Otra esperanza en la lucha

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La incorporación de una nueva clase terapéutica para combatir al VIH-sida ha permitido mejorar el pronóstico de pacientes que presentaban múltiples fallos a los tratamientos, y podría utilizarse también en otros grupos de afectados. Así lo señalaron reconocidos expertos durante un encuentro dentro del 9º Simposio Internacional de Sida 2008, de la Fundación Huésped, efectuado recientemente en Buenos Aires.

El novedoso antagonista del co-receptor CCR5, denominado ‘maraviroc’, posee un mecanismo de acción que bloquea el ingreso del virus VIH a los linfocitos T, evitando la infección de nuevas células. La Dra. Isabel Cassetti, coordinadora médica y Coordinadora del Programa de SIDA Fundación Centro de Estudios Infectológicos (FUNCEI), expresó que “el maraviroc ha sido aprobado en muchos países para pacientes que han presentado fallos múltiples, aunque pensamos que en un futuro cercano el universo de candidatos a esta droga se ampliará”.

Esta droga se utiliza en pacientes con tropismo CCR5, es decir, aquellos en quienes la puerta de entrada del VIH a las células es el co-receptor CCR5, que hayan demostrado ser multirresistentes a los diversos tratamientos antirretrovirales.

“Esta situación se presenta en alrededor del 5 al 10% de todos los pacientes con VIH/sida”, comentó la especialista. En estudios clínicos, la cantidad de pacientes con carga viral indetectable duplicó la de quienes fueron tratados con tratamientos comparativos.

Por su parte, el Dr. Pedro Cahn, jefe de Infectología del Hospital Fernández y presidente de la Fundación Huésped, afirmó que “maraviroc es una alternativa interesante, y se está viendo si se puede aplicar en fallas más tempranas. De todas formas, lo más importante es ver cómo se ubica en el contexto general en cuanto al precio con respecto a los demás productos; ese posicionamiento es esencial para la adopción de esta terapéutica”. En este sentido, el producto se encuentra entre los de menor costo dentro del grupo de medicamentos innovadores para el sida.

Para determinar si un paciente es candidato al nuevo fármaco es preciso efectuar un análisis denominado ‘test de tropismo’ TrofileÒ. El Dr. Fabián Fay, director del Laboratorio CIBIC de Rosario, señaló que “el test es gratuito, ya que es parte de la prescripción de la droga. El paciente puede concurrir a una red de laboratorios en todas las grandes ciudades. Luego, una red logística consolida las muestras en Buenos Aires y las envía al único lugar en el mundo en donde se realiza este test, un laboratorio ubicado en San Francisco, EE.UU.”.

El bioquímico explicó que el resultado se conoce en tres o cuatro semanas, porque el proceso técnico para este análisis lleva 16 días. “Es un análisis complejo, porque su realización implica armar un virus ‘quimérico’, que lleva una porción del virus original del paciente y el resto está estandarizado, para que los resultados sean comparables, y utiliza líneas celulares específicas desarrolladas por este laboratorio”.

Según el Dr. Fay, en nuestro país se han realizado hasta el presente unos 70 tests de tropismo.

El sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida) es provocado por el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH). Se trata de una epidemia que afecta a 33 millones de personas en todo el mundo. La infección ataca el sistema inmunitario, alterando o anulando su función, lo que produce un deterioro progresivo que deja al organismo vulnerable a “infecciones oportunistas”.

El término sida se aplica a los estadios más avanzados de la infección por VIH, y se define por la presencia de alguna de más de 20 infecciones oportunistas o de cánceres relacionados con el VIH.

El VIH puede transmitirse por las relaciones sexuales, la transfusión de sangre contaminada o el uso compartido de agujas, jeringuillas u otros instrumentos punzantes. Asimismo, puede transmitirse de la madre al hijo durante el embarazo, el parto y la lactancia. Sin embargo, no toda persona infectada por este virus presenta necesariamente SIDA.

El tratamiento consiste en diversas combinaciones de medicamentos antirretrovirales, en ‘cócteles’ que permiten mantener la carga viral en niveles indetectables prolongando la esperanza de vida del paciente hasta convertir la infección, otrora mortal, casi en una enfermedad crónica. No obstante, en algún momento del tratamiento suele presentarse ‘resistencia’ o fallo a algunos fármacos, lo que hace indispensable contar con más opciones terapéuticas.

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