Reflejos en el tiempo

272

Normal 0 21 false false false ES X-NONE X-NONE Hace unas semanas ingresaron a mi madre. El ambiente de hospital me sobrecogió.  Enfermeras recorriendo los pasillos a paso ligero, sillas de ruedas con enfermos consumidos, celadores moviendo camas como autómatas programados con un mando a distancia. Pequeñas consultas con puertas semicerradas que dejaban entrever a jóvenes médicos estudiando informes… Y  al final de un largo pasillo, la sala de observación, paneles de control, goteros, respiradores, monitores…. Entre todo ese hervidero  de  profesionales de la medicina y tecnología hospitalaria  estaba mi madre, media cortina separaba la mínima distancia con la otra cama. Me acerqué. Me sonrió. Pronto saldría. Le cogí la mano y se le iluminó la cara. La luz que desprendía  iluminó también la cama de al lado. Y entonces reparé en ella…

Tendría mas de 80 años, tubos por todas partes, y estaba sola. Tenía la piel muy arrugada, los dedos torcidos, me imagino que a consecuencia de la artrosis, y en sus uñas recortadas quedaban restos de una loca color ciclamen. Ella también reparó en mí. Me miró, y  vi que sus ojos grises brillaban llenos de lágrimas. Los ojos era lo único bonito que le quedaba en el cuerpo. Después me llamó. Sin dudarlo me acerqué a su cama… Y  entonces, noté cómo sus manos arrugadas, sus dedos torcidos y sus uñas pintadas se apoyaron en mi brazo para decirme con una voz muy bajita, casi imperceptible mientras se inclinaba hacia mí… "Por favor llama a mi mamá, dile a mi mamá que venga…Que venga conmigo que tengo miedo"

Vi el reflejo en el tiempo del ansiado consuelo que siempre, seamos niñas, adultas o ancianas, proporciona el refugio de una madre, vi el reflejo en el tiempo del poder y la fuerza que tiene su cariño. Vi reflejados en el tiempo los lazos que nos unen a la persona que buscamos cuando llegamos y que buscamos cuando nos vamos…

Y al mirar sus ojos…vi el reflejo de los ojos de mi hija cuando era pequeña y se lastimaba al caerse al suelo, vi el reflejo de los ojos de mi madre cuando le dijeron que su marido tenia cáncer, vi el reflejo de mis propios ojos tras un desengaño amoroso…A través de sus ojos vi el reflejo en el tiempo de todas las niñas asustadas  que más de una vez  hemos sido… Vi el reflejo en el tiempo del ansiado consuelo que siempre, seamos niñas, adultas o ancianas, proporciona el refugio de una madre, vi el reflejo en el tiempo del poder y la fuerza que tiene su cariño. Vi reflejados en el tiempo los lazos que nos unen a la persona que buscamos cuando llegamos y que buscamos cuando nos vamos…

Después oí una voz varonil y algo nasal que me trajo de vuelta: Ya estoy aquí, susurró. Un hombre delgado, de aspecto elegante, pelo canoso,  barba totalmente blanca, rostro serio y ojos grises muy brillantes interrumpió de repente en la escena. A que es guapo  ¿Verdad? , dijo ella con un hilo de voz impregnado de orgullo mientras le acariciaba la cara con la palma de su mano arrugada. Un instante después me fui sin poder articular ni media palabra.

A consecuencia de la sedación mi madre se había quedado dormida, solo habían pasado cinco minutos pero yo había viajado en el tiempo. La enfermera me dijo que me  tenía que ir, que la hora de visitas había terminado. Pero que volviera temprano al día siguiente porque darían el alta a mi madre. Me puse loca de contenta, le di un beso muy  despacio para no despertarla y me fui. Pero antes volví la cabeza hacia la cama de al lado. Ella me miro otra vez. Esta vez no me habló. Ya no hacían falta las palabras. Porque eran sus ojos los que hablaban y me volvían a decir: "Llama a mi mamá"

A la mañana siguiente me desperté muy pronto, dormí muy mal pensaba en mi madre y en su vecina de cama. Me arregle, salí corriendo y tras media hora de atasco, aparqué y entre en el hospital. Andaba casi corriendo por el largo pasillo en penumbra del hospital  y con las prisas me tropecé con una señora joven, delgada, elegante y de una serena belleza,   llevaba en sus brazos una niña pequeña, las manitas le rodeaban  el cuello  y acurrucaba la cabeza en su hombro. La niña llevaba el camisón del hospital e iba descalza. A las dos les brillaban los ojos. Cuando reaccioné  le pedí perdón pero no  me contestó. 

Me disponía a seguir mi camino cuando me di cuenta que detrás estaba Él, el mismo pelo canoso, la misma barba blanca y los mismos ojos grises que los de la madre y la niña con las que había tropezado segundos antes.  Entonces me estremecí, note una descarga eléctrica que atravesó mi cuerpo a la velocidad de la luz y el hospital se transformó en un campo magnético, donde partículas de energía estática flotaban en tres dimensiones … así flotando entre partículas de otra dimensión, de otro tiempo llegue a la sala de observación . Mi madre ya estaba vestida y la maletita preparada, le di un abrazo y antes de irnos mire la cama vacía de al lado. Mi madre me dijo entristecida _…Se fue esta noche….

…Y  yo contesté: _ Lo sé, vino su madre a buscarla, las he visto, o las he intuido o quizás imaginado cuando se iban por la cálida penumbra del pasillo del hospital…

Dejamos el hospital, mi madre ahora esta débil, extremadamente delgada, se cansa al andar, casi no come y empieza a olvidar las cosas pero cada vez que la veo me brillan los ojos y a su lado siento el consuelo del ansiado refugio, siento la fuerza de su cariño, la fuerza de los lazos  del pasado. Apoyo la cabeza en su hombro mientras ella reposa su mano en la mía y le digo sin palabras porque ya no hacen falta…  no me dejes mamá, necesito que me sigas dando besos y abrazos, que me sigas echando una manta por encima cuando me duermo, que me sigas preguntando si he comido lo suficiente y que me sigas llamando cuando estoy lejos,  necesito tu alegría porque sin ti… Yo también tengo miedo…

 

Otros artículos de esta columnista…

 

Artículo anteriorCómo evitar tomar malas decisiones según la neuroeconomía
Artículo siguienteSólo 11 mujeres en la lista de los CEOS mejor pagados