Mujer y liderazgo: ¿Tenemos poder cuando llegamos al poder?

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La tarea es ambiciosa. La mesa se titula ´Mujer y Liderazgo transformador. Expresiones de deseo y/o realidades en transición´. Para desengranar semejante cuestión se sentaron en la mesa mujeres diversas: la científica estadounidense Sharon Hrynkow, la activista dominicana Magali Pineda, la empresaria Andrea Grobocopatel y la directora de Emakunde -Instituto Vasco de la Mujer- María Silvestre. Para que funcionara en forma de diálogo fueron convocadas la socióloga Lidia Heller y la directora de Mujeres&Cia., Mercedes Wullich, que hicieron preguntas disparadoras y condujeron la conversación para alcanzar conclusiones. Gloria Bonder, organizadora del Congreso Internacional  “Las políticas de equidad de género en prospectiva: nuevos escenarios, actores y articulaciones”, abrió la charla.

“La intención de este Congreso es provocar buenas conversaciones”, invitó Bonder. Sugirió que las presentes se animaran a expresar sus dudas, a compartir las cosas que quisieran aprender. “Porque el trabajo con mujeres produce aprendizaje permanentemente, y celebremos que así sea”, dijo. Lidia Heller apuntó que se trata de un momento para celebrar, porque poder reunir mujeres que construyen liderazgos diversos -en la política, la empresa, la academia, la sociedad civil- permite plantear el desafío de que las áreas sean compartimentos estancos: “El desafío es pensar qué nos une en la tarea de ser líderes y mujeres”.

Lidia Heller apuntó que se trata de un momento para celebrar, porque poder reunir mujeres que construyen liderazgos diversos -en la política, la empresa, la academia, la sociedad civil- permite plantear el desafío de que las áreas sean compartimentos estancos.

Andrea Grobocopatel –vicepresidenta del Grupo Los Grobo- creció con la idea de ser parte de la empresa de su padre. Tanto ella como su hermano se formaron en la Ciudad de Buenos Aires y volvieron al pueblo para desarrollar la compañía familiar. Sin embargo, a la hora de hacer la sucesión, la presidencia quedó en manos del varón. “Yo tampoco lo puse en duda”, confesó. Asume que el mundo necesita del liderazgo de las mujeres, para obtener resultados económicos, humanos y ambientales. En concordancia con ese parecer, contó con alegría que el 50% de los accionistas de su compañía son mujeres. En el directorio son tres: “Somos buenas, sino no podríamos estar allí”, aclara.

María Silvestre, -Emakunde- ejerce su liderazgo en el ámbito institucional, y quizás por eso se pregunta: ¿Tenemos las mujeres poder cuando llegamos al poder? Introdujo en el debate los conceptos de autoridad y legitimidad. Contó que su tarea no es solamente desarrollar políticas de igualdad, sino garantizar que todos los organismos del gobierno al que pertenece incorporen la perspectiva de género en las políticas y los presupuestos que elaboran. “Cuando llego a ver a algún funcionario, lo primero que hacen es excusarse, contando que ayudan en sus casas. Yo les digo que no vengo a fiscalizar”. Y la imagen provoca las risas de una platea que ha ido creciendo y desborda ya la sala.

Mercedes Wullich, invitó a las presentes a cuestionar cuáles son los símbolos de autoridad, porque quizás están identificados con lo masculino. Grobocopatel opinó que "la forma de liderazgo que tenemos las mujeres tiene mucho de consultar y preguntar, y eso hace quizás que se vea a veces como si no tuviéramos autoridad. Lidia Heller pone el acento en que no le parece bueno que se diga “las mujeres son de tal forma”, aunque vaya seguido de valores positivos, porque eso “nos vuelve a entrampar en la relación binaria”. Y retoma las tres palabras clave que habían surgido: liderazgo, poder y autoridad.

*En la foto, Solange Grandjean de Women in Management junto a nuestra directora, Mercedes Wullich.


Magali Pineda,
eligió repensar la cuestión del liderazgo evaluando las condiciones reales de la base social. “El porcentaje de parlamentarias en el mundo aún no es suficiente para cambiar los iones”, se lamentó. Habló de la necesidad de generar una “masa crítica”, y opinó que es bueno que lleguen las mujeres “aunque no sean feministas”. Porque además, ¿cuál es el modelo de mujer que pretendemos construir para liderar? “Lo seguimos definiendo por la negativa”, se respondió. “Intentamos hacerlo diferente, ¿pero cómo se hace?”, repreguntaba. El debate se siguió desgranando, la palabra circuló. Sharon Hrynkow intervino en inglés, y su traductora habló: “No creo que el hecho de ocupar un puesto directivo nos haga líderes. Para el liderazgo se requieren un conjunto de habilidades que nos permitan cumplir con nuestra función como líderes que es guiar a quienes vienen detrás de nosotras”, aportó.

"El porcentaje de parlamentarias en el mundo aún no es suficiente para cambiar los iones”, se lamentó Pineda. Y habló de la necesidad de generar una “masa crítica”.

Pagar el precio
Wullich
,  alentó entonces al grupo a repensar el liderazgo en las condiciones sociales que vivimos. Y recordó una frase que suele decirse: “Las mujeres no están dispuestas a pagar el precio”. Silvestre, entonces se disparó a pensar en los mecanismos de captación para los puestos importantes.

“Los nombramientos se deciden por la confianza, a nivel informal y en ámbitos opacos. No importa el CV, el valor que gana es la confianza, y lógicamente que los ejecutivos van a tender a confiar en sus similares”, reflexionó. Por eso, alentó a desarrollar políticas de representación y de presencia. “No hay que entramparse en el tema de la conciliación y la maternidad, porque la barrera es la desigualdad estructural”, concluyó.

Heller agregó que también hay un tema de “deseo” y “ambición”, porque hace poco tiempo que las mujeres imaginamos que podemos llegar a liderar. Pineda, además, expuso su preocupación, porque aún cuando el deseo y la ambición existen, las mujeres seguimos dando prioridad a los niños y la familia, y eso muchas veces nos impide estar en igualdad de condiciones en cuanto a formación y actualidad. Silvestre consideró que las expectativas sociales hacia los hombres y hacia las mujeres siguen siendo dispares. Wullich se preguntó dónde están los varones cuando hablamos de conciliación: “¡Nosotras sabemos conciliar de toda la vida!”.

Hablaron entonces, de corresponsabilidad social. Una muchacha joven propuso desde la platea que era necesario pensar el rol del Estado en el cuidado de niños y personas dependientes. Se abrió el debate. Y la conclusión fue la necesidad de unificar una Agenda 2020 para el liderazgo de las mujeres, una agenda fundamental y urgente en el que todos los temas que importan estén incluidos y el horizonte sea más amplio. Que podamos en definitiva llegar adonde queremos, que los objetivos se superen y los desafíos sean ya otros. Que nos entusiasme mirar hacia adelante.

*Por Vanina Pasik, editora de Mujeresycia.com Argentina.

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