Transformando nuestro mundo: la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible

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En la pasada Cumbre de la Naciones Unidas, los Gobiernos acordaron por consenso una ambiciosa agenda, que contiene 17 Objetivos para el Desarrollo Sostenible (los ODS), que mucho conocemos como la Agenda 2030. La primera agenda de desarrollo, en cuya negociación participaron todos los Estados Miembros,  y que es válida para todos ellos durante los próximos 15 años. Una Agenda en la que los países deberán liderar e implementar.

Una agenda, en la que el Objetivo 5, “igualdad de género” y “empoderamiento de todas las mujeres y las niñas” y una  legislación nacional, ajustada a las normas internacionales, debe garantizar la igualdad de derechos.

Un objetivo, con nueve metas,  que buscan revertir la desigualdad y abordar las barreras estructurales que impiden el progreso de mujeres y niñas.

  • Erradicar todas las formas de discriminación contra las mujeres y las niñas en todo el mundo. Como primer paso hacia el logro de la igualdad de género sustantiva es necesario revisar, reformar o suprimir algunas leyes y políticas, primer paso que debe ir acompañado de medidas para revertir las normas y prácticas sociales de discriminación.
  • Eliminar todas las formas de violencia contra las mujeres y las niñas en la esfera pública y privada, incluida la trata y la explotación sexual. Esto resulta vital para erradicar la pobreza y alcanzar un desarrollo sostenible, la paz y la seguridad, y los derechos humanos.
  • Eliminar todas las prácticas perjudiciales, como el matrimonio infantil, el matrimonio precoz y el matrimonio forzoso, así como la mutilación genital femenina. Esto es posible lograrlo mediante reformas jurídicas, la reforma de políticas y medidas de protección, la movilización comunitaria y el compromiso de las y los líderes religiosos y comunitarios, así como el de las personas afectadas.
  • Reconocer y valorar el trabajo doméstico y de cuidados no remunerado a través de la prestación de servicios públicos, la provisión de infraestructura y políticas de protección social. Este tipo de trabajo debe ser reducido y redistribuido entre el hogar y el Estado (mediante la provisión de servicios e infraestructura) y entre mujeres y hombres.
  • Garantizar la participación efectiva de las mujeres y su igualdad de oportunidades de liderazgo en todos los ámbitos de toma de decisiones políticas, económicas y públicas. Para una legitimidad y rendición de cuentas democráticas, la participación plena de las mujeres será fundamental al momento de implementar la nueva agenda para el desarrollo.
  • Garantizar el acceso universal a la salud sexual y reproductiva y los derechos reproductivos. Las mujeres tienen derecho a vivir libres de discriminación y violencia y a ejercer el control y decidir con libertad sobre los asuntos referidos a su sexualidad, incluida la salud sexual y reproductiva. Para ello, necesitan acceder a información, educación y servicios esenciales.
  • Acometer reformas que den a las mujeres igualdad de derechos a los recursos económicos, así como al acceso a la propiedad y el control de la tierra y otros bienes, a los servicios financieros, la herencia y los recursos naturales. Esto resulta de vital importancia para su seguridad y situación económica, para el trabajo decente, los medios de subsistencia sostenibles y para garantizar un nivel de vida adecuado.
  • Aumentar el uso de tecnologías habilitantes para promover el empoderamiento de las mujeres, en particular las tecnologías de la comunicación y la información. El acceso a una infraestructura y tecnología de calidad es crucial para mejorar el empleo formal de las mujeres y sus oportunidades de emprendimiento comercial, así como para reducir la carga de trabajo de cuidados no remunerado.
  • Adoptar y fortalecer las políticas y la legislación para el fomento de la igualdad de género y el empoderamiento de todas las mujeres y las niñas en todos los ámbitos.

¿Seremos capaces de llevar a cabo la Agenda 2030? En nuestras mano está el futuro de nuestros hijos.