¿Un escenario para las Pymes?

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No están en su salsa, pero en general las Pymes están lejos de compartir el sombrío panorama que pintaron los ejecutivos de grandes empresas en el reciente coloquio de IDEA. Y no faltan los empresarios y consultores que sugieren que estos pronósticos se vieron teñidos por el malestar que provocaron las polémicas decisiones del Gobierno de los últimos meses.

Como contrapartida hay que decir que la visión del grueso de las Pymes también se ha visto influenciada por el escenario que conforma la recuperación del tipo de cambio, las medidas de protección anunciadas por el gobierno y cierta descompresión en la reivindicación salarial. A esto se suma la “memoria de crisis” que acumula la mayoría de las Pymes, lo que les permite marcar diferencias con hecatombes como la hiperinflación o el desastre del 2002.

Con todo, la heterogeinidad del segmento hace inviable cualquier generalización. Hay Pymes que ya sienten el cibronazo de la crisis financiera internacional, otros que lo ven venir y un tercer grupo que parece al margen.

El último informe Vistage revela que el 51 % de los CEO’s de Pymes de Capital Federal y GBA, confía que aumentará su facturación para el cuarto trimestre del año, mientras que el 40% no espera cambios y 9% espera que se reduzcan sus ventas.

De un modo similar la encuesta dada a conocer al cierre de la 2da Conferencia Industrial de la provincia de Santa Fe, el jueves 30 de octubre, destaca que el 67% de los empresarios consultados es entre optimista y medianamente optimista acerca de la evolución de su rentabilidad para lo que resta del 2008 y para el 2009; en tanto que el 24% es medianamente pesimista y el 8% es pesimista.

Por su parte un informe de la última semana de octubre de la UIPBA (Unión Industrial de la Provincia de Bs.As) advierte sobre la existencia de expectativas desfavorables entre los industriales bonaerenses, “apoyadas en la verificación de experiencias negativas en ventas al mercado interno como en la dinámica de las exportaciones, aunque en ambos casos no en forma generalizada ni mayoritaria".

Producción, ventas y empleo
Jorge Todesca, ex vice ministro de Economía y actual titular de Finsoport Consultores, asegura que hay una suerte de exageración dando vuelta en el ambiente económico. “Se percibe un estado de expectativas negativas por encima de las cifras reales de la economía, que a mi juicio tiene mucho que ver con medidas del Gobierno como la Resolución 125 y el reciente proyecto de reestatizar el sistema de jubilación privada.

Y en el caso de las empresas multinacionales juega un factor adicional: las casas matrices no respaldan a sus filiales locales, lo que las condena a financiarse al 27% en el mercado local”.

Todesca cree que los sectores más golpeados van a ser los de consumo prescindible, como el Automotor e Indumentaria. Y no está clara la tendencia en la Construcción. Mientras que por ahora no advierte impacto en el sector de la Alimentación, que muestra “cierta estabilidad de precios y sostenimiento de la actividad, pero no de los márgenes”.

Norberto García, presidente de la Cámara de la Industria del Juguete, dice que a pocas semanas de las fiestas y de Reyes, el sector está en la cresta de la ola. “Las ventas siguen para arriba y eso quedó reflejado el último fin de semana en nuestra exposición sectorial, donde hubo un 20% menos de compradores que el año pasado, porque faltó gente del interior y las ventas fueron iguales o mejores”.

En cuanto a las exportaciones la situación es dispar: se mantienen estables hacia la región y se cortaron a México, por ejemplo. Al empresario del juguete no solo lo tranquiliza el dólar a 3,40. “Nosotros conformamos la prueba piloto de los valores criterios y las licencias automáticas que le han cambiado la cara al sector: durante la convertibilidad la industria nacional ocupaba el 10% del mercado. Gracias a estas medidas ahora estamos en el 40%”, dice García.

Francisco Vardé, titular de J.V.S. Interamericana S.A. fabricante de los productos Penetrit, usados en las acciones de mantenimiento industrial, sostiene que sus exportaciones siguen creciendo y no por el efecto tipo de cambio. “En lo que va del año nuestras ventas al exterior crecen 500% a Uruguay, y en menor proporción las dirigidas a Bolivia y Sudáfrica y además entramos al mercado brasileño. La clave está en la calidad del producto y en la innovación de los envases" dice.

El empresario agrega que hasta el 2009 no necesitará tomar personal, porque hace unos meses realizó algunas inversiones en maquinaria que le permitieron ganar en productividad.

Diferente por cierto es el caso de Jorge Guerriere, empresario del polo de la Maquinaria Agrícola de 9 de Julio en la provincia de Bs.As., que sufre la incertidumbre del sector agrícola que “ha sembrado pero con menos inversión”.
“Estamos mal y podemos estar peor. En el mercado interno algunos están trabajando al 50% de lo que se vendía el año pasado y otros llegan al 10 o al 20%. En cuanto a las exportaciones seguimos vendiendo a Venezuela, pero no sabemos hasta cuando, y se cayeron los mercados de Rusia, Australia y Sudáfrica”, dice Guerriere.

La mayor preocupación del empresario bonaerense es el capital humano: “invertimos mucho en la formación técnica de operarios y no queremos perderlos, porque cuando se recupere la actividad del sector, no van a estar en el pueblo o van a estar trabajando en cualquier cosa”.

Inversiones y tipo de cambio
Para Guerriere el dólar a 3,40 es un alivio, que resulta insuficiente. “El costo de la chapa creció 30% en pocos meses y la planchuela de acero pasó de U$S 0,70 el kg hace menos de un año a 1,80 que se compra ahora. Con estos números no hay ninguna posibilidad de invertir: cada empresa produce hasta cierto nivel de stock, dependiendo de su capital operativo”.

“Si no invertimos desaparecemos”
, dice a su vez, Jose Maria Louzao Andrade, presidente de G&L Group S.A, una empresa que produce software para las industrias financieras y de las telecomunicaciones y servicios informáticos de valor agregado.

Louzao Andrade estima que este año el sector crecerá en torno al 10%, aunque aclara que ya hay algunos proyectos que se demoran en la industria financiera y en los sectores ligados al consumo suntuario.

“Creo que en el segundo trimestre del año 2009 se profundizará la crisis en el mercado interno y serán vitales las políticas activas gubernamentales con respecto a financiamiento y capital de trabajo. Si la Nación y el Gobierno de la Ciudad no impulsan el crédito se perderán oportunidades ya que esta industria se financia en un 80% con reinversión de utilidades y al extenderse los plazos de cobro y aumentar la tasa de interés se puede producir un cóctel difícil de asimilar”.

Para el empresario del software la coyuntura entraña un costado positivo: “van a dejar de venir empresas extranjeras a generar centros de costos y eso puede ser una oportunidad ya que no se empujará tanto al salario y tendremos una mayor oferta de recursos calificados para nuestros proyectos”.

Partidario de que el dólar el año que viene se ubique entre 3,60 y 3,80, “siempre y cuando no genere expectativas inflacionarias o afecte la credibilidad macroeconómica”, Louzao Andrade dice que la Argentina sigue siendo competitiva con mercados que se orientan más hacia los servicios de valor agregado,

Para el economista Jorge Todesca, en tanto, el tipo de cambio nunca va a alcanzar. “La mejora de estos días ayuda a mejorar la productividad pero por un breve lapso. Y es muy difícil que hayan saltos cambiarios cuyas ventajas puedan sostenerse en el tiempo como en el 2002”.