Soluciona tus conflictos encontrando el equilibrio

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Lo negativo no es el conflicto, sino las creencias que tenemos sobre ello.  Por eso es importante analizarlo y saber qué herramientas es mejor usar en cada momento para solucionarlo. La idea es convertir ese conflicto en una oportunidad. Elige tu propio estilo: competitiva, colaborativa, evasiva, comprometedora, acomodadora, o varios de ellos a la vez.

Los conflictos forman parte de la vida humana. Si bien es cierto que muchas veces nos cuesta aceptar esta situación como natural o normal, debemos saber que al relacionarnos siempre existirán diferencias. Y justamente, gracias a esas divergencias, las sociedades crecen y buscan acuerdos o consensos para vivir pacíficamente.

El origen de este rechazo a los conflictos se ve reflejado en el diccionario de la Real Academia Española (RAE) donde se define al conflicto como algo negativo. Sin embargo, cuando buscamos en biografías específicas encontramos que este concepto es descrito como interpretaciones incompatibles entre sí sobre un mismo hecho o sobre hechos diferentes. Es decir que el conflicto surge cuando entran en contraposición los objetivos, metas o métodos de dos o más personas o sobre un mismo hecho.

La herramienta que utilicemos para solucionar el conflicto depende, entre otras cosas, de la importancia concedida a las consecuencias.

Sabiendo esto, se entiende que el conflicto es inevitable pues como personas diferentes que somos, tenemos interpretaciones diferentes de la realidad, deseos y necesidades que pueden contraponerse, sin que esto signifique ningún tipo de ruptura.

Desde esta mirada, el conflicto es necesario porque nos hace crecer, nos hace razonar, nos hace argumentar y buscar razonamientos del por qué, permitiéndonos abrir espacios para la convivencia y facilitando el aprendizaje de todos los involucrados en él, porque posibilita el reconocimiento del otro, facilita el intercambio de ideas, opiniones y la participación de los involucrados.

La vida sin conflictos es una ilusión de corta duración. Si existiera esta vida sin conflictos, estaríamos privados de las imprescindibles oportunidades para desarrollar nuestras habilidades.

Un conflicto de creencias
Para desprendernos de una creencia errónea a la hora de enfrentar un conflicto, es necesario poder analizar las causas del mismo y los elementos que lo componen.

Para hacerlo, contamos con la construcción de un mapa conceptual. Si en el centro ubicamos la palabra conflicto  hay tres elementos esenciales que se relacionan y afectan recíprocamente, las personas, los procesos y los problemas.

Construir este mapa nos permitirá saber cuál es el problema y desechar creencias irracionales o infantiles.

Herramientas para la resolución de conflictos
Partiendo de las creencias que cada uno e tiene acerca del conflicto y de otros elementos como la historia entre las partes, las diferencias de poder entre ellas, la importancia concedida a las consecuencias, los rasgos personales de los participantes, las habilidades inherentes a las partes y las actitudes manifestadas, las personas dan diversas respuestas a la situación conflictiva, Thomas y Kilmann plantearon cinco estilos de respuesta en este sentido:

1.      Competitiva: Las personas que tienden hacia un estilo competitivo adoptan una posición firme y saben lo que quieren. Por lo general, operan desde una posición de poder, elaborado a partir de cosas como la posición, rango, experiencia o la capacidad de persuasión. Al competir, un individuo persigue sus objetivos en detrimento de la otra persona, utilizando cualquier poder que parezca adecuado para imponer su posición.

2.      Colaborativa: La gente que tiende hacia un estilo de colaboración trata de satisfacer las necesidades de todas las personas involucradas. Al colaborar, un individuo intenta trabajar con la otra persona para encontrar una solución que logre satisfacer plenamente los objetivos de ambos.

3.      Evasiva: Las personas que tienden hacia este estilo tratan de evadir el conflicto por completo. Este estilo se caracteriza por la delegación de decisiones polémicas, aceptando las decisiones por defecto y por no querer herir los sentimientos de nadie. Al evitar el conflicto, un individuo no persigue sus objetivos ni los objetivos de la otra personal.

4.      Comprometedora:Las personas que prefieren un estilo comprometedor tratar de encontrar una solución que, al menos parcialmente, satisfaga a todos. Se espera que todos renuncien a algo y el conciliador también deberá renunciar.

5.      Acomodadora: Este estilo indica una voluntad de satisfacer las necesidades de los demás a expensas de las propias. Al acomodarse, un individuo descuida sus propios objetivos para satisfacer los de la otra persona.

Al pensar en estrategias, debemos priorizar la flexibilidad, pues nos permitirá utilizarlas a todas las estrategias y encontrar un estilo personal para hacerlo.

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