Suiza: cuando las mujeres mandan

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Por primera vez en su historia el Consejo Federal de Suiza  tiene mayoría de mujeres. De lo siete miembros que componen el órgano de gobierno helvético, cinco son mujeres: la consejera federal Doris Leuthard, la presidenta de la Confederación Micheline Calmy-Rey, la consejera federal Eveline Widmer-Schlumpf (vicepresidente), la consejera federal Simonetta Sommaruga, la cancillera de la Confederación Corina Casanova.

Suiza es el segundo país, después de Finlandia, en tener una mayoría femenina en su ejecutivo, un hito muy importante para un país que excluyó durante mucho tiempo a las mujeres de los derechos políticos.  

En los medios de comunicación, las finanzas y las empresas multinacionales, las mujeres no sólo están en la minoría, sino que ni siquiera alcanzan el 10%.

En el 1957 una comuna muy pequeña, en el Cantón del Valais, admitió el voto femenino a nivel comunal. Varios cantones siguieron el ejemplo, a continuación y,  con el tiempo las mujeres empezaron a ocupar posiciones de más importancia en las asambleas y en los gobiernos locales. En 1968, Ginebra tenía una alcaldesa, que de hecho todavía no podía ejercer su derecho de voto en las elecciones federales.

El momento clave que determinó un cambio en los derechos políticos, fue cuando Suiza puso su firma en la Convención de los Derechos Humanos del Consejo de Europa,  lo cual implicó la celebración de un referéndum sobre la cuestión del voto femenino. El día 7 de febrero de 1971, dos tercios del electorado masculino se expresaron a favor del sufragio femenino.

La posición de las mujeres en las otras instituciones
La consejera nacional Kathy Riklin, que ha quedado muy satisfecha por el cambio de escenario que ha tenido el Consejo Federal, tiene algunas dudas sobre la abertura afectiva de la población. Un estudio reciente cuantifica las opiniones favorables en un 76 por ciento.

La diputada cree que si por un lado Suiza está lista para el cambio que ha tenido, por otro lado piensa que en caso de problemas los comentarios se concentrarán más en la distinción de género que en las personas.

El problema real, siempre según la opinión de Riklin, es que a pesar de haber logrado avances significativos en la política, con 20-30% de las parlamentarias mujeres y dos presidentas de las cámaras, no existe la misma situación a nivel económico.

En los medios de comunicación, las finanzas y las empresas multinacionales, las mujeres no sólo están en la minoría, sino que ni siquiera alcanzan el 10%.

Aunque en la política los signos sean positivos, está claro que no hay una “feminización del poder” en los lugares de la sociedad que tienen más relevancia y donde es indispensable que las mujeres tengan la palabra.

*Roberta Parrilla es MSC en Relaciones Internacionales por la Universidad la Sapienza di Roma.

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