¡Tenerlo todo! Equilibrio entre trabajo y familia

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Un gran debate, que se originó en los Estados Unidos y se extendió al resto del mundo, comenzó recientemente con la publicación en la revista The Atlantic de la nota de Anne-Marie Slaughter. Ella decidió dejar su cargo de Directora de Planeamiento Político en el Departamento de Estado porque entraba en conflicto con su deseo de atender más a sus hijos adolescentes.

Los hijos estaban viviendo en Nueva Jersey junto al padre y ella los veía únicamente los fines de semana.

Ella creía que podía lograrlo todo, pero no fue así. El poder lograrlo todo es un mandato adjudicado al feminismo de generaciones anteriores. Lograrlo todo implica, entre las mujeres que han llegado a los lugares más alto del poder (cualquiera sea el área de su trabajo), que pueden balancear la familia con el trabajo. Pero Slaughter debió renunciar para volver a su antiguo cargo en la Universidad de Princeton. Fundamentalmente lo hizo para poder ocuparse de los problemas que enfrentaba con sus hijos adolescentes, o sea ocuparse de la familia.

En su artículo, Slauter propone que para mejorar la situación de las mujeres hace falta que en los Estados Unidos se logre llevar a una mujer al cargo de presidente, a otras cincuenta a senadoras y a más mujeres a diferentes posiciones de poder.En su artículo llega a proponer que para mejorar la situación de las mujeres hace falta que en los Estados Unidos se logre llevar a una mujer al cargo de presidente, a otras cincuenta a senadoras y a más mujeres a diferentes posiciones de poder.

Ese mismo pensamiento de poderlo tener todo había sido formulado, en alguna medida, en el discurso que dio la nueva Gerente Operativa de Facebook, Sheryl Sandberg  en la ceremonia de graduación del Barnard College de 2011 y que también tuvo amplia repercusión. Entre otras cosas postuló “nunca dejar que tu miedo abrume a tu deseo” y “no abandones antes de abandonar”.

La cuestión principal giraba alrededor del tema de lograr el equilibrio entre el trabajo y la familia respecto a la vida moderna de las mujeres. Ese equilibrio es un mandato que todavía se les da a las mujeres y no a los hombres con la misma presión. 

El debate generó muchas respuestas, aún siendo un problema de elites, dado que se trata de mujeres de alta posición política y social y con alto nivel de educación.

A Slauther se la criticó o se la alabó de distintas maneras, pero quizás una de las mejores respuestas la dio Rebecca Traister en Salon, una revista online, que le contestó pidiendo que nunca más se usara el término “tenerlo todo” puesto que era como una trampa para que el feminismo se venga abajo, como si este fuera el culpable. Porque no se debe confundir lo que han logrado las mujeres gracias al movimiento feminista con el “tenerlo todo”.

Tenerlo todo, en definitiva, tiene más que ver con una “alcancía y con un proyecto adquisitivo”, y no con combatir la desigualdad de género. Un combate que se muestra claramente en la lucha correcta de las mujeres por lograr mayor paridad política, económica, social y sexual.

*Alberto Pierpaoli es Fundador de The Gender Group, consultora especializada en marketing de género. Graduado en Publicidad y Sociología, de exitosa trayectoria en publicidad, investigación de mercado y marketing en Argentina.

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