química!! Son perfectas para fomentar el conocimiento, perfectas para llegar más deprisa y más lejos. En un mundo tan competitivo como el actual su uso se convertiría en una norma…ayudaría en la toma de decisiones y los resultados de las empresas se dispararían. ¿ Os imagináis lo que costarían dichas pastillas? Los más ricos serían a la vez los más listos,¡una auténtica selección de la raza!

¿Acudiremos el día de mañana a una farmacia para elegir una carrera en lugar de pasar cinco años en la universidad? . ¿Podremos inyectarnos la carrera de Ingeniero de Caminos a un precio razonable?

En un mundo tan competitivo como el actual el uso de drogas para la inteligencia se convertiría en una norma…ayudaría en la toma de decisiones y los resultados de las empresas se dispararían.Parecía ciencia-ficción… Todo formaba parte del reino de la fantasía, un sueño para el futuro. Pero el sueño se está haciendo realidad.

Pastillas que nos mantienen jóvenes y equilibradas, que nos hacen más delgadas y más listas.Pastillas para no asumir las consecuencias de una decisión equivocada. Pastillas para no dejar una puerta abierta al azar, para borrar algo que no tenía que haber sido escrito, para no dejar ninguna posibilidad.

¿Cuantas mujeres se han quedado embarazadas en el peor momento, cuando menos lo deseaban y luego ese embarazo se ha convertido en lo mejor de sus vidas? ¿Cuantas nos hemos quedado embarazadas en la situación más difícil, nos hemos preocupado, pero luego, cuando lo hemos perdido involuntariamente, lo hemos llorado y todavía lo añoramos?

Quizás dentro de unos años nuestros hijos tomen una pastilla por las mañanas antes de salir de casa, para evitar esa alteración química transitoria que llamamos amor y que es tan molesta porque a veces no llega en el momento adecuado ni con la persona adecuada…

Me gusta el mundo como fue creado: un mundo imperfecto, con situaciones imperfectas y con personas imperfectas.¿A donde vamos? ¿A un mundo perfecto?

Pero desgraciadamente tener más conocimientos, parecer más jóvenes, estar más delgadas o poder romper la ilusión de una nueva vida no garantiza mejores seres humanos. No. Yo quiero un mundo con gordas, con niños, con estresados y con despistados.

Quiero notar en la cara de la gente las huellas que deja la erosión del paso del tiempo… Me gusta el mundo como fue creado: un mundo imperfecto, con situaciones imperfectas y con personas imperfectas.

Y que el mundo perfecto siga siendo sólo un sueño del futuro, o tan solo el maravilloso recuerdo de una película que vimos de niños, el recuerdo de un paraíso que sólo existió en la imaginación de Frank Capra y en el corazón de muchos de sus seguidores.

Otros artículos de la autora…

Artículo anteriorEl impacto de género en la participación social y política
Artículo siguienteEquilibristas: Entre la maternidad y la profesión